Contra «la fraude»

Trabajador
Un trabajador revocando una fachada (A.V.D.)

15 de Julio.- Según informa el diario austriaco Kurier, el Gobierno de EPR va a crear una unidad especial de lucha contra el fraude en los seguros sociales.

Se calcula, que dicha modalidad de trinconeo le cuesta al estado austriaco (nos cuesta a los contribuyentes) una media de mil millones de euros al año. Un pico, o sea.

Según fuentes de este diario, el fraude (“la fraude”, como se decía encantadoramente en el siglo de oro) se produce principalmente en el negocio de la construcción, en el de la hostelería y en el de las empresas de cesión de personal y está en manos de unos diez grupos (cárteles) cuyos capos proceden de la antigua Yugoslavia y de los países balcánicos.

Y aquí viene una de esas anécdotas que a mí me gustan:

 ¿Sabías, querido lector, la palabra cártel tiene una curiosa historia? Actualmente, designa a las asociaciones que se dedican a delinquir en comandita, pero no siempre fue así. En los tiempos en que en el imperio español no se ponía el sol, en la franja de fricción entre las zonas de dominio celtíbero e inglés, los nombres de los que chorizaban y, por lo tanto, estaban en busca y captura, se escribían en un cartel –acentuado a la española- que se colocaba en un lugar concurrido para público conocimiento. Solía ser el caso que estos delincuentes no actuaban solos sino en bandas o bandos –de ahí también, por cierto, la palabra “bandolero”– ; por esta razón eran “los del cartel”. Los ingleses adoptaron la palabra “cartel” (cártel) para referirse a los tipos que se dedicaban a apropiarse de lo ajeno o a cepillarse cristianos –anglicanos, más concretamente, en su caso-. En los ochenta, la palabra cobró un gran auge, ya que los funcionarios americanos de la DEA utilizaron aquel añejo “cártel” para referirse a las organizaciones criminales que se dedicaban a traficar con droga (como el cártel de Medellín, mundialmente famoso) y de ahí, pasó al os periódicos españoles y al alemán, para que lo pudiera usar el Kurier.

Volviendo al tema principal de este post: el modus operandi de las mafias de los seguros sociales es crear una sociedad dirigida por hombres de paja. Los trabajadores se dan, en principio, de alta ante la seguridad social a nombre de estas empresas ficticias para que, si hay alguna inspección sorpresa, todo parezca estar en regla. Sin embargo, los capos de las mafias, no liquidan ninguna de las cuotas de la seguridad social correspondientes (algunas de estas empresas-tapadera llegan a contar con hasta mil empleados), a los dos meses de su creación, se fuerza la quiebra de la sociedad cuyos creadores toman la del humo. Siguen los requerimientos de la seguridad social y, por último, se declara a la sociedad insolvente. Con lo cual los trabajadores quedan con el culo al aire por no hablar de que el estado deja de percibir una pasta en impuestos.

Al cabo de poco tiempo, otro grupo crea otra empresa semejante y el proceso empieza por el principio con la complicidad forzada de los trabajadores, la mayoría paisanos de los capos mafiosos que, en muchos casos con una formación deficiente o con unos conocimientos raquíticos de alemán, dependen de los mafiosos para seguir cobrando aunque sea un sueldo mísero.

La creación de la unidad especial antifraude ha derivado de que los funcionarios han observado que, después de asentarse en Baja Austria y en la Región de Viena, las mafias quieren poner el pie en el resto de Austria. Asimismo, la pérdida de competitividad que supone para las empresas serias la presencia de estos desleales en el mercado, que no pagan costes sociales y pueden, por tanto, ofrecer condiciones más ventajosas.

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2 Responses to Contra «la fraude»

  1. isabel dice:

    Yo trabajo en estos temas de fraude y me ha llamado la atención que en Austria hacen lo mismito que en España. Me ha interesado mucho lo que dices y la claridad con la que lo describes, eso me hace suponer que entiendes del tema. Ahora la pregunta del millón: que hacen en Austria con estos defraudadores y como se sigue el procedimiento ejecutivo hasta cobrar, que presumo debe ser mas fácil y rapido que aquí donde nos ahogamos por el procedimiento administrativo y la lentitud de los juzgados.
    PD: no soy inspectora, solo una funcionaria responsable (y por oposición) que ve pasar el fraude por delante de sus narices sin poder hacer nada.Un saludo , Isabel

    • Paco Bernal dice:

      Hola Isabel:
      La verdad es que el Gobierno austriaco tiene el mismo problema que el español y de ahí que se haya creado una comisión especial para identificar, antes de que pongan pies en polvorosa, a aquellas empresas con potencial defraudador, ya que, como decía en el post, tienen un perfil muy definido. Lo que se pretende además es evitar que el mismo tipo de fraude se extienda a otras partes de Austria en donde los cárteles aún no han puesto el pie.
      Una vez lo han cometido, sin embargo, resulta difícil perseguir a los culpables porque su persecución implica la colaboración de los países fronterizos con Austria, en donde los tipos se refugian hasta que amaina el temporal.
      Un saludo 🙂

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