El arsenal de Viena tomado por los tanques

Prohibido montar
A ver lo que hacemos con los tanques (A.V.D.)

4 de Junio.- Estoy convencido, y lo he escrito aquí muchas veces, de que uno de los mejores museos de Viena (acaso también uno de los más desconocidos) es el Museo del Ejército que está situado en uno de los edificios del antiguo arsenal. Quien quiera empaparse de lo que ha sido la historia de este país pongamos desde el siglo XVI hasta nuestros días, encontrará la manera de hacerlo en sus salas de forma entretenida y didáctica.

Cada cierto tiempo el Museo del Ejército organiza ciertas actividades muy vistosas de fotografiar –por eso voy yo, principalmente- pero a las que concurre un público un poquito friki –y esto, como dicen en Cádiz, no es criticar, es referir-.

Ayer domingo, el Museo del Ejercito organizó en su explanada trasera una exposición de tanques y otros vehículos militares antiguos.

Por lo que yo pude deducir, la mayoría de las piezas que funcionaban estaban en manos de ciudadanos particulares –en todos los sentidos, repito- que, como otros felices poseedores de trastos a motor –por ejemplo, los amantes de las Harleys- esperan cada año este tipo de ocasiones para sacar sus tanques y hacerlos rugir con el consiguiente gasto de gasoil y las emisiones consiguientes de gases de efecto invernadero.

Pero, a lo que vamos: si uno tiene un tanque en el garaje, las emisiones le chupan un pie.

Padre e hija
A.V.D.

La mayoría de estos ciudadanos, que no han visto un arma desde los lejanos días de su servicio militar, se complacen asimismo en conducir sus tanques vestidos de soldaditos del regimiento que más les peta, protegidos los ojos por sendas gafas Rayban de esas de cristales de espejo y sin que a sus atuendos militares les falte ni un perejil.

En esta especie de fiesta de disfraces en la que todos sus participantes toman parte tan en serio, hay también mujeres (pocas, pero las hay). Ellas, generalmente no se visten de verde (bueno, había una tanquista que iba con mono, pero era la excepción). La mayoría de las chicas a las que les puede lo castrense iban vestidas de época (de los cuarenta del siglo pasado) y, por cierto, uno se preguntaba por qué no vuelven esos peinados y ese rouge de labios que favorecen tanto a las chicas incluso cuando van de uniforme.

Llamaba también la atención la cantidad de chiquillería a la que sus progenitores estaban inculcando el amor al ejército. A veces, como decía un amigo que me acompañaba, se sentía uno como en una reunión del Club del Rifle, ese que dirigía Charlton Heston (el pobre). Esos tatuajes, ese tinte salvaje, esas tripas cerveceras. En fin.

Mis lectores podrán ver más fotos de este curioso evento si pinchan en este link.

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Un comentario a El arsenal de Viena tomado por los tanques

  1. A.R.B. dice:

    Me hubiera encantado verlo en directo…gracias por las fotos!!

    Sugerencia , a lo mejor un calendario con las principales fiestas o actos de Viena ayuda a tus fieles lectores a conocer un poco más esta tierra… 😉

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