¿Es lícito que una prostituta vaya al baile de la Ópera?

La italiana Rubbi Rubbacuori en una aparición pública
24 de Febrero.- Esa es la pregunta. Pongo a mis lectores en antecedentes: hace algunos días, como todos los años, el empresario (o así) austriaco Richard Lugner anunció a la prensa que, tras mucho buscar, había encontrado a la estrella (o así) que le acompañaría en su palco del baile de la Ópera, que se celebrará, Dios mediante, el día 3 de marzo.

Ante las ávidas grabadoras de los periodistas, el emprendedor transalpino anunció que la elegida sería Mary Cathleen Collins, conocida en el siglo con el nombre artístico de Bo Derek. Mrs. Collins, en la actualidad una discreta actriz de cincuenta y muchos años, se habría comprometido con Lugner a viajar a Viena y dejarse fotografiar y filmar junto a él durante toda la noche del jueves más famoso del calendario social vienés.
Mrs. Derek, sin embargo, dejó a Herr Lugner con las posaderas al perverso relente invernal al anunciar, por boca de su representante, que el anuncio “había sido prematuro” y que ella sólo se dejaría filmar y fotografiar junto a Herr Lugner si Herr Lugner donaba a las causas caritativas que Mrs. Derek apoya la cantidad de 25.000 dólares.
Herr Lugner montó en cólera y le dijo a Mrs. Derek por vía telefónica y (naturalmente) mediante el concurso de una traductora, que tararí que te vi y nanai y moscas tres. A lo que Mrs. Derek respondió que, sin los veinticincomil machacantes, Herr Lugner sólo la vería en un poster de la Superpop de  abril de 1982 que la mostraba con un bikini blanco empapado por el agua del Caribe.
Agotada la negociación con Mrs. Derek, Herr Lugner, desesperado, empezó a pensar en alguien, con el suficiente relumbrón como para garantizarle un año de portadas en la prensa basura, pero también con los suficientes problemas económicos para que no le pidiese un ojo de la cara por comparecer el día 3 de Marzo.
Mientras, la prensa basura empezó también a delirar ¿Quién sería el invitado sorpresa? ¿George Clooney? Meryl Streep, que se encuentra en Londres encarnando a Margareth Thatcher, declinó amablemente la invitación (suponemos que después de informarse sobre el casi octogenario Lugner y su afición a las princesas de barrio).
El suspense duró apenas un día. Lugner, ufano, anunció a los medios que había dado con la invitada que pondría a echar humo las rotativas de medio mundo. Se trataba de Rubi Rubacuori la muchacha que (presuntamente) se acostó con el primer ministro de la República Italiana, Sr. D. Silvio Berlusconi, cuando todavía era menor (la muchacha, no il signore Silvio). Cuentan que, cuando la chica recibió la oferta de Herr Lugner, comentó con bastante sandunga que iba a pasar de Don Silvio (que este año hará las bodas de platino en el planeta Tierra) a Herr Lugner, que está frisando ya las ocho décadas de funcionamiento.  Un carrerón, vaya.
Así pues, el día 3, si no pasa nada extraño, Herr Lugner aparecerá en la Ópera estatal con su tribu de juguetes rotos, a los que se habrá unido la prostituta Rubi.
Una de las primeras que ha puesto el grito en el cielo con  todo este triqui traca ha sido la organizadora del baile, la Frau Desiree Treichl-Stürgkh, miembro de una de las familias austriacas de abolengo más rancio. Doña Desiree ha comentado que todo el asunto le parece escandaloso y totalmente falto de piedad (skandalös und pietätlos) y que, con gusto, ella le quitaría el palco a Herr Lugner.
El director de la ORF, asimismo, mediante e-mail severo al que han tenido acceso los medios, les ha prohibido a los periodistas y presentadores que cubran el Opernball que entrevisten a la joven y bella pilingui, al grito de “mantengamos el nivel, bitte”. Uno, ha respirado tranquilo. Austria no corre el peligro de convertirse en Salvame (de Luxe). Aunque también pudiera ser que el director de la ORF quisiera quitarse de los previsibles problemas legales que unas declaraciones a destiempo de la signorina Rubacuore pudiera acarrear al Gobierno austriaco. En cualquier caso, bien por él.
¿Qué piensan mis lectores?
Ilustración: Ruby Rubacuori disfrutando de la que (nos tememos) será su efímera fama.
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2 Responses to ¿Es lícito que una prostituta vaya al baile de la Ópera?

  1. cleira dice:

    sitiene derecho también, es persona. Aunque es de dudoso gusto.

  2. Chus dice:

    Con sinceridad, pero sinceridad de la buena, mi pensamiento es…….

    que me trae al pairo, Que lleven a quien le de la gana, que al fin y al cabo a mi que me importa si no es de mi familia, jajajajajajaja.

    Esa frases es de cuando éramos pequeños y soíiamos utilizar mi amiga Merceditas y yo para decir que algo nos importaba un pepino.

    Tu escrito como siempre brillante, espero que esta vez no le hayas copiado de la wikipendia, jejejeje

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