Inmigrantes en Austria o la curiosa historia de los conejos dopados con viagra

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Los inmigrantes somos mucho y nos reproducimos a velocidad de vértigo ¿O no? (Archivo VD)

 

13 de Octubre.- Una media verdad es, en ocasiones,mucho peor que una mentira. Como si quisiera demostrar esto, hoy, el Österreich –ese gran periódico- lleva a sus páginas un artículo a toda página (aquíla versión onláin) sobre los extranjeros (ausländer) en Austria. Utilizando una interpretación tendenciosa y sensacionalista de unas estadísticas de las que no se cita la fuente, el medio (y es hacerle un favor) se abona a una de las tesis fundamentales que sostienen la paranoia apocalíptica de Tilo Sarrazin(decíamos ayer).

A saber: las nacionales austriacas (rubias, arias y de ojos azules) no tienen hijos, mientras que las turcas no hacen más que echar al mundo criaturas con hiyab al objeto de cobrar las subvenciones del Estado sin pegar un palo al agua.

Resultado: en algún momento esto petará por algún sitio y terminaremos todos leyendo el Corán y viviendo al compás de lo que, desde un minarete, marque el muhecín.

Les describo a mis lectores la página en cuestión para que se vayan situando: en naranja,un desglose de distritos de Austria (Viena figura por barrios) en los que se da el porcentaje de extranjeros. Llamativamente, aquellos distritos de Viena que superan un cierto porcentaje de ciudadanos de procedencia no austriaca vienen marcados con un“más del cuarenta por ciento” (minipunto a favor de la teoría “holocausto racial”).

En ningún momento, por supuesto, se desglosa la procedencia de ese porcentaje de “extranjeros”.

A continuación, en un cuadro azul, se da otro dato curioso que sólo tiene sentido si se es adepto del Sarrazinismo: la tasa de natalidad por grupo de población.

Otro dato llamativo: en primer lugar se lista a los turcos (2,4 hijos por mujer). En la versión onláin el orden es inverso pero igual de eficaz. El escandalizado (e ingénuo) lector no tiene más remedio que pensar que, de los extranjeros, el grupo turco no solo es el más numeroso sino que, además, se reproduce al ritmo de una manada conejos dopados con Viagra.

Como, interesadamente, el listado de la tasa de natalidad está ordenado de mayor a menor y no, como sería deseable, según la presencia del grupo de población en el contingente total, la lista de medias de hijos por mujer termina con las madres de procedencia austriaca, que sólo tienen, según las estadísticas 1,32 hijos por mujer (otro minipunto para la teoría “nos extinguimos, sálvese quien pueda”).

Por suerte, Viena Directo no se rige por la misma teoría del Österreich (“no dejes que la verdad te estropee un buen titular”).

Así pues, Paco se ha puesto a buscar estadísticas fiables y las ha encontrado en el organismo austriaco competente.

En este gráfico se encuentra listado, detalladamente, el número de ciudadanos de cada nacionalidad residentes en Viena. Llamativamente, del millón setecientos mil que tenía la ciudad el 1 de Enero de este año (1.714.142 almas, para ser exactos) los turcos representaban, sí, 45.528 pero es que los alemanes, extranjeros también, representaban32.422 y los ex-yugoslavos 118.402 –más del doble de los turcos-. Por cierto, los españoles censados éramos 1.807.

Las abultadas estadísticas del Österreich sólo se cumplen (y ni siquiera) cuando uno pincha aquí. Este cuadro representa a los ciudadanos con lo que en alemán se llama“migrationshintergrund” o sea, personas que, o bien son emigrantes ellos mismos, o bien son hijos de emigrantes (o sea, emigrantes de segunda generación). Según los datos del Instituto Nacional de Estadística austriaco, estos ciudadanos representan para Viena y su región el 38,2 % de la población.

Naturalmente, una parte de estos ciudadanos tienen la nacionalidad austriaca, por lo que no son exactamente extranjeros aunque sí susceptibles de recibir las benéficas acciones de las políticas de integración.

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