Las penas con gol son menos

Niño con bandera
A.V.D.

8 de Junio.- Herbert Nitsch, el hombre más profundo de la tierra (Deepest man on Earth) intentó –y consiguió- hace días batir un nuevo record mundial de inmersión en apnea. Se sumergió 244 metros (y vuelta) en la isla de Santorini y casi no lo cuenta. Según algunos malintencionados colegas,Herr Nitsch que, en el siglo, es piloto de la Austrian Airlines, no brilla precisamente por su inteligencia –la anoxia cerebral, que hace estragos- pero Dios le ha dado el don de poder salir vivo de los abismos a los que baja y digo yo que la felicidad es reconocer y sacar partido de lo que Dios le da a cada uno.

Aunque claro: tanto va el cántaro a la fuente hasta que se escachifolla.

La Unión Europea se encuentra, en los momentos en que escribo esto, iniciando una inmersión de resultados tan inciertos como la de Herr Nitsch.

Mirando la cosa con cierta distancia, se podría decir que lo de Grecia (un cuadro que incluye ese partido neonazi que tiene nombre de especialidad sexual, los de la Aurora Dorada) ha sido un ensayo general de lo que al reino de España se le viene encima. De momento, en los periódicos austriacos de corte populista ya se han leido titulares del tipo “¿Tendremos que salvar también a España?”. No se puede decir más en menos espacio.

Primero ese “tendremos” que es tanto como decirle a los austriacos que ellos son los salvadores de Europa y que tendrán que pechar con el dinero de sus impuestos para salvar la patria de la siesta y la sangría. Segundo ese “también” que es un claro “no me jodas ¿También a estos? Vaya ganao” y, en fin, la frase entera será, me temo, el asunto de las columnas del Kronen Zeitung para una larga temporada (aclaro que el Kronen Zeitung, el periódico más leido de Austria, tiene una línea abiertamente antieuropeista y cerradamente fach…Digoooo, conservadora).

Aún así, se puede decir que en Austria se ve el caso español como se vio en su día la debacle griega, esto es, con resignación pero sin preocupación por lo que pueda pasar en la casa propia.

Digamos que, si para España, lo que está sucediendo hoy es una enfermedad grave y potencialmente mortal, en Austria la crisis es una especie de catarro de esos que se arreglan echándose al coleto un Frenadol y andando.

La prueba es que la rebaja de la credibilidad crediticia (parece una redundancia pero no lo es) de tres de los grandes bancos austriacos –los cuales, por cierto, están en el Top 3 de los bancos europeos- no ha motivado aquí mayores aspavientos.

En primer lugar, porque la rebaja se esperaba.

Previéndola, los bancos austriacos hicieron el año pasado examen de conciencia y mandaron a la partida “Créditos de dudoso cobro” algunas de sus inversiones más faldicortas en los países del este –inversiones que, dicho sea de paso, han sido la savia que ha nutrido sus balances durante los años de bonanza-.

Algunas entidades incluso se apresuraron a deshacerse de algunos pequeños bancos locales que habían comprado para poder utilizar sus marcas sobre el terreno. El director del Reiffeisen, si no recuerdo mal, dio una rueda de prensa en la que bebió el amargo cáliz de tener que explicar que iba a necesitar cierta ayuda estatal, se redujeron beneficios y primas a los accionistas, se repartieron menos mecheros entre los clientes, la chochona y el perrito piloto por domiciliar la nómina pasaron a la historia, pero al final todo quedó (o pareció quedar) en una necesidad momentánea de liquidez.

Eso sí: después de que los bancos austriacos recibiesen ayer esta suave colleja, los medios del país (incluido el Kronen Zeitung) se lanzaron a proclamar hasta en sánscrito y en titulares a toda página la inquebrantable seguridad de los institutos crediticios transalpinos, porque ya se sabe que los bancos son como la mujer del César y su supervivencia depende de su reputación. Fama que, por otra parte, incluso el responsable de Moody´s para Austria, Mathias Külpmann se ha encargado de apuntalar declarando que, a pesar de los pesares: “el modelo de negocio de los bancos austriacos en la Europa del este (…) es sostenible y rentable”. Ahí queda eso.

A los españoles, eso sí, siempre nos quedará el fútbol. Las penas con gol son menos. Y si no, al tiempo.

Articulo publicado en La Crisis con las etiquetas: , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Un comentario a Las penas con gol son menos

  1. Bad Voslauer dice:

    Está claro que en todas las casas cuecen habas (y en la mía a calderadas). Pero este año tenemos opio para el pueblo a mansalva (Eurocopa y JJ.OO.), es decir que hasta el próximo curso escolar nadie se dará cuenta de nada, pase lo que pase, que para eso somos campeones, no sé en qué pero ya sabes siempre los primeros por arriba o por abajo. De momento en 15 días G.P. de Europa (Valencia), ese que ha traído gran prosperidad a la Comunitat, otra hora gobernada por el Sr.. Burns, lo de quedarse atrapado en la Arena dentro del Ferrari era una premonición, pero los tribunales le declararon inocente, MANDA GÜEBOS(que decía alguno).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.