Bótox (o sea, la entrada 1111)


30 de Abril.- Ayer quedó inaugurada oficialmente la temporada de heuriger. El amigo L. y yo estuvimos en un pueblecito en las cercanías de Viena tomándonos unos vinos acompañados de los sabrosos productos de la cocina austriaca más tradicional.

Cerca de nosotros, bajo esos emparrados que son lo mejor de la ciudad (y me atrevería a decir que del mundo), los aborígenes se entregaban a las primeras delicias de la primavera. El aire llegaba embalsamado por el perfume de las flores de los castaños. Algunos insectos buscaban las primeras luces eléctricas de la tarde y las risas, propiciadas por el morapio (qué palabra tan de Pérez-Reverte) aleteaban por el ambiente.

Era jueves, y tocaba Tertulia Española. Los otros dos miembros de nuestra Stammtisch están por esos mundos. Uno de ellos, el bueno de S., anda Celtiberia haciendo una especie de Tour Gourmet; y el otro, mi primo N., está en la Dacia, disfrutando de la hospitalidad de los ex súbditos de Ciaucescu.

Así pues, nos tocaba a L. y a mí la tarea semanal de arreglar el mundo. Titánica en nuestro caso, porque tenemos que arreglar dos: el mundo austriaco y el mundo español. A propósito de la realidad centroeuropea (y a pesar de la que está cayendo) se pueden albergar algunas esperanzas todavía; la realidad española, convinimos mi amigo y yo, es harina de otro costal.

Tras suspirar e hincarle el diente a un asado al comino que estaba de muerte, nos metimos en harina con la actualidad local, sacándole punta a esas noticias que nos sulivellan.

Naturalmente, empezamos con Strache y su bótox.

Como lectores atentos que somos de lo más granado de la prensa local, no pudimos pasar por alto el artículo que el Österreich (ese gran periódico) le dedicó al tratamiento con toxina botulínica al que, presuntamente, se ha sometido el político favorito de los ciudadanos arios, al objeto de encarar las elecciones a la alcaldía vienesa hecho un gañán de cine.

El periódico incluía junto al texto pruebas del estiramiento mediante el siempre socorrido procedimiento del ANTES y el DESPUÉS. Aquí la frente arrugada por el peso de los asuntos de la república hecha el culito de un bebé tras las inyecciones milagrosas. Allá las horrendas patas de gallo que traicionan el paso de los años, de nuevo tersas como por obra de photoshop.


Sin embargo, algunos miembros de su partido, quizá temiendo que semejantes tratamientos no cuadren con la idea que del líder tienen las bases, desautorizaban a los rumorólogos. Aducían que esto del bótox era una filfa, una patraña de los que querían presentar a Heinz Christian, el aguerrido jugador de paintball, como un líder poco masculino.


Atestiguaba uno de sus próximos:


Yo estuve con él durante toda la jornada electoral –por la del domingo- y sostuve varias conversaciones con él. Y puedo asegurar que los ojos eran los mismos de siempre.


Lo que está claro es que, después del terremoto Rosariyo, que les ha hecho perder dos puntos en intención de voto, algo se está moviendo en casa de los azules. Por lo pronto, a Strache han empezado a salirle críticos. Y eso ha motivado que, en los últimos días, se hayan sucedido las declaraciones del conspícuo líder en las que se desmarcaba de los miembros más radicales de su agrupación.


“No somos un partido del pasado” ha declarado Heinz Christian varias veces, como intentando exorcizar los demonios familiares que una parte de los votantes austriacos ha empezado a asociar a su sonrisa profident.


Bótox en las patas de gallo, bótox en las ideas.


Veremos a ver si le funciona
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2 Responses to Bótox (o sea, la entrada 1111)

  1. Luna. dice:

    Preciosas las fotos y precioso el blog! ¡Me encanta! Isabel Maria me lo recomendó, y me alegro muchísimo que lo hiciera. Me gustan muchísimo los blogs que hablan de costumbres, tradiciones, de otros países, yo he viajado mucho también, sobre todo por Europa, en Viena estuve también, y me lleve una muy grata impresión.
    Enhorabuena por las fotos, por el blog y me gustará seguirte si me lo permites.
    Un saludo!!

  2. Paco Bernal dice:

    Hola Luna!

    Bienvenida y muchas gracias por tu comentario y por las cosas tan bonitas que dices en él. Me encanta que me sigas y procuraré no defraudarte y que nos echemos unas risas.

    Un saludo! 🙂

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