Los autobuses de Viena cambian de voz

En el autobús
Un usuario de las Wiener Linien (A.V.D.)

24 de Agosto.- Uno de los efectos que tiene la emigración es que, sobre todo al principio, las sensaciones recuperan la fuerza y la vividez que tienen en la infancia. Quizá porque, como ocurre cuando uno es un niño, todo se despoja del componente verbal y queda sólo la impresión que bombardea los sentidos.

Recuerdo que, cuando subí por primera vez a un autobús (fue el número trece, entre la Wiednerhauptstrasse y Neubaugasse), me llamó mucho la atención el tono de la voz que iba anunciando las paradas. Es una voz muy particular, muy vienesa (de hecho, luego aprendí que a ese acento en particular se le llama “el alemán de Schönbrunn” y es el que hablan, por ejemplo, todos los personajes de las películas de Sissi); pero, sobre todo, es una voz que no se propone ser amable, sino solamente informar.

Para que se vea (una vez más) la diferencia de mentalidad entre Austria y España, diré que, cuando, por unas semanas, en mi época de estudiante, trabajé de teleoperador, nos insistieron hasta el vómito en lo que la empresa llamaba “la sonrisa telefónica”. Esto es: que si hablas por teléfono sonriendo, el interlocutor lo nota. En España, la sonrisa va por delante de la información. En Austria, en cambio, las cajeras de los supermercados son robots con forma de mujer.

Sin embargo, como signo insoslayable de cómo están cambiando los valores de austeridad, sacrificio y papel higiénico áspero que han hecho grande a este país, la empresa municipal de transportes de Viena (Wiener Linien) ha decidido cambiar la voz que anuncia las paradeas y que da cuenta de los desperfectos que obstaculizan (poco) el funcionamiento de los autobuses y los metros. Ya era hora, porque la actual pertenece, desde 1968  (!) a un caballero llamado Franz Kadia, antiguo ingeniero y responsable de seguridad de la empresa de transportes de esta ciudad. Herr Kadia, en atención a su antigua empresa, y a pesar de estar ya retirado, renueva de vez en cuando las grabaciones de su mocedad o registra los nombres de las nuevas paradas.

En esto se parece a Chris Lohner, antigua presentadora de la ORF y sensual voz de los ferrocarriles austriacos la cual, a pesar de estar jubilada, sigue dando cuenta de la proximidad de la siguiente estación.

La voz del Herr Kaida será sustituida por una femenina, porque así lo ha querido la mayoría de los que utilizan la web de las Wiener Linien. Y es que, a pesar de que Herr Kaida tiene pinta de ser un jubilado jocoso, las grabaciones están hechas como si sufriese una molesta afección hemorroidal.

La sustitución de voces se enmarca dentro de la política de empresa que busca hacer más agradable el uso de los transportes públicos. Está previsto que desaparezcan también las locuciones que anuncian el cierre de puertas y la partida de los trenes, para ser sustituidas por señales audiovisuales (pitidos y luces) al objeto de que ningún turista japonés se esmorre por no entender unas advertencias pronunciadas en la lengua de Hansi Hinterseer.

Resumiendo: que la ciencia avanza y el hombre blanco inventa, pero un trozo de mi memoria sentimental también desaparece.

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