La chica que quería pescar un novio rico y otras historias de servicio público

Pareja
Archivo Viena Directo

 

26 de Noviembre.-

-¿Viena Directo servicio público, en qué puedo ayudarle?

-Verá, es que tengo una curiosidad que quizá usted me puede satisfacer.

-Pues usted dirá.

-Verá: yo sé que usted trata mucho con los austriacos y sé también (vaya, es público) que ellos, generalmente, están muy orgullosos y muy sorprendidos de que un español escriba, con la frecuencia que usted lo hace, sobre las cosas de su país.

-Gracias, gracias. Se hace lo que se puede.

-Y sé que usted les cuenta cosas a los austriacos sobre cómo les vemos los españoles.

-Esa es, entre otras, la misión de este blog.

-Y sé que los austriacos, muchas veces, se sorprenden de cómo somos los españoles.

-Explíquese.

-Por ejemplo: muchos austriacos no entienden por qué tiene usted una sección como esta y no consiguen imaginarse por qué usted se toma tantas molestias en resolver preguntas y en investigar cosas que, aceptémoslo, ni le van ni le vienen.

-Es cierto: los austriacos que saben de este blog se muestran muy perplejos e incluso encuentran el asunto un poco friki. Les sorprende, no ya  que yo informe de cosas que, según ellos, los españoles deberían poder investigar solos en los canales gubernamentales, sino de que yo ofrezca la ayuda gratis mediante una cuenta de correo que está abierta las 24 horas.

-¿Y usted, qué piensa? O sea, cuando le dicen esto ¿Qué les contesta?

-Que, en general, la gente me pregunta cosas que a mí me ayudan a conocer más el país. Y que, por tanto, la cosa es un cincuenta por ciento un servicio público y un cincuenta por ciento una satisfacción de mi curiosidad egoísta.

-Pero no me puedo creer que usted no sienta a veces ganas de…En fin, que habrá de todo.

-Lo que usted quiere preguntarme dando tantos rodeos es si todas las preguntas me parecen bien y que si, alguna vez, no me entran ganas de escribirle cuatro frescas a alguno de mis corresponsales.

-Eso mismo.

-Hombre, tengo que decirle que hay preguntas que se repiten mucho y que a mí me parece que se caen por su peso. O sea, que son cosas que son de cajón de madera de pino.

-Por ejemplo.

-Últimamente hay una pregunta que, si yo no fuera lo paciente que soy, tendría la virtud de sacarme de quicio. Y es ¿Para trabajar en Austria, tengo que hablar alemán? Yo les digo siempre lo mismo: ¿Para trabajar en España, hay que hablar español? O, lo que es lo mismo ¿Sin hablar el idioma de un país, a qué trabajos se puede optar? O más aún ¿Sin hablar el idioma de un país, qué calidad de vida se puede tener en ese país? El idioma lo es todo, es poder leer el periódico, es ver la televisión, es entender los chistes, es saber la cultura, es poder ir al médico. En fin. Pero, generalmente, las preguntas que me hacen mis lectores son interesantísimas y me ayudan muchísimo a entender la naturaleza humana. Eso es impagable.

-Cuénteme una historia curiosa, ande.

-Jajaja. Usted lo que quiere es morbo, ¿Verdad?

-No. Es curiosidad periodística.

-Ya,ya: y Gran Hermano es un experimento sociológico. No te fastidia jajaja. Bueno, pues entre las preguntas más raras que me han hecho es cuánto gana un alto ejecutivo de una multinacional en Viena (ni digo el puesto, ni digo la empresa).

-¿Y eso?

-Hace unos años me escribió una chica. Ya desde las primeras líneas, se notaba que la muchacha era muy desenvuelta, una de esas personas que han nacido en un medio social en donde nunca nadie le ha dicho que no a nada.

-Una pija.

-¡Pero qué mala lengua tiene usted, oiga!

-Es para que nos entendamos todos.

-Sí: la chica era bastante pija. En el primer correo que me escribió me explicaba que había conocido a un chico austriaco. Y que el austriaco en cuestión le había mandado bombones y flores y que si eso significaba algo.

-Hombre, que la estaban cortejando, ¿No?

-Eso dije yo también. Pero la chica no se dio por satisfecha y en sucesivos correos…

¡Sucesivos!

-Sí. En sucesivos correos me preguntó más y más cosas, cada vez más íntimas y por último me explicó que ella, por debajo de según qué sueldos, no se molestaba en darle esperanzas a ningún hombre. Ya sabe usted, a kiss in the hand may be quite continental…

-But diamonds are a girl´s best friend.

-Joé, como dicen en el pueblo de mi padre !Qué desahogá!

-Pero son minoría, ya le digo. Generalmente, mis lectores son unas personas fenomenales que preguntan cosas muy sensatas.

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3 Responses to La chica que quería pescar un novio rico y otras historias de servicio público

  1. Balovega dice:

    Un saludo… te he dejado un comentario en el otro blog.. lindos sueños y gracias

  2. Amelche dice:

    Te olvidas de “No es serio este cementerio” de Mecano. Que nosotros también tenemos una vena morbosa-macabra-humorística.

  3. amelche dice:

    Perdón, el comentario anterior era para tu anterior post, el de la muerte.

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