Corrupción, populismo y simpatía

Maibaum
Trepar era en Carintia un deporte que estaba muy de moda (A.V.D.)

27 de Julio.- En octubre de 2008, los compañeros de partido de Jörg Haider tenían derecho a creer que estaban de enhorabuena. Su jefe acababa de protagonizar una vuelta espectacular a la política nacional, lo cual parecía augurar un alivio a la presión que, cada vez más, estrangulaba la red clientelar que había ido creciendo a la sombra del todopoderoso mandatario del BZÖ. La región austriaca de Carintia era su base y Haider la cúspide de una pirámide creada a imagen y semejanza de su estilo de hacer política: una eficaz mezcla de corrupción, populismo y simpatía.

El alivio que cundía en las filas del BZÖ era proporcional a las preocupaciones que, entonces, empezaban a acosar a Haider y a los suyos aunque, naturalmente, en público, el paladín ultraderechista se guardaba muy mucho de mostrarlas y seguía apareciendo en mítines y fiestas a la vera del Worthersee sonriente y bronceado, como siempre.

Durante el mes de septiembre de 2008, coincidiendo con la quiebra de Lehman Brothers, la onda expansiva de lo que terminaría convirtiéndose en la crisis más aguda a escala mundial desde el crack del 29 habían empezado a llegar a Austria, alcanzando a la entidad financiera que, durante los años de bonanza, se había endeudado de forma masiva para financiar los megalómanos proyectos de Haider: el grupo bancario Hypo-Alpe Adria.

Los balances del banco estaban atiborrados de operaciones crediticias dudosas y Haider y su círculo más cercano sabían que urgía deshacerse de aquel paquete que les podía estallar entre las manos en cualquier momento.

Según parece, por aquellos días Haider en persona autorizó el maquillaje de los balances de la entidad financiera y, armado con su encanto y su carisma, y acompañado de su asesor, un tal Birnbacher, se presentó en la sede del grupo bancario bávaro BayernLB y consiguió convencerles de la rentabilidad de una entidad que, ya por entonces, estaba en quiebra técnica (de hecho, el 14 de Diciembre de 2009, algo más de un año después de la muerte de Haider, el banco valía ya tan poco que fue comprado in extremis por un precio simbólico de tres euros y su propiedad dividida entre la República Austriaca -825 millones de euros-, Alemania –otros doscientos millones- y un fondo de inversión con sede en Graz por otros 30 millones de Euros).

El trato entre el espabilado de Birnbacher y Jörg Haider era el siguiente: si el “asesor” y él tenían éxito en la venta del Hypo Alpe Adria, Birnbacher cobraría en concepto de comisión por sus servicios 12 millones de euros del estado de Carintia –aunque su trabajo valía, como máximo 200.000-. De los doce millones, cuatro irían al partido de Haider (el BZÖ, hoy FPK), otros cuatro a su compañero de coalición en el parlamento de Klagenfurt, el Partido Popular Austriaco y, por último, Birnbacher se embolsaría “solamente” 65.000 Euros (habrán notado mis lectores que faltan más de tres millones de euros, ¿Verdad? Su destino es dudoso –aún-)

Pero en octubre de 2008, después de una fiesta de la que salió borracho como una cuba, Haider empotró su lujosa berlina contra un muro de hormigón y murió en el acto. Y las tramas que había construido en torno a sí empezaron a desmoronarse rápidamente, al mismo tiempo que el edificio político que las encubría.

Después de la muerte de Haider, Uwe Scheuch, viejo conocido de mis lectores y su compañero de partido Dobernig, acuciados por la falta de efectivo, se volvieron hacia Birnbacher  y le pidieron que les  “devolviera” o les “entregara” (según se mire) medio millón de eurazos, so pena de contar su papel en la venta del Hypo Alpe Adria. Birnbacher se negó y, seguramente gritando “después de mí el diluvio” acudió a la justicia a denunciar a los dos políticos de Carintia.

Irónicamente, el principal salpicado con toda la mierda que Birnbacher ha tirado al ventilador ha sido un tal Martinz, jefe que fue del ÖVP de Carintia, el siempre ha negado que su partido hubiera recibido remesas de dinero de las tramas de Haider, hasta que el peso de las pruebas amontonadas por la fiscalía del caso Birnbacher le han hecho dimitir.

De momento, las consecuencias políticas es que la coalición ÖVP-FPK que gobernaba hasta hoy en Carintia ha saltado por los aires sin que haya visos de que pueda recomponerse y sin que haya demasiada voluntad de convocar elecciones anticipadas. Los millones, sin embargo, siguen sin aparecer.

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Un comentario a Corrupción, populismo y simpatía

  1. victoria dice:

    Es un triste consuelo que haya políticos que roben no sólo en España. Creo que hace falta y de forma urgente un Regeneracionismo, tanto aquí como en otros países como Austria. Y es que la política y el dinero siempre fueron malos compañeros de cama.

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