El sistema ELGA o los pacientes transparentes

Amor urbano
ELGA nos afectará a todos (A.V.D.)

 

La futura implantación del sistema ELGA ha topado con gran resistencia dentro de la comunidad sanitaria austriaca. Sus impulsores destacan que supondrá un gran ahorro y una reducción considerable de los errores médicos. Sus detractores, entretanto, no las tienen todas consigo.

4 de Octubre.- Como mis lectores saben, en Austria tengo muchos amigos médicos.

Los médicos son, en general, unas personas peculiares. No puede ser de otra manera, cuando en tus estudios has tenido que diseccionar cadáveres y acostumbrarte a todo tipo de asquerosidades y miserias. A pesar de esto yo soy un gran fan de los profesionales de la sanidad. Por un lado, porque son descarnadamente sinceros y hablan de tus vísceras como los mecánicos hablan de la tapa del delco, y esa tranquilidad con la que te dicen que, genéticamente, eres propenso a padecer enfermedades terribles a mí me tranquiliza; y por otro porque cada médico atesora dentro de él un sistema ético que se ha perfeccionado con el paso de los siglos. Y eso mola. Porque siempre sabes a qué atenerte.

Esta ética se manifiesta, por ejemplo, en lo importante que, para los médicos (austriacos, particularmente), es el secreto de los achaques que te diagnostican.

En España, por ejemplo, es muy corriente ir al médico acompañado. Yo iba, generalmente, con mi madre. El doctor J., nuestro médico de cabecera de toda la vida, hablaba delante de mi progenitora sobre mis dolencias con la mayor naturalidad. Ahora bien, si el doctor J. se hubiera apellidado Richter, y hubiéramos estado en Viena, me hubiera mirado fijamente y hubiera preguntado, achinando los ojos y refiriéndose a mi madre:

-¿Puedo hablar delante de ella?

Aquí, si el paciente no da permiso, los galenos no sueltan prenda ni de tus granos, ni de tus hemorroides, ni siquiera de ese orzuelo que tienes en el ojo y que, de todas maneras, ve todo el mundo. Así esté delante tu madre, tu novio, la esposa que tanto amas, ese hermano por el que darías la vida, o tengas al Espíritu Santo en forma de paloma posado en el hombro.

Nasti: sus labios están sellados.

Y está bien que así sea (añado yo)

Cuento todo esto para explicar la polvareda que ha levantado la implementación futura en Esta Pequeña República del sistema ELGA.

Se trata de un registro centralizado en el que se guardarán todos los datos médicos de cada paciente durante toda su vida. Cuando la gente vaya al doctor con su tarjeta sanitaria, el galeno tendrá a un clic sus últimos análisis, o sus radiografías o todo su historial. Los defensores de ELGA dicen que esto tendrá la suprema ventaja de que se evitarán errores médicos: nadie te podrá recetar, por ejemplo, un derivado de la penicilina si el sistema dice que eres alérgico; y habrá muchas menos posibilidades de que el médico te mande un análisis para verte el colesterol si ya te hicieron uno hace quince días.

El lado malo, naturalmente, es que si esta información cae en malas manos, puede hacer mucho daño ¿Contrataría un jefe a una persona si supiera que ha tenido brotes de esquizofrenia? ¿Sería considerada idónea una candidata a un puesto de profesora de religión si su empleador supiera que abortó a los dieciocho años? ¿Qué inconvenientes tendría que fuera semipúblico que una persona es seropositiva?

Debido a esto, la implantación de ELGA ha topado con una enorme resistencia en el sector sanitario y tanto el Gobierno como la seguridad social austriaca han tenido que hacer muchos esfuerzos para convencer a los facultativos de que, con ELGA, se ahorrarán costes que se podrán dedicar a otros menesteres. Y no solo esto: el Gobierno se ha comprometido también de que, en cualquier momento, los pacientes tendrán la posibilidad de borrar sus datos de los registros, y que la información sólo será de libre disposición con su consentimiento.

De momento, los planes del Gobierno, a falta del cierre de flecos, es que ELGA entre en funcionamiento en 2016 y se espera que, con su implantación, se ahorrarán 129 millonazos de euros anuales que, de todas maneras, ya se encargará de chorizar algún políco corrupto.

 

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