La gestión del talento en Austria

Diagonal
El mundo del trabajo es un tira y afloja (A.V.D.)

16 de Agosto.- Uno de los problemas más acuciantes a los que se enfrentan las sociedades modernas es, aunque no lo parezca, la gestión del talento.

Se trata, por ejemplo, de evitar que los prejucios del seleccionador de personal (o del empleador que le manda) hagan que las vacantes no se cubran o se cubran mal. Resulta insoslayable la evidencia de que el perfil estándar que buscan muchas empresas deja fuera del mercado a personas que están aún en lo mejor de su capacidad laboral (caso de los mayores de cuarenta años) o a gentes a las que ni siquiera, en muchos casos, se les da la oportunidad de demostrar su valía (las mujeres o aquellos trabajadores, como los inmigrantes, a los que las empresas perciben como potencialmente problemáticos).

Por no hablar, por ejemplo, de la evidencia contrastada de que las personas más guapas de ambos sexos consiguen mejores trabajos que aquellas que tuvieron peor suerte en la lotería del reparto de caras.

Se trata, a todas luces, de un desperdicio no solo desde el punto de vista humano, sino también desde el económico, ya que el Estado tiene que dar por perdida la inversión que ha hecho en capacitar a estas personas a las que el mercado laboral infrautiliza; asimismo, el envejecimiento de la población y el retraso de la edad de jubilación, provocan que el erario tenga que hacer frente a toda una serie de ayudas sociales que resultan gravosas y, a medio plazo, insostenibles (sobre todo, teniendo en cuenta lo achuchados que están los tiempos).

Para conjurar todos estos peligros, la Ministra de la Mujer Austriaca, Sra. Hanisch-Hosek ha tenido una idea cuya implantación, de producirse, no estaría exenta de polémica: se trataría de imponer por ley que las empresas cursasen sus ofertas laborales a través de formularios estandarizados en los que pudieran figurar sólo las cualificaciones del trabajador, sin que pudieran incluirse en ellos ni la foto ni otros datos personales, como la edad, el sexo, el lugar de nacimiento o el estado civil, al objeto de evitar que se colasen en los procesos de selección los gusanillos de la discriminación.

Como siempre que se tocan estos temas, la cuestión siempre está en el peliagudo dilema de si permanecer calvo o comprarse tres pelucas. Porque, puestos a ser puntillosos, casi cualquier cosa puede ser motivo de discriminación. Por otra parte, si bien el currículum sirve para filtrar una serie de candidatos potables, también es verdad que, lo que no va en lágrimas iría en suspiros, y que la discriminación sería inevitable en el momento de llegar a la entrevista personal; porque el proceso de selección es en gran parte un asunto en el que la intuición del entrevistador desempeña un papel fundamental.

 Por otra parte, en la vida diaria ¿No juzgamos todos a las personas que nos topamos por su apariencia? Los varios cientos de desconocidos con los que nos cruzamos todos los días ¿No están emitiendo constantemente información de la que nosotros nos servimos para juzgarles, lo mismo que ellos se sirven de la que nosotros emitimos para hacerse juicios sobre nosotros? ¿No son estos juicios, la mayoría de las veces, mucho más certeros que entrevistas de una hora? ¿No estaría quitándole la señora Hanisch-Hosek información vital y utilísima a los seleccionadores de personal al objeto de hacerse una opinión sobre si una persona se adecúa o no al perfil de un puesto? Todas estas preguntas se resumen en una ¿Puede una ley derogar un comportamiento que está en las mismas raíces de la conducta humana desde que el mundo es mundo y el Homo Sapiens aprendió a utilizar el pulgar abatible?

En defensa de la Ministra de la Mujer austriaca cabe decir, sin embargo, que otras medidas impulsadas por ella, como la obligación de publicar los sueldos para determinadas categorías profesionales en empresas a partir de un número de trabajadores, han dado muy buenos resultados de cara a la lucha contra la discriminación. Quizá esta iniciativa de utilizar currículums mudos (“ciegos” se dice en alemán) también haga que, a la larga, los seleccionadores de personal (o sus empleadores) se vuelvan más flexibles.

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Un comentario a La gestión del talento en Austria

  1. amelche dice:

    Muy buenas, Paco. Me estoy peleando con este ordenador checo que me cambia las letras y no puedo acceder a mi e-mail, no sé porqué, imagino que sospechan que soy una intrusa y no me dejan acceder desde el extranjero. Te he mandado un mensaje al movil, pero con el 0 que me dijiste no se enviaba, así que lo he quitado y se ha enviado, no sé si te habrá llegado a ti o al vecino del quinto, pero bueno. Sigo, me acaba de llegar tu mensaje, así que te ha llegado, espero que en Viena el 0 no me dé problemas para contactar contigo. Bis Morgen!

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