El sonido del silencio

6 de Octubre.- Querida Ainara: hace días, en un blog escrito por una madre joven leí que, cuando se tienen hijos, no es el ruido lo que asusta, sino el silencio. Me pareció una metáfora estupenda de la vida en general, porque no conozco nada más inquietante que el silencio profundo. Me parece el preludio inevitable de la tormenta.

Desde la distancia, se percibe como un enorme silencio va empapando lentamente el país en el que vives. Un silencio que flota detrás de los monigotes gritones que salen en la televisión –se insiste en querer identificar a la masa poligonera que enseña las tetas y los abdominales en los platós con los habitantes del país que fue mi casa-; un silencio que flota detrás de las declaraciones, cada vez más inanes, cada vez más desganadas, de los políticos; un silencio que, aceitoso, invade las calles llenas de personas que empiezan a verlo todo negro. Cada vez que llamo a alguno de mis amigos españoles, siento esa erosión lenta del silencio sobre la realidad. Esa sensación de que todo el mundo parece estar a punto de tirar la toalla. Dicen que es la crisis económica, dicen que es el paro, pero yo creo, Ainara, que la pobreza sola no puede ser la única causa.
Hablo mucho con los españoles que tengo cerca a propósito de cuál puede ser el impulso que nos ha llevado a estar donde estamos. Si bien se mira, no es una perplejidad nueva. Ya los escritores del noventa y ocho, los regeneracionistas, intentaron pensar en España como un problema que necesitaba (ya entonces) una solución urgente.
Mi opinión personal, Ainara, es que España no empezará a arreglarse un poco si antes no hay un profundo proceso de recauchutado ético. Creo que los españoles necesitan valores en los que creer y para eso, Ainara, hacen falta personas que sirvan de ejemplo. No puede ser que los medios estén llenos de personas sin oficio ni beneficio que vivan de contar su vida sentisexual. Tiene que haber espacio para eso, naturalmente, pero no es posible ni viable ni sano que TODO el espacio sea solo para eso. Tiene que haber en España (las hay, yo las conozco) personas que sepan hablar y que sepan de lo que hablan. Es el momento de mirarlas, de que las personas que están en formación recuperen los valores que, durante años, han sido desechados porque una serie de imbéciles indocumentados creían que eran reaccionarios (reaccionarios, ¿Contra qué?).
Hace falta volver a las cosas que, según Homero, hicieron que Ulises volviera con bien a Ítaca. Hace falta que volvamos a la industriosidad, al esfuerzo, al interés constante por mejorar, por aprender, a la curiosidad. Hay que volver a la exigencia, a la humildad de confesarnos que podemos aprender de quienes lo hacen mejor. Hay que volver, Ainara, a la ortografía (qué correos me escriben mis clientes). Y eso no va a venir con ninguna clase de recuperación económica, ni con ninguna ayuda gubernamental. Confiamos en que Papá Estado nos lo dé todo, pero Ainara, yo aprendí francés con un magnetófono mono que escuchábamos cuarenta niños. A mis profesores no les temblaba la mano por suspender a toda una clase si los niños no alcanzaban el nivel. Querer, es poder.
Besos de tu tío

Articulo publicado en Cada miercoles, escribeme una carta. Guarda el enlace permanente.

5 Responses to El sonido del silencio

  1. Álvaro dice:

    Hola Paco,

    No podría estar más de acuerdo. A mi me pasa algo parecido cuando voy a España, cuando leo los periódicos nacionales o cuando hablo con mis amigos. Hay algo que no funciona y que chirría, particularmente cuando estás acostumbrado a una realidad extranjera.

    Llámese desilusión, ignorancia, miedo, aburrimiento o falta de ganas, hay algo que no está bien. La sociedad entera necesita regenerarse de alguna manera.

    En una de tus entradas anteriores lei que, según tu opinión, parte de la solución pasaba por invertir y mejorar el sistema educativo. Aunque entonces no comenté nada, me quedé con la frase, ya que coincido contigo plenamente.

    Hace falta impulsar una educación que haga a los españoles libres e independientes, personal e intelectualmente, y que les motive a acometer retos interesantes. Esa es mi propuesta. Es más fácil de decir que de hacer, claro, pero habría que ponerse.

    Me gusta mucho tu blog y tu forma de explicar las cosas. Sigue así.

    Saludos ingleses.

  2. Anonymous dice:

    Estoy de acuerdo con el post anterior, me encanta es blog.

  3. El herpato dice:

    Puf, no puedes dar más en el clavo.

    Efectivamente creo que tenemos un problema educacional. Durante mis 10 años de trabajo, he trabajado 5 años para un cliente nacional y otros 5 años para un cliente Alemán.
    Puedo asegurar que Alemania me ha reeducado en mi trabajo. El problema es que cuando trabajaba para el cliente nacional, todo valía y lo sentía como la forma de trabajo normal, asimilado sin remordimiento alguno. Ahora, mirando hacia atrás veo que el trabajo que se realizaba (y que realizan mis compañeros en Nacional) está lleno de falta de rigor que acaba en desidia.

    Todos los dias escucho por aquí cosas como: «es que el cliente alemán es muy duro», «es que se dan cuenta de todo». Nada más lejos de la realidad, se llama PROFESIONALIDAD y RIGOR.

    Hasta que no se nos reeduque en esto (y esto se hace desde los colegios y no desde la television que tenemos) seguiremos siendo un pais a la cola de Europa.

    Muy buen post, hermano.

  4. Almu dice:

    Totalmente de acuerdo contigo, y no pierdo la esperanza de que con tiempo y esfuerzo la situación mejore!

  5. amelche dice:

    Me ha dicho un pajarillo (una pajarilla más bien) que hoy es tu cumpleaños. Así que, ¡felicidades y que cumplas muchos más!

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