O du mein Österreich!

Mosaico
Austriacos disfrutando (a.V.D.)

3 de Enero.-  Todos los años, en la plaza del ayuntamiento de Viena –Rathausplatz– se celebra un encuentro nacional de bandas de música conocido como Blassmusikfest (La fiesta de la música de soplar, literalmente). A pesar de que el nombre pudiera dar lugar a equívocos en según qué ambientes –blassen significa,en lenguaje coloquial, lo que una compañera mía de trabajo llamaba “hacer el sexo verbal”– lo cierto es que tanto los componentes de las bandas congregadas como, me temo, el público asistente, son bastante conservadores.

Tanto es así que Häupl, el alcalde de Viena (socialista) mandó a que le representase a una subordinada, la cual, por cierto, hizo un discurso en el que, para aludir a la lluvia caida durante la mañana aludió a “las lágrimas de felicidad que había llorado el cielo”. Y se quedó tan ancha. No desentonó sin embargo con el espíritu general (tan Musikantenstadl, por qué no decirlo) y la abuela que yo tenía detrás suspiró comentando qué metáflora tan bonita se le había ocurrido a la vicealcaldesa para decir que el puñetero tiempo había estado a punto de joder un acto tan vistoso.

En el imaginario popular austriaco, la Blassmusik, aceptémoslo, es cosa de gente apegada a las cosas “como Dios manda” y cualquier joven “moelno” se dejaría pasear en pelotas, embreado y cubierto de plumas por la Ringstrasse antes de declarar que, cuando escucha la marcha que da título a este post, se le ponen los pelos de punta.

O, du mein Österreich (Oh, tú Austria mía!) fue compuesta por Franz Von Suppé (que se llamaba de verdad, atención al dato Francesco Ezechiele Ermenegildo Cavaliere Suppè-Demelli) un compositor nacido en Split que aligeró a los vieneses del fin de siécle de la pesadumbre de vivir y que, actualmente, reposa en el Zentralfriedhof en una tumba de bulto que da buena cuenta de lo que sus contemporáneos apreciaban sus composiciones.

 Von Suppe es el autor de esta marcha que es mi preferida (me gusta más que la de Radeztsky, oh herejía) y dejó tras de sí abundante material musical, entre otras obras, por ejemplo, la opereta Bocaccio, que se sigue representando con no poco éxito por toda el área de habla alemana.

La banda militar tocó otras composiciones que hicieron muy feliz al público asistente y a este bloguero, cuyo corazón se alegra, como el de los austriacos, cada vez que hay cuarto y mitad de festival y ve a la gente con trachten y trajes típicos ensalzando la belleza de la vida.

Para que mis lectores experimenten también este placer, que les auguro orgiástico, si pinchan aquí podrán ver más fotos del acto. En este link, asimismo, podrán escuchar la bonita marcha en una grabación de un servidor.

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Un comentario a O du mein Österreich!

  1. victoria dice:

    Me gusta más la Marcha Radezstky, no lo puedo remediar, pero bueno, esta otra Marcha no está mal.

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