Diez películas para entender el cine austriaco (5): Hoy, En el Ángulo Muerto

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In Totem Winkel (Austria, 2002)

Un certificado nazi
Un certificado nazi en el museo de la ciudad de Viena (A.V.D.)

19 de Diciembre.- Si Austria es una primera potencia en algo, es en la producción de documentales. En los últimos años, la cinematografía de este país ha producido algunos títulos de una calidad apabullante. Baste citar dos títulos: We Feed The World (Nosotros alimentamos al mundo), que analiza de una manera implacable la industria de la alimentación a nivel mundial o Working Man´s Death (La muerte de un trabajador) centrada en las relaciones laborales en este principio del siglo XXI.

La película de la que hablaremos hoy, imprescindible para aquellos que quieran abrir una ventana a la intrahistoria de Europa, demuestra que no hacen falta grandes medios para conseguir un resultado impresionante. En realidad, lo único que hace falta es tener una historia que contar.

Claro, que también hace falta una cierta mirada para darse cuenta de dónde hay una historia que contar. Hasta el año 2000, la historia que cuenta la película de la que hablamos hoy, estuvo guardada –literalmente- en un cajón, porque a la gente competente le parecía que “los lectores no tendrían interés en leer algo así”.

En ese año, una de las antiguas secretarias de Hitler, Frau Traudl Junge (née Humps) conoció a la periodista y escritora Melissa Müller la cual, andando el tiempo, le presentó al polifacético artista vienés Andre Heller. Heller debió de quedar completamente impresionado con la tímida frau Junge, y no paró hasta que la convenció para ponerse delante de una cámara para que explicase su experiencia como una de las secretarias de uno de los asesinos de masas más famosos de la Historia.

En el film, Junge aparece como una pulquérrima octogenaria. Una persona inteligente y sensible que cuenta, con perplejidad, su vida al lado del dictador austriaco. En la película no hay grandes revelaciones históricas o políticas, pero Frau Junge describe de una manera exactísima –alemana y de Munich tenía que ser la señora- cómo era vivir en la cancillería y en el búnker y aporta luz, por ejemplo, sobre el trágico personaje de Eva Braun, con quien tuvo una cierta amistad.

La filmación se realizó en dos etapas. Durante la primera, Traudl Junge contó sus experiencias a lo largo de varias sesiones y, durante la segunda, la grabaron enfrentada a sus propias declaraciones y tuvo la posibilidad de corregir alguna de sus afirmaciones.

Junge se muestra, por lo general, enormemente apesadumbrada y dolorosamente sorprendida de no haberse dado cuenta de la clase de desequilibrado que era Hitler y hay que creerla cuando afirma que nunca fue una nazi fanática. Sin embargo, al vivir tan cerca de foco del poder, era inevitable que Junge, como le pasa a muchos jóvenes en similares circunstancias, perdiese progresivamente el contacto con la realidad.

A esto ayudó que, por las manos de Junge, nunca pasaron documentos comprometedores. Una de sus tareas diarias consistía en contestar la ingente cantidad de cartas de amor que Hitler, un ser incapacitado para darlo, estuvo recibiendo hasta el final. Sólo poco antes de que el sanguinario dictador se quitase de enmedio, Junge tuvo entre sus manos un encargo de auténtica importancia política: fue ella la que recibió al dictado el testamento político de Hitler.

Tras la guerra, en 1947, a sugerencia de un empresario amigo suyo, decidió darle forma a sus recuerdos en un manuscrito que no se publicó hasta 2002, poco antes de su muerte. En él describe a Hitler con las virtudes del clásico buen cliente de burdel: límpio, educado aunque insoportablemente latoso y aburrido.

Junge, viuda desde 1944 (su marido era un SS que murió durante el desembarco de Normandía), Traudl Junge trabajó durante lo que le quedó de vida profesional en una organización social del Estado de Baviera y, posteriormente, como secretaria jefe del desaparecido semanario alemán Quick. Desde 1945 vivió atormentada por periodos de depresión e intentó reparar de alguna manera el daño que pensaba haber causado participando en numerosos proyectos solidarios.

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