El niño Jesús también nació en una familia rara

Regenbogenparade 2011
Según algunos diputados austriacos, debería ocultarse a los críos la existencia de estas chicas (A.V.D.)

 

Con una frase «convertir en normal lo que en la calle es sencillamente normal», Adolfo Suarez hizo nada menos que la transición. Todo parece indicar que los maestros austriacos no lo tienen tan fácil.

29 de Noviembre.- Uno de los mitos que circula por España desde que Alfredo Landa corría en calzoncillos detrás de las suecas es que, allende los Pirineos, todo el mundo es superliberal y supermoderno y supertolerante y, en resumen, que “el extranjero” (ese territorio con resonancias míticas) es un sitio en donde todo el mundo se pasa el día practicando las posiciones del Kamasutra sin que sus vecinos le miren mal y  no se sufre la consuetudinaria hambre sexual que aqueja al varón hispano medio.

Y como diría mi admirado Antonio Gala (léase con la voz del ilustre polígrafo cordobés) “no es moro, todo lo que reluce”.

En Austria, a pesar de que yo diría que tienen hacia el sexo, en general, una actitud más “deportiva” que la nuestra, también es verdad que muchos segmentos de la sociedad de este país se muestran, en relación con ciertos temas, enormemente hipócritas.

En estos días pasados, y con motivo de sendas preguntas parlamentarias dirigidas a la Ministra de Educación, Sra. Claudia Schmied, los señores diputados austriacos han tenido ocasión de demostrar hasta qué punto viven (aún) en el farisaico siglo diecinueve.

El motivo de las preguntas ha sido la publicación de una guía para la enseñanza de la sexualidad, patrocinada por el Ministerio de Educación austriaco y coordinada por el colectivo Selbslaut.

Según los señores del FPÖ (ultraderecha) y ÖVP (derecha a secas) los contenidos propuestos para la enseñanza de la sexualidad a niños de entre 6 y 12 años son enormemente escandalosos y pretenden introducir en las tiernas mentes infantiles ideas que van en contra de lo que Dios Nuestro Señor dispuso aquel día en que hizo a Adán con barro del jardín del Edén.

El párrafo que ha concitado más críticas ha sido este (que en opinión de este bloguero podría leerse sin escándalo en un convento de ursulinas, pero bueno):

En cualquier clase/grupo hay niños cuya realidad está enclavada en diferentes formas de entender la vida. A pesar de las muchas modificaciones llevadas a cabo sobre libros de texto y materiales similares, (modificaciones) que reaccionan a la diversidad de modos de vida de los jóvenes, la imagen clásica de la familia madre-padre-niño se mantiene como un tozudo ideal a alcanzar, ignorando el hecho que casi la mitad de todos los niños de Austria viven en otras condiciones. Quisiéramos reflejar en pie de igualdad  y someter a discusión diferentes formas de vida y de relaciones (amorosas, añade el traductor)”.

Y aquí está el cogollo del meollo del repollo: ese “en pie de igualdad” ha molestado a los diputados más conservadores del arco parlamentario que se han escandalizado al ver representada, junto a la clásica familia nuclear, una pareja de chicas de la mano o reflejadas en un texto didáctico expresiones como “Familia Patchwork” (hijos que vienen de distintas relaciones de sus progenitores).

Asimismo, el director del Instituto Católico para el Matrimonio y la Familia, Sr. Günter Danhel, se ha mostrado partidario de que el libro en cuestión sea reelaborado de nuevo con el concurso de los padres (o sea, de los padres que están de acuerdo con el Sr. Danhel, que son una minoría, porque los otros, que se sepa, no se han quejado aún).

Dejando aparte que la obra en cuestión (que mis lectores más curiosos pueden consultar aquí en formato pdf) contiene el consabido (y coñazo) lenguaje ortosexual que remite sin dudarlo a La Vida de Brian, queda patente la intención de sus creadores de responder, como ellos dicen, a la realidad social de un mundo en el que los niños tienen que aprender a enfrentarse todos los días con mensajes de contenido sexual que muchas veces les proponen comportamientos de los que algunos adultos pueden aprovecharse (y de hecho se aprovechan; y la Iglesia, desgraciadamente, sabe mucho de esto).

El comentario más jocoso (y algo irreverente) sobre el tema, lo ha hecho un diputado que le ha recordado a la escandalizada minoría conservadora las especiales características de la familia en la que el propio Jesús vino al mundo. Dios Padre puso la semillita, le dejó el marrón al pobre de San José y luego se dio el piro.

Si eso no es una familia Patchwork, que venga Él mismo y lo vea.

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