Freud y el psicoanálisis (4): un psiquiatra en una familia de famosos

Votivkirche
La Votivkirche, a un tiro de piedra de donde vivía Freud (A.V.D.)

12 de Abril.- Dejamos al bueno de Don Sigmund(o) esnifando todo lo esnifable y meditando sobre la histeria y ocupando su primera plaza en la Universidad. En 1886, se empleó de médico y, en 1887, se encargó del departamento de neurología de la Clínica Pública Infantil de Max Kassowitz.

1889 pilla a Freud en camino. Visita a un colega de Nancy, el médico Hippolyte Berheim, el cual estaba experimentando con un estado llamado sugestión posthipnótica. Fuera lo que fuera este estado –si hay algún médico en la sala, pido que nos ilumine con su ciencia- de él dedujo nuestro psiquiatra favorito que la existencia del inconsciente debía de ser cosa cierta y que debía de ser el responsable de la mayoría de las respuestas humanas en este estado que, por lo que parece, debía de ser de algo de ensoñación o atontamiento.

Vida privada: entre rayita y rayita de farlopa, Don Sigmundo encuentra tiempo para casarse con su prometida, la Srta. Martha Bernays (conocida en todo el mundo mundial por “la discreta” porque, durante sus cuatro años de noviazgo, le guardó al médico austriaco el secreto de haberse cepillado a un amigo suyo al intentar curarle su adicción a la morfina a base de administrarle cocaina en rama). Freud y Fräulein Bernays se casan por el rito judío y, curiosamente, una de las consecuencias de este matrimonio es que el que sería el patriarca del clan Freud se convierte en tío de Edward Bernays (Viena, 1891-Nueva York 1995) famoso spin-doctor, el cual es considerado “el padre de las relaciones públicas” ese arte al que tanto y tanto glamour tiene que agradecerle el difunto siglo XX.

Los Freud tienen en total seis hijos. A saber: Mathilde, Martin, Oliver,Ernst Ludwig (famoso arquitecto cuya obra se encuentra repartida principalmente entre el Reino Unido y Alemania, el país de Cruella de Merkel), Sophie y Anna Freud, que fue una reputada psicoanalista, como papá y que fue pionera en el análisis de las mentes de los niños.

Freud manifestó su ambición (también) en los nombres que les puso a sus hijos. Por ejemplo, Martin(en realidad Jean Martin) se llamó así por un profesor de Freud, especialista en histeria, el psiquiatra parisino Jean Martin Charcot; Oliver, por Cromwell, el político inglés que abrió el país  los judíos. Ernst Ludwig se llamó así por Ernst Wilhelm von Brücke, otra de las vacas sagradas de la protopsiquiatría austrohúngara. Por cierto, que se me ha olvidado decirlo antes, Ernst Ludwig fue el padre de otro de los famosos Freud: el pintor Lucien, en mi opinión uno de los artistas plásticos más grandes del siglo pasado. Lucien cedió sus espermatozoides para la fabricación de otros dos Freud famosos: su hija Esther es una conocida novelista británica y está casada con el actor David Morrisey. Otra vástaga de Lucien, Bella, es diseñadora de moda.

En 1891, los Freud se mudan a la casa de la Bergstrasse . En este apartamento, don Sigmundo trabajó y vivió durante cuarenta y siete años. Hoy, el piso ha sido convertido en un (algo desangelado) museo que es el centro de peregrinación de loqueros y loqueras de todo lo ancho del mundo.

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