Hablemos de sexo

Teresitas-0124
A.V.D.

24 de Enero.-  Verano de 2011, en algún lugar de Rumanía.

En plano medio (feo que te cagas), contra una pared revocada pintada de color rojo teja, tres personas: dos hombres, uno de mediana edad (entre los cuarenta y cinco y los cincuenta) y el otro, barbado, con el aire paciente que distingue a todos los traductores simultáneos desde que el mundo es mundo.

Entre los dos, una muchacha que rebasa por poco los veinte años, vestida como si tuviera que entablar una lucha diaria para que sus encantos no se salieran de la licra y perdiera siempre la batalla.

Se produce el siguiente diálogo:

HOMBRE DE MEDIANA EDAD (en profundo dialecto vienés de, pongamos, el distrito de Favoriten; dado lo intraducible de semejante acento, el autor se toma ciertas licencias poéticas): colega, que le preguntesh a la pibita eshta que qué es lo que ella eshpera de un hombre.

TRADUCTOR (a la muchacha): coleguisti austriani preguntati cosi esperati d´un homino (la muchacha, mirando al traductor y sonriendo simultáneamente al austriaco –parece imposible pero es así- contesta a la pregunta): dice que espera que esté a su lado y que la ayude a hacer carrera.

HOMBRE DE MEDIANA EDAD (dando a entender que, obviamente, él estaba pensando en situaciones más horizontales): ¿Carrera? ¿Y a qué se dedica?

TRADUCTOR: Homino preguntamini cosa laborasti (la muchacha, obediente, contesta; el traductor traduce): dice que baila (pausa) en una discoteca y eso.

HOMBRE DE MEDIANA EDAD: ¿De gogó? ¿Y en eso quiere que la ayude a hacer carrera? (está claro por el atuendo de la muchacha que ejerce un oficio en el que tiene que llevar las bragas muy limpias).

LA MUCHACHA: (alarmada por el sesgo que está tomando la conversación, sin esperar la intervención del traductor): nibi tuda vida mea gogodenserin (orgullosa) futuri voli polisisti.

EL TRADUCTOR: que no quiere ser gogó toda su vida, que lo que ella quiere es ser policía.

HOMBRE DE MEDIANA EDAD (alfabetizado, él mismo, al límite de lo imprescindible, se rasca la cabeza): es que en mi país (¡Bei uns, siempre el bei uns!) para ser policía hay que hacer exámenes (con la mirada fija en las lolas de la chica) y tendrá que aprender alemán.

LA BELLA (impaciente, al traductor): ¿adversi aiutarmi outra ne aiutarmi?

EL TRADUCTOR: Pregunta que si la ayudarías o no.

HOMBRE DE MEDIANA EDAD (rascándose, de nuevo, la cabeza): Bueno…Yo conozco a un par de personas...(ein Paar Leute)…Y bueno, se hará lo que se pueda.

Tras esto, contra el mismo fondo, aparece un indivíduo obeso, ex alcohólico (no es criticar: es referir, que él mismo lo ha confesado a lo largo del programa) que se hace llamar a sí mismo Love Coach (consejero amoroso, podríamos llamar). El caballero, con la experiencia que le dan sus (felizmente superados) problemas con la priva, evalúa las posibilidades que HOMBRE DE MEDIANA EDAD y MUCHACHA ENFUNDADA EN LICRA tienen de llegar a buen puerto en una hipotética relación. Las juzga escasas porque, según nuestro Doctor Amor , la chica necesita mucho afecto y mucho cariño y HOMBRE DE MEDIANA EDAD va a lo que va (tampoco hay que ser un lince: en el lugar en donde se ha producido la entrevista ha quedado un incriminador charco de babas).

La siguiente escena del Reality Show se desarrolla en el interior de una tienda New Yorker de Bucarest (¿?) en donde un conjunto de bellas parecidas a MUCHACHA ENFUNDADA EN LICRA se prueban bikinis bajo la (atentísima) mirada de HOMBRE DE MEDIANA EDAD y otro par de lujuriosos machotes.

La cosa es tan indescriptible que dejo a la imaginación de mis lectores que complete los detalles.

Das Geschäft mit der Liebe (El negocio del amor) se emite los lunes en la cadena de televisión austriaca ATV.

 

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Un comentario a Hablemos de sexo

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