Yo tuve dos maridos, y a los dos me los cargué (presuntamente)

La muerte
La muerte, en una representación de Schloss Ambras en Innsbruck (A.V.D.)

Banda sonora recomendada para este post.

Es mona, es simpática y, por lo que parece, era partidaria de un procedimiento muy personal para el divorcio. Estíbaliz C., la española más famosa de Viena, se ha enfrentado hoy a la justicia.

19 de Noviembre.- Hace ya años Viena entera quedó horrorizada por el hallazgo de los retazos de dos cuerpos en el sótano de la heladería Schleckeria, situada en el distrito de Meidling.

Al mismo tiempo, trascendía que la propietaria del establecimiento, la mexicana con pasaporte español Estíbaliz C., había tomado la del humo, con lo cual parecía confirmarse que la heladera había tenido algo que ver con los dos crímenes.

Para no soliviantarla, la policía austriaca dijo en un primer momento que la pista de Estíbaliz C. se perdía en el aeropuerto de Schwechat. Sin embargo, dos días más tarde, los carabinieri le dieron el alto en la bonita localidad italiana de Udine.

Desde el momento en que se dieron a conocer las fotos de Estíbaliz, estuvo claro que la española estaba destinada al estrellato mediático. Guapa, con una belleza que remitía quizá al siglo XIX (cara llenita, labios bien perfilados, ojos dulces), nadie podía sospechar que, detrás de la fachada de vulnerabilidad, se escondía un cerebro a la temperatura del helado de Tuttifrutti con el cual había ganado hasta entonces las habichuelas.

En el tiempo que ha transcurrido desde su detención, han sucedido muchas cosas. Por lo pronto, en el momento en que cayó en manos de la justicia italiana (que luego la transfirió a la austriaca) Estíbaliz estaba embarazada de su entonces compañero sentimental, Roland, hoy marido (se casaron en la trena, mientras ella cumplía condena por la ausencia de su libertad). El nacimiento del niño, Rolando, también dio lugar a una agria controversia, ya que fue apartado de su madre a los pocos momentos de nacer.

Los psiquiatras advertían (y siguen advirtiendo) de que la probabilidad de que Estíbaliz C. vuelva a llevarse por delante a algún cristiano es muy alta (el informe pericial habla de más de un treinta por ciento) y de que, cuando la buena mujer se mete en harina, no hace distingos: lo mismo que se cepilló (presuntamente) a sus dos parejas, hubiera podido matar a su niño, pretextando que lo hacía para que la criatura no sufriese.

A lo largo de este tiempo, también han ido trascendiendo los detalles del caso, que la propia Estíbaliz ha contado a los funcionarios que instruyen la causa.

El 27 de Abril de 2008, le disparó por detrás a su entonces marido, el alemán Holger G., mientras estaba sentado frente al ordenador. Estíbaliz C. no contó con que deshacerse de un cadáver no es tan fácil como en las películas, e intentó quemar al pobre sujeto. Al no conseguirlo, dejó pasar una semana hasta que se le ocurrió una solución mejor, la cual fue descuartizar el cadáver (para entonces ya bastante pocho) y emparedarlo en el sótano de su restaurante. Las labores de limpieza de su casa después de este procedimiento le duraron varios días, porque, según la acusada, se le había puesto el piso perdido de sangre y vísceras.

(Es lo que tiene).

El 27 de Noviembre de 2010, Estíbaliz cometió su segundo asesinato.

Esta vez, la víctima fue Manfred H., natural de Maissau, representante de máquinas de frío industrial, el cual le había prestado el dinero para abrir su heladería (el pobre). Con la experiencia adquirida en su primer crimen, Estíbaliz mató a Manfred mientras dormía, y luego, como Dexter Morgan, protegió la casa con plásticos. Troceó el cadáver, que envolvió metódicamente en plástico y arena para gatos para que esta absorbiese los fluidos, y luego cortó el colchón empapado de sangre. Se deshizo de los pedazos tirándolos en diferentes contenedores.

En el transcurso de esta operación, Estíbaliz se rompió una uña, así que se fue a la manicura a que se la arreglasen “como si no hubiera pasado nada”, como puntualizan los medios austriacos para dar la medida de la vesania de la muchacha..

Con la misma sangre fría con la que (presuntamente aún) cometió sus crímenes, Estíbaliz C. ha planeado su defensa. Con el dinero que obtuvo al denunciar los deslices de cierta prensa poco escrupulosa (la cual publicó su nombre completo, cosa prohibida en Austria, y la llamó “bruja” entre otras cosas), Estíbaliz contrató a dos de los mejores abogados de Viena, uno de los cuales, Sr. Werner Tomanek, ha declarado que su defensa trata de probar que Estíbaliz sufre un grave transtorno mental, único atenuante que puede librar a la española de que la encierren de por vida.

Cuando se conozca la sentencia, Estíbaliz solicitará que la extraditen a España, para poder ver a su hijo con más asiduidad. En la actualidad, el pequeño Rolando se está criando en Barcelona, con su abuela. Su madre lo ve solamente dos veces al mes.

El proceso que decidirá el destino de Estíbaliz C. ha empezado hoy en Viena.

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5 Responses to Yo tuve dos maridos, y a los dos me los cargué (presuntamente)

  1. susana cosmes dice:

    menuda pieza la tal Estibaliz!!!

  2. Vega dice:

    Paco, hoy hemos desayunado con tu post. Antes de la primera magdalena sólo podíamos mirarnos con cara rara y decir jod… Espero que si nos la envían de vuelta se empareje con algún político de los que nos sobran. Ha sido entretenidísimo y tus acotaciones maravillosas, como siempre. Un abrazo

  3. Bad Vöslauer dice:

    Huelga decir que uno de los abogados contratados por la famosa heladera es el mismo que defendió al Carnicero de Amstetten, NÖ, Herr Fritzl; y es que como en todo la experiencia es un grado.

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