Elecciones presidenciales 2010

El Doktor Heinz Fischer celebra junto a su esposa su éxito electoral, mientras que una mujer turca disfruta del buen tiempo en el Prater (la primera foto es de la web del Kurier, la segunda mía)

25 de Abril.- 18:52: Cuando empiezo a escribir hace casi dos horas que han cerrado los colegios electorales en Austria. El tiempo es magnífico. Por primera vez en todo el año hoy hemos subido de los 20 grados. Los parques estaban hirvientes de gente, los árboles floridos, las praderas cuajadas de dientes de león. Cuento todo esto no por puro afán descriptivo, sino para explicar que el buen tiempo ha sido quizá uno de los factores que ha hecho caer la participación en estas elecciones a unos mínimos históricos. De cada dos austriacos con derecho a voto, uno ha decidido hacer picnic.

Según el primer recuento provisional, el instituto Gallup ha dado en el blanco. Los datos confirman lo que se esperaba. El actual ocupante del cargo, el Dr. Heinz Fischer, a ganado por goleada (un 79 y pico por ciento); nuestra amiga la señora Barbara Rosenkranz ha obtenido un 15 por ciento largo de los sufragios, mientras que Gehring, el candidato católico conservador duduá se ha tenido que conformar con un cinco y medio de los votos.

Un éxito para Fischer, que logra un respaldo record en la historia de la democracia austriaca, pero un triunfo que queda un poco empañado, a nuestro juicio, por el hecho de que estaba luchando contra dos candidatos que no estaban a su altura. O sea, que ha sido un combate de boxeo en el que uno de los contendientes tenía las manos atadas a la espalda (la metáfora es aún más válida porque tanto Gehring como Rosenkranz cuentan como medio candidato).

Reacciones: Fischer está, como es lógico, que no cabe en él de gozo. Frau Rosenkranz, que seguro que piensa que, gracias a Dios, mañana será otro día, ha declarado que encuentra el resultado “totalmente respetable” (todo un piropo viniendo de una mujer que parece tener un concepto de la democracia un poco exótico). Ha añadido que está contenta, pero no feliz. No es para menos. Voces dentro de su partido, entre ellas la de la parlamentario europeo Andreas Mölzer, han criticado la organización de la campaña electoral y llaman a un examen de conciencia para que el fiasco no se vuelva a repetir.

Gehring se ha declarado absolutamente eufórico con su cinco y medio por ciento argumentando “que ha empezado de cero”. Lo cual es una curiosa manera de consolarse, si bien se mira y algo muy consecuente con las raíces cristianas de Herr Gehring. Ante todo, resignación cristiana.
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