Sniper: un verrückto anda suelto

Vivimos en un caos ordenado
Sniper puede estar en cualquier parte (Archivo VD)

 

26 de Septiembre.- Existe un punto en el aprendizaje de todo idioma a partir del cual uno se anima a improvisar, mezclando los fondos que posee de su lengua materna con el capital que ha ido adquiriendo del idioma  que está aprendiendo.

Es lo que yo llamo el “Efecto Los Wochos (pronúnciese “vojos”) y que a mis alumnos austriacos les hace mucha gracia.

Me explico:

En Mc Donald´s, un par de veces al año, promocionan hamburguesas con presunto sabor mexicano (picante, vaya). Estas promociones sólo duran una semana (eine Woche) y de ahí, Los Wochos – Vojos.

A veces, cuela. Sobre todo con las palabras con raiz latina.

El procedimiento, a veces, da lugar a risueñas expresiones pseudohispanas, que los que vivimos en estas tierras desde hace un tiempo utilizamos a modo de chiste para iniciados (por ejemplo, decimos que “estamos bajo caminos” (wir sind unterwegs) cuando nos encontramos de camino hacia algún sitio, o simplemente por la calle) o que“nos conocemos fuera” (wir kennen uns aus) para indicar que nos manejamos en tal o cual asunto (mi amigo, el Duque de Alterlaa, inventa estas expresiones con un arte particular)

De estos camelos, mi titular de hoy.

Un loco (verrückter) que anduviera suelto por la calle, tendría muchas posibilidades de ser españolizado  a la “Mc Donald´s way” como “Un verrückto” (un ferructo).

Todavía no ha pasado, pero el día llegará.

¿Y quién es este verrückto? Pues ni más ni menos que el delincuente conocido comoSniper. El nuevo pasatiempo de los periódicos transalpinos.

Sniper, por cuya captura la policía ya ha ofrecido una sustanciosa recompensa, se dedica a dispararle a la gente con su rifle de aire comprimido (4,5 mm de calibre) mientras las criaturas van por la calle, en babia, pensando en lo caros que se han puesto los garbanzos.

Sólo este fin de semana cuatro han sido los alcanzados por los perdigonazos de Sniper.

Parece ser que el verrückto elige a sus víctimas totalmente al azar y, de momento, salvo un pobre policía al que Sniper alcanzó en mal sitio y que tuvo que ser operado de urgencia, los ataques del pirado se han saldado (gracias a Dios) sólo con moratones y alguna herida de poca importancia. Por no hablar del susto.

El modus operandi de Sniper, que podría resumirse en apunta, dispara y corre, hace que, hasta la fecha, todos los intentos de echarle el guante hayan sido en vano. De ahí que la policía haya solicitado (por amor de Dios, casi) la colaboración de la ciudadanía.

Hasta ahora, la pasma vienesa ha recibido más de trescientas llamadas de personas que dicen saber algo de Sniper pero lo cierto es que, por el momento, la única pista es un misterioso coche pequeño, de color claro, que muchos testigos afirman haber visto coincidiendo con los disparos del desequilibrado.

Sniper ha repartido sus ataques por todos los distritos de la ciudad, pero parece tener cierta predilección por mi barrio (ya es mala pata, jolín) y los limítrofes. Lo cual puede indicar que vive en esa parte de la ciudad (aunque cualquiera sabe).

Los psicólogos consultados por la prensa local afirman, de manera poco tranquilizadora que, al disfrutar de la atención pública y envalentonado por la falta de pistas sobre su identidad, es probable que Sniper actúe con más frecuencia en los próximos días.

Seguiremos, pues, informando.

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