Los rubios y los morenos

Donauinselfest
Dos hombres en la Donauinselfest (Archivo Viena Directo)

Qué malos son…Los rubios y los morenos, son «malínos» tos los hombres…Lo único que quieren es que te coma el tigre (Lola Flores, Que me coma el tigre)


3 de Mayo.- Como estos días hemos estado de boda y de funeral (islámico, eso sí) casi se nos han pasado por alto dos asuntos que, muy probablemente, influirán en el futuro de la región centroeuropea a medio plazo.

Los Rubios
Por un lado, el día 1 de mayo venció la moratoria que figuraba en el acuerdo de adhesión de los miembros más recientes del club de la Unión Europea. Cláusula según la cual, hasta el sábado, aquellos ciudadanos procedentes de los países del este (Polonia, Rep.Checa, Eslovaquia, etcétera) que quisieran trabajar en el territorio occidental de la UE necesitaban un permiso como si fuesen extranjeros extracomunitarios.
Dado que, desde que Atila jugaba con un espadín de madera, todo lo malo le ha venido a este país del este, el vencimiento de la moratoria ha hecho correr aquí los proverbiales ríos de tinta.
Como siempre, los fascist…Digoooo, la derecha populista (BZÖ y FPÖ)  y sus medios afines que vaticinaban que, de aquí a quince días, el mercado laboral austriaco se va a ver invadido por una muchedumbre de bestias rubias que violarán a las pobres camareras de los heuriger, sodomizarán (laboralmente sobre todo) a todos los hombres que encuentren vestidos con traje típico y se comerán a los pobres niños austriacos asados con una manzana en la boca.
Hecho lo cual, tomarán al asalto la seguridad social transalpina y vivirán aprovechándose de las ayudas públicas sin cotizar ni un euro por el resto de sus vidas. Esta es, más o menos, la idea general (compartida, por cierto, y si las encuestas no mienten, por un pavoroso tercio de los habitantes de este país).
La coalición que nos gobierna (Socialistas y Populares), sin embargo, ha emprendido reformas legales para garantizar que los ciudadanos del este que pongan sus ojos en Austria compitan en igualdad de condiciones con los aborígenes y se evite, en lo posible, el llamado dumping laboral. Esto es: que los ferrallistas que dejen su Varsovia o su Cracovia natal para subirse a los andamios vieneses tengan que cobrar lo mismo que un aborígen.
Asimismo, los medios de comunicación públicos han insistido en que, a pesar de los catastrofistas pronósticos de la ultraderecha (sodomización de hombres en lederhosen incluida), encuestas realizadas en los países recientemente liberados daban como resultado que los polacos estaban interesados en trabajar en Alemania o en Inglaterra, pero que Austria, laboralmente hablando, les chupaba un pie. Si acaso, decía la voz en off del reportaje para que el panorama no fuera totalmente idílico, tenían algo que temer los médicos y el personal sanitario. Quién va a tener razón, sólo el tiempo lo dirá.
Los morenos
Por otro lado, ayer estuvo de visita oficial en Austria el Sr. Gül, Primer Ministro de la República de Turquía, acompañado por su señora esposa. El Sr. Gül, se hizo famoso porque, hace unos años, en un discurso que dio en Berlín ante una nutridísima asamblea de sus compatriotas, se dejó llevar por un calentón ultranacionalista y conminó a sus paisanos a que no se mezclasen con la población local (alemana) y que no se dejasen contagiar por sus (presuntamente faldicortos) modos occidentales.
Desde que, cual Moisés, el Sr. Gül instó a sus compatriotas a permanecer fieles a las esencias del legado de Ataturk, el lenguaraz primer ministro no gana para desmentidos. Y, si ayer pensaba que lo mejor para los turcos residentes en Alemania era no aprender el idioma tudesco jamás de los jamases, hoy piensa el Sr. Gül que es clave que los ciudadanos turcos residentes en el extranjero hablen sin acento tanto el turqués de su nación como la lengua del país que les acoja.
Días antes de la llegada a suelo austriaco del Sr. Gül, los políticos más fascist…Digooo populistas del espectro austriaco anunciaron su intención de hacer que el primer ministro turco no olvidase cómo se las gasta la gente en Viena.  Desde el BZÖ dijeron incluso que el Sr. Güll “no era bienvenido en Austria”. Afirmación que fue contestada desde la Presidencia de la República , tildándola de maleducada y poco respetuosa.
Ayer, el Sr. Gül –que, por cierto, tiene nombre como de personaje de El Señor de los Anillos– se encontró con una representación de los políticos austriacos. Ni que decir tiene que el plante quedó en nada. El representante del FPÖ le pasó un papelito al mandatario turco en el que, presuntamente, había escrito un texto de protesta. El político euroasiático jugó al ignorito con el papel en cuestión y la protesta quedó en agua de borrajas. Eso sí: los políticos austriacos le preguntaron a Gül por los sesenta periodistas que, en este momento, cumplen condena por delitos de opinión en las cárceles austriacas. El primer ministro turco afirmó que, en Turquía, todo el mundo puede decir lo que se le antoje sin tener que temer a las rejas.
No está claro que, en este caso, tuviese tanto poder de persuasión como en Berlín.
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2 Responses to Los rubios y los morenos

  1. emejota dice:

    >Se verá si, pero no se si por mi edad, o por otras razones parece que las revueltas no tardarán en empezar por cualquier ciudad de Europa que se precio…. Al tiempo, el euro podría desmoronarse …. al tiempo.

  2. Paco Bernal dice:

    >Hola!Gracias por tu comentario. Espero que no se desmorone el euro, que es una gran comodidad (sobre todo para los que vivimos fuera) y también creo que, en todas las crisis, hay una oportunidad de hacer bien las cosas. Hay ratos en que los seres humanos también hacemos las cosas bien.Saludetes 🙂

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