Aquí Viena (reflexionando)

Electora depositando su voto
Instantánea que muestra a P. Díaz en el momento de depositar su voto (la foto es de ella misma)

19 de Noviembre.- En España hoy es jornada de reflexión aunque, según parece, los españoles ya hace bastante tiempo que se pensaron a quién van a votar mañana y la campaña, vista desde lejos, ha ofrecido pocas sorpresas y sí mucho aspecto de un paripé algo deprimente (sobre todo, nos tememos, para el candidato del partido en el Gobierno, que se ha mostrado todo lo aguerrido que requería su función de sparring, pero que, sin duda, debe de estar preparado para que la noche de mañana termine para él como el rosario de la aurora).

Los españoles que vivimos en Austria y que, llevados por nuestro ardor democrático, culminamos el trámite algo engorroso de solicitarle a la Base los aperos necesarios para votar, ya hemos cumplido casi todos con nuestro democrático deber.

Una amable lectora de Viena Directo (ver foto) que ayer se acercó a depositar su sufragio en la urna preparada al efecto en la Argentinierstrasse, me comenta vía correo electrónico que la tranquilidad en el local de las votaciones era total y que, según quienes allí estaban, los que más se habían acercado a echar sus papeletas venían de Valencia, de Madrid y de Barcelona.

Hoy, por cierto, los locales de la embajada van a estar también abiertos. La Junta Electoral Central constató ayer que, en la confección y envío de las papeletas, se había producido un retraso, y decidió ampliar el plazo de apertura de los colegios en las oficinas consulares hasta el día de hoy.

Los medios austriacos también se han hecho eco de las elecciones en España e, incluso, ayer en el Zeit im Bild, le dedicaron a nuestro país un suelto en el que hablaron del fuego graneado (dialéctico, por supuesto) que han intercambiado estas últimas semanas “Mariano Rrrrajoy” (con mucha jota) y Alfrredo Peres Rubalcaba (o algo así). Describían al previsible ganador como alguien “sin mucho perfil de vencedor” (Kein Sieger Profil) e informaban al televidente austriaco de que el Sr. Rajoy, por desgracia para él, era veterano en estas lides electorales al ser este su tercer intento de redecorar las dependencias privadas del Palacio de La Moncloa. Los medios se hacen eco también de lo que, para los asiduos a los informativos españoles, es un latazo mil veces repetido: que si el alto paro, que si los jóvenes sin esperanza, que si la burbuja inmobiliaria…El fenómeno de “los indignados” se contempla asimismo con frialdad germánica. Como una cosa bastante exótica que no va ayudar a ninguno de los dos contendientes pero que podría hacer que “pequeños partidos de izquierdas” (como por ejemplo EQUO consigueran representación parlamentaria).

En Austria las elecciones en España no son noticia de primera plana (no hace falta decirlo, al contrario suele pasar igual). Aquí, lo que de verdad tiene a la gente en vilo es que, en Alemania, la polizei ha cazado a una banda de terroristas neonazis que, durante sus operaciones, despachó a diez pobres en diferentes puntos de Alemania. También se habla de la niebla, la persistente niebla (quince días llevamos ya así con pequeños intermedios de sol) y la circunstancia, extrañísima en este país, de que no haya caido una gota desde el Día de la Fiesta Nacional (27 de Octubre).

Yo, leo a Truman Capote que, en cualquier idioma (yo lo estoy leyendo ahora en una traducción alemana) resulta siempre una lectura consoladora, inteligente y entretenida. Es como encontrarse, después de mucho tiempo, con un viejo amigo que nos ve exactamente como Dios debe de vernos: desnudos, débiles, con una malignidad torpe y pocas veces reprimible.

En fin: que gane el menos malo.

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