Pa´chulo, mi pirulo

Collage
A.V.D.

10 de Septiembre.- Facebook: esa fuente de dolor.

Di que, al día siguiente de la Sommergesprach con Strache, me llega una notificación “A tu amigo, Fualniten Fulanitung le gusta Armin Wolf” (como presentador, se entiende) Y yo, incauto de mí, pinché en el “me gusta” y, desde entonces, recibo puntualmente todas las actualizaciones que Herr Wolf realiza en su Caralibro. Y cuanto más leo, más “me se” cae el mito.

Qué duda cabe que Don Armin es una persona muy interesante pero también, como dice mi amigo, el Sr. Braun, no se puede discutir que, muchas veces, las personas interesantes son soportables solamente en pequeñas dosis.

Y es que, señora, si a Los Inhumanos les dolía la cara de ser tan guapos, es más que probable que Herr Wolf sufra tremebundas jaquecas de ser tan listo (modo ironía off).

Naturalmente, las exhibiciones de Herr Wolf tienen su público, y las actualizaciones de Herr Wolf reciben siempre varios cientos de comentarios procedentes de ese tipo de internautas que piensan que, siendo amigos de la estrella, están más cerca de su lugar en el sol.

Qué pereza.

Si hay que juzgar por las cosas que Wolf –o su community manager– cuelga en su Facebook, el presentador es un tipo puñeterito, puntilloso y, lo que es peor, que hace uso muy generoso de unas abundantes reservas de mala leche.

Por ejemplo, en el transcurso de su última entrevista, contra el vicecanciller Spindelegger (sí, la preposición está bien  puesta, porque tanto Wolf como sus interlocutores plantean sus conversaciones como si fueran choques de trenes). En el curso, decía, de su útlima entrevista, Spindelegger utilizó contra su oponente un arma inédita y, hasta cierto punto, tan jesuítica como los vídeos biográficos que la ORF elabora aparentemente con el fin de demostrar que los políticos austriacos están hechos de la misma pasta que el más tonto de sus votantes.

En un momento de la conversación, Spindelegger sacó a relucir un detalle de la biografía de Armin Wolf que, hasta ese momento, era desconocido para el gran público: el presentador fue, en su juventud, miembro de las juventudes del Partido Popular austriaco.

Naturalmente, hace falta algo más que una revelación así para descolocar a un Armin Wolf pero, por lo que ha escrito después en su Facebook, el golpe por debajo de la línea del cinturón debió de dolerle más de lo que está dispuesto a reconocer.

Desde el lunes pasado, raro es el día en que Herr Wolf no cuelgue en su caralibro alguna pullita picajosa sobre el vicecanciller, haciendo sangre con el hecho evidente de que Spindelegger padece una falta de carisma que tiende a infinito y que, lo más parecido a un paseo por el lado salvaje de la vida que se puede encontrar en su biografía es el Red Bull que se tomó el otro día antes de su entrevista con Wolf (según el presentador era el primero en la vida del político).

En cualquier caso, y a pesar de haber sido letárgica en su conjunto, la entrevista del lunes pasado le hizo un gran bien a la reputación (algo maltrecha) de Spindelegger y a su partido el cual, por primera vez en muchos meses, le ha ganado en intención de voto a la ultraderecha.

Durante la conversación, asimismo, Wolf le preguntó a Spindelegger por Frank Stronach.

Spindelegger sonrió como sus asesores le habían enseñado a hacer, achinando un poquitín los ojos y dijo algo como esto:

Si el Sr. Stronach quiere servir a Austria, yo le sugiero que compre la ÖBB –los ferrocarriles austriacos- y los sanee.

Spindelegger (el pobre) no contaba con que el lema de la Casa Stronach, que campea orgulloso en su blasón es “Pa´chulo, mi pirulo”.

¿Será por dinero?

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