Sag beim Abschied leise «Servus»

Rosas grises
Capilla ardiente de Peter Alexander (Archivo Viena Directo)
19 de Febrero.- Hoy, en contra de los deseos expresos del difunto, se ha instalado la capilla ardiente de Peter Alexander en el Cementerio Central de Viena. La frase que da título a este post, está sacada de uno de los grandes éxitos del polifacético artista vienés y significa «Cuando te despidas, di adios bajito».  (para oir la canción, pinchar en el enlace)
Antes de morir, Alexander dejó dispuesto en su testamento incluso el programa que quería que la ORF emitiese para honrar su memoria, así como que quería que sus exequias se realizasen en la más estricta intimidad. Media Viena, sin embargo, ha pasado por la capilla ardiente, como podrán comprobar mis lectores si se pasan por el album correspondiente de flickr. Muchos de los fans de Alexander han querido dar su último adiós a quien tantas horas les alegró. Había de todas las edades y de todas las extracciones sociales. Desde chiquillos, hasta ancianos que han aguantado el intenso frío del cementerio central para ver el féretro de Alexander por última vez. En estricto orden y en intenso silencio. El entierro será el lunes. 
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4 Responses to Sag beim Abschied leise «Servus»

  1. Chus dice:

    Gracias Paco por ponernos al día de lo que ocurren en Viena, pero me da vergüenza reconocer que no tengo ni idea de quien era.

    Un abrazo

  2. emejota dice:

    Ya me hago una idea. ¿Sabias que hoy también ha fallecido Florinda Chico? También era muy querida por aquí. Y la luna brilla llena en el cielo. Un fuerte abrazo.

  3. Paco Bernal dice:

    Hola a las dos:

    A Chus: este sr., para que te hagas una idea, era una especie de Joaquín Prats (padre) de cuando Galas del Sábado. Llevaba retirado mucho tiempo, pero sus discos se siguen vendiendo. Cincomil personas fueron a la capilla ardiente.

    A Emejota: ya me enteré de lo de Florinda Chico. Yo pensaba, sinceramente, que no era tan mayor. Se la veía siempre tan vital…Qué pocos van quedando de su generación.

    Saludetes

  4. Pingback: Vértigo (Primera Parte) | Viena Directo

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