Mi gitana (rubia)

Flamenca
Isabel Pantoja y Natascha Kampusch: dos vidas paralelas (A.V.D.)

6 de Marzo.- Uno de los muchísimos parecidos entre España y Austria es este: en España, cuando la actualidad (sobre todo cierta actualidad) necesita un poco de Viagra para recuperar cierto grado de turgencia, se acude a un remedio infalible: la vida de Isabel Pantoja.

En Austria, cuando la cosa anda alicaída, se acude a otra biografía con morbo: la de Natascha Kampusch.

Las dos mujeres tienen mucho más en común de lo que pudiera parecer a primera vista.

Ambas son, es de sobra conocido, unas gafes irredentas; y ambas, al mismo tiempo, oponen al mal tiempo una expresión reconcentrada y, en los momentos de mayor adversidad, una boquita fruncida como un cierre de bolso de señora (de las de antes).

Además, las dos mujeres dosifican muy bien ese tipo de apariciones personales en las que explican, amplían o interpretan tales o cuales extremos de su recorrido vital (bueno, a Maribel Pantoja, estos días pasados, se le olvidó tomarse las pastillas de frenos, y le contó a Susana Griso un cierto número de cosas; pero estos estallidos son, en la amplia trayectoria mediática de Isabel Pantoja, apenas un episodio).

Por esto, porque las dos mujeres saben que hay que salir poco para mantener el misterio (y para poder rentabilizar convenientemente las apariciones estelares) las dos tienen intérpretes de su verdad, como los santos antiguos tenían sus exégetas.

La corte de profetisas de Isabel Pantoja es de todos conocida.

Su miembro más conspícuo es Chelo García Cortés, amiga personal de la cantante, siempre dispuesta a partirle el jeto a aquel que diga algo malo de la madre de Paquirrín y de la hija de Doña Ana (esa señora de negro, con moño bajo, tan parecida a la Omaíta de Los Morancos).

También está Rosa de Benito (apodada, con muy mala leche, Rosa “Venenito”), que es un caso parecido al de Juan el Golosinas, perejil imprescindible de todas las salsas folklóricas, el cual sacó adelante a una familia de varios hijos a base de llevar y traer  esa clase de secretos que se esconden en el frufrú de las batas de cola. “Venenito”, muerta Rocío Jurado, y mientras se fabrica su propia máscara mediática, come de lo que la Pantoja va dejando para estas aves de tertulia que cuecen su olla con los restos de otras vidas de más relumbrón.

La mano que mece la cuna mediática de Natascha Kampusch se llama Feuerstein. Es un indivíduo relamido y redichín que, de vez en cuando, con la frecuencia justa para que no se apague el brillo de Natascha, le hace unas entrevistas “a corazón abierto” en el programa Thema, de la ORF (por cierto, los mismos, presentador y programa, que entrevistaron a Natascha cuando salió de su cautiverio, con ese look –pañuelito en la cabeza- de espía huida de las frías mazmorras del KGB).

Las entrevistas suelen ser consecuencia de tal o cual noticia relacionada con este caso que no parece tener fin (incluso ha motivado una comisión parlamentaria). En la entrevista de ayer, Feuerstein ayudó a Kampusch a “salir al paso” (argot del ramo) de todos los rumores que achacan a la rubia un embarazo de su captor, Priklopil –el cual, de todas maneras, no puede desmentirlo, porque está criando malvas-; se apoyan los que sostienen la teoría del niño robado, en un rizo de pelo encontrado en la cárcel de Natascha. La mujer explica que el pelo es suyo, que guardó un rizo de su melena rubia el día en que Priklopil se la hizo afeitar para que pudiera trabajar en la parte de arriba de la casa sin dejar rastros (!).

Hablaron también de la sospecha, preconizada por las mentes calenturientas de algunos parlamentarios (alguno incluso, del FPÖ, investigador aficionado del caso) de que Kampusch protege a una red de pedófilos, de la que ella fue víctima.

Natascha lo desmintió, por supuesto, indignada; y recalcó, como Pantoja en su momento, el daño psicológico que le produce ver su vida, amplificada y deformada en las más monstruosas hipótesis, rodando por los medios.

No está preparada, me temo, para que con su vida se haga una TV movie. Aunque todo llegará. Y si no, al tiempo.

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Un comentario a Mi gitana (rubia)

  1. Isabel dice:

    Yo vi la serie ayer y la vapulearon a mas no poder, y algunas cosas son demandables pero ella no lo hara por la cuenta que le tiene sino pierde los dos millones y medios de euros, pero a lomejor Maria del Monte seguro que lo hara

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