Los austriacos y el alcohol

Jóvenes musculados bebiendo cerveza
Streetparade 2010, Viena (Archivo VD)

 

16 de Junio.- Hace tiempo que quería escribir sobre la relación que los austriacos tienen con el bebercio. Es un tema que aparece de manera recurrente en las conversaciones que sostengo con otros españoles y siempre llegamos a la misma conclusión: en Austria, el consumo de alcohol es algo que está muy enraizado en la estructura relacional de la sociedad y, por qué no, algo muy ligado a un factor que resulta decisivo para el equilibrio psicológico de una persona: la falta de luz natural.

Charlando sobre el tema, hemos llegado a la conclusión de que las dos fuentes de felicidad por las que este país es famoso, esto es, la elaboración de riquísimos dulces (auténticas bombas de glucosa) y la producción de licores, no son más que mecanismos adaptativos para remediar el déficit de serotonina que produce la falta de luz solar durante largas temporadas. La glucosa y el alcohol constituyen así pequeños (o grandes, según el indivíduo) “chutes” de felicidad que ayudan a sobrellevar la grisura de una parte del año que puede llegar a hacerse eterna.

Este factor, digamos “orgánico”, ha llegado a tener su reflejo en la propia sociedad. En otras palabras: en este país, beber, está íntimamente ligado con otros conceptos como el de la masculinidad o la entrada en la edad adulta, lo cual hace muy difícil dejar de pimplar en determinadas situaciones o en determinada compañía. Es más: en Austria es casi imposible no beber alcohol.

Los aborígenes nadan como si tal cosa en un mar etílico que, en determinadas regiones, como Burgenland (región productora de vinos por excelencia) es parte inseparable de la estructura de las relaciones sociales. Existen además determinados mitos que favorecen el consumo inmoderado de licores espirituosos. Como lo que los españoles que vivimos aquí conocemos como “El mito del schnaps”.

Los schnaps, aguardientes o licores espirituosos, suelen ser destilados de alta graduación, hechos a base de fruta fermentada, a los que los austriacos atribuyen todo tipo de poderes curativos. Es relativamente frecuente que los aborígenes, particularmente si viven en el campo, produzcan ellos mismos su propio aguardiente y una botellita siempre es un regalo muy apreciado. Sobre todo la gente de cierta edad considera servirte un par de chupitos de schnaps (de entre treinta y cuarenta y cinco grados) como una fineza que tú, como visitante, apreciarás. Y, después de una opípara cena, se acudirá a estos licores para ayudar al estómago a digerir la media vaca que te hayas comido entre pan y pan.

Con este panorama, resulta claro que el alcoholismo es una enfermedad muy frecuente en Austria (se calcula que el alcohol causa, directa o indirectamente, 8000 muertes al año en el país, y casi 1,2 millones de austriacos son alcohólicos en mayor o menor grado).

En datos concretos: si tomamos como muestra aleatoria de la población a mis amistades y entorno laboral, podríamos decir que en España, que yo sepa, he tenido una relación más o menos cercana (en toda mi vida) con dos personas a las que se pudiera considerar alcohólicos –consumidores habituales y adictos al alcohol- mientras que en Austria la cifra se dispara a las ocho o nueve personas.

Un dato que a los españoles nos llama enormemente la atención es que estas personas, cuyo cuerpo necesita la borrachera diaria, desarrollan trabajos, en algunos casos, de responsabilidad. Son directivos de grado medio o administrativos que se benefician de la alta tolerancia que la sociedad austriaca presta a la bebida.

Hasta que es demasiado tarde.

Por cierto, hoy ha hecho un año

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2 Responses to Los austriacos y el alcohol

  1. erika dice:

    Hola Paco,

    Me parece muy interesante su comentario sobre el consumo del alcohol en Austria, de hecho hace unos anos atrás, cuando aún era estudiante de pregrado hice un trabajo sobre el consumo per cápita de alcohol en Austria y la comparación con el de mi país (Venezuela) y la verdad que las conclusiones que tuve en ese momento son muy similares a las que comentas en tu entrada, el consumo resultó ser muchísimo más alto que en Venezuela, y eso que en mi país la gente le gusta consumir alcohol, pero las estadísticas dijeron lo contario en comparación con Austria. Ahora me encuentro en Alemania por cuestinoes de estudio y veo que el panorama es similar al de Austria, aquí en Berlín por ejemplo se toma hasta en subterráneo y en todas partes, y eso que se esta en verano con temperaturas tropicales.
    Otro punto que le quería preguntar, ya que usted tiene varios anos en Austria, yo apenas pocos meses en Alemania. Allá en Austria,sobre todo en los meses invernales se suele usar las botellitas portátiles para aguardiente Flachmann? se lo pregunto ya que la cultura de Austria, muy probablemente también la de Alemania, es tolerante con el alcohol. Le comento que aquí en Alemania, aún no he visto portando «Flachmann» me imagino que debido a que es verano, o no sé, por eso le agradecería que me respondiera a esa pregunta. La verdad que me da mucha curiosidad el asunto, ya que en mi país cargar contenedores de aguardiente es algo mal visto.

    Saludos Cordiales.
    Erika
    PD. Soy asidua lectora de su blog desde hace más de dos anos, la verdad que me parece muy interesante, ya que usted explica y comenta los hechos y ostumbres cotidianas de Austria, mi país favorito.

    • Paco Bernal dice:

      Hola Erika:

      Como te decía en mi otro blog, muchas gracias por leerme. Los Flachmann los lleva alguna gente mayor, pero no toda.

      Un saludo 🙂

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