La opinión de Rebe

12 de Julio.- Escribir un blog es elegir. Uno se sienta delante del ordenador, encuentra un rincón de la realidad sobre el que piensa que nadie más va a escribir y,después, llena un folio con lo que ese rincón de la realidad le sugiere.

Hoy, por ser el día que es –“ese día después” del que hablarán todos- sería fácil tirar por la ancha calle del medio que podríamos llamar la isla de los mil y un tópicos. Que si la victoria merecida, que si la brutalidad holandesa, que si el beso de Iker Casillas a Sara Carbonero, y por ese palo.

Sin embargo, hoy quiero escribir sobre algo que sucedió ayer y que creo que resulta muy representativo de cómo nos ven, de cómo nos vemos, y de lo que significa ser español en el extranjero.

Campus del Altes AKH. Ocho y diez de la tarde. Calor sofocante. Alrededor de tres pantallas de televisión de plasma se agrupa una muchedumbre que huele a excitación, a tabaco y a cerveza. La ORF emite los previos del partido que, España, en un par de horas, ganará. Al empezar una pieza que repasa la trayectoria del equipo español en el Campeonato del Mundo, uno de los tres aborígenes sentados directamente detrás de mí dice:

-¡Que viva España!

A lo cual, yo me vuelvo y, sonriente, digo:

-Que viva.

El indivíduo dice entonces:

-¡Visca Catalunya!

Y entonces yo digo:

-Visca, visca.

Y entonces el indivíduo, aprovechando que me vuelvo, ya en alemán y pensando sin duda que yo no le entendía, y con el tono inconfundible que se utiliza para hablar de la gente de cuya madurez o inteligencia no estamos seguros, empieza a poner en duda mi sinceridad (cosa de malísima educación, por cierto) y les da a los otros dos una lección de política interior española basada en la crónica que cierta Rebe le hizo de la manifestación de Barcelona del sábado por la tarde.

Por las palabras del indivíduo en cuestión, que ha seguido el Curso (B)Rebe de Nacionalismo, me doy cuenta de que al decir “Viva España” he quedado automáticamente clasificado en el cajón de los retrógrados franquistas y mi Visca Catalunya posterior no sólo no me ha redimido, sino que ha sido interpretado como producto de quién sabe qué necesidad de camuflaje. Porque, con arreglo a cierta lógica perversa, es obvio que una persona no puede gritar vivas a una cosa y a su contraria sin ser tachado de loco o de fascista peligroso.

Por supuesto, me abstengo de intentar sacar al indivíduo de su error (sospecho que el pobre ya tiene bastante con aguantar la chapa que le da la tal Rebe) y, para consolarme, recuerdo una anécdota que a mi primo N. y a mí nos gusta citar cuando los austríacos nos preguntan si los españoles son monárquicos (otra gran disyuntiva nacional junto con la de Toros Sí, Toros No).

Entraba Alfonso XII a caballo en Madrid entre los vítores de la multitud jubilosa. De pronto, el joven rey (algo achaparradete, pero guapo y gentil) reparó en un ciudadano que, subido a una farola, gritaba hasta enronquecer vivas a la Monarquía recién restaurada. Impresionado por semejante muestra de fervor, Don Alfonso detuvo su caballo delante del indivíduo agradeciéndole el ardor con que defendía el nuevo régimen.

-¡Uy, esto no es nada! –dijo el tipo todo campechanía- no sabe lo que gritábamos cuando echamos a la puta de su madre.

Al llegar a casa, después del partido, me siento delante del ordenador, abro los periódicos con los consabidos titulares, el consabido beso y las consabidas hipérboles y me fijo en las fotos de las celebraciones. Las calles y plazas catalanas, naturalmente, no han sido una excepción y las masas se han precipitado a las fuentes para refrescarse la alegría de que la selección se haya proclamado vencedora del campeonato del mundo.

Me digo que, por probabilidad estadística, es muy posible que un amplio grupo de personas que se manifestaron el sábado también hayan enronquecido vitoreando a la selección y hayan llegado, como yo hoy, ojerosos y cansados al trabajo.

Me pregunto qué opinará Rebe de esto…
Articulo publicado en Copa de la Vida, Imagenes, leyes de la extranjeria, Uncategorized con las etiquetas: , , . Guarda el enlace permanente.

6 Responses to La opinión de Rebe

  1. Dux dice:

    Buenas!
    Como directo testigo de la gente sentada atrás nuestro, debo decir -tal y como hablamos- que si lo suyo hubiera sido un análisis sin más de la situación española para aleccionar a sus amigos aprovechando el contexto del partido, pues bueno, me hubiera parecido normal y democrático expresar lo que a uno le parezca. Pero tratándose de energúmenos que apoyaban incondicionalmente y fervorosamente a Holanda (no entiendo porqué con esa pasión, pero bueno), buscaban a toda costa hacernos mala sangre con todos los comentarios posibles, sobre todo cuando se percataron poco después de que sabíamos y entendíamos la lengua tudesca. Pues eso, que el amigo de la melenita (primo de Karl-Heinz)y sus amiguetes buscaban folloncete y se notó ya de forma muy ridícula con sus abucheos a nuestros saltos y abrazos cuando llegó el gol. Gente inmadura como esta desde luego la hay en TODOS laos. Un abrazo campeón (y gracias por los créditos!jaja)

  2. GM dice:

    Fue una gozada sobrino, menudo partido, pero el sufrimiento merecio la pena, nuestro hamster por poco se escapa de las manos de tu prima Laura cuando chillamos con el gol.
    Cuando termino el partido todo el pueblo nos fuimos a la fuente lo pasamos genial.
    VIVA ESPAÑA CAMPEONES.
    Un besote.

  3. amelche dice:

    Bueno, si es como dice Dux… ¡Qué sabrán ellos de nuestras peculiaridades lingüísticas y no lingüísticas! Sólo son unos impresentables y ya está. Si estoy yo ahí, me lanzo a hablarle en catalán, a ver si el chulito sabía o no hablarlo o sólo sabe dos palabras y se cree el rey del mambo, que es lo más seguro. Será que al tipo no le gusta el rojo, qué le vamos a hacer… Pero si le gusta más el naranja, se siente, nos hicimos un zumo con ella.

    Te veo muy conjuntado con esa foto luciendo camiseta. 😀

  4. m. dice:

    ¿Quién es (B)Rebe? No entiendo nada. En fin. ¿Así que un austríaco dijo «Cataluña»? Vaya, me lo apuntaré para ciertas conversaciones en las que me veo metida de vez en cuando. En fin: me alegro de que haya acabado el mundial y espero que sus «efectos colaterales» pasen pronto.
    Saludos.

    PS: Las cosas hay que experimentarlas por uno mismo, yo desconfío de todo lo que me cuentan.

  5. Bueno, es muy difícil desde fuera que entiendan la complejidad de lo que significa España. Y es muy difícil también explicarse. Yo sólo comentaré lo que un amigo mío posteó en el muro de su facebook. Vino a decir algo así como que él es independentista, catalanista, votó SÍ en la encuesta sobre la independencia de Catalunya y fue a la manifestación del sábado, pero el domingo quería que ganara España. Así son las cosas, pero quién va a entenderlo desde fuera si ya es difícil desde dentro?

  6. con Ka dice:

    Es que mira que nos ha tocado nacer en un país rebuscado. Aquí el domingo no se veía un alma por la calle, eso sí, aún no he oído de nadie que viera el partido… 😛
    En fin, nosotros sí lo vimos, igual que cuando la EM.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.