Ainara meets the three magic kings

Melchor in person
El rey Melchor, subido a su camello (A.V.D.)

En su tradicional periplo por todas las capitales del planeta terráqueo, desde Hong Kong a Socuéllamos, los tres reyes magos de oriente recalarán en Viena el próximo domingo, para recoger las cartas petitorias de los niños y comprobar con sus propios, mágicos y superpoderosos ojos, que los chavalines y las chavalinas hayan sido buenos, al objeto de reducir su pedido anual de carbón.

Sin embargo, S.S.M.M. de Oriente pasaron antes por la zona limítrofe entre Madrid y Guadalajara y allí, como dijo aquella, se produjo un encuentro de importancia planetaria: las tres reales personas se encontraron con una niña casi tan famosa como ellos. Esta es la historia de ese encuentro (y de sus consecuencias).

5 de Diciembre.- La pantalla se divide en dos. En una mitad, un hombre guapo, musculoso, de tupida cabellera, camina por las calles de Viena con la bolsa del gimnasio al hombro, teléfono en mano. En la otra mitad de la pantalla, una señora da de cenar a una niña de cinco años. La niña se llama Ainara.

Tito Paco (el hombre alto, musculoso, etcétera, a su madre): qué haces.

Madre: aquí, dándole de cenar a tu sobrina (a la niña) venga Ainara, que ya está la cena puesta.

Ainara: Jolín, que está caliente.

Madre: que no, venga. Deja ya de jugar con tu abuelo.

Tito Paco: ¿Y a qué juegan?

Madre: a las cartas.

Tito Paco: ¡¿A las cartas?!

Madre: Sí, y no veas lo bien que se le da.

Tito Paco: La va a hacer una ludópata (risas).

Se oye trasteo de sillas.

Madre (queriendo retener a la niña para que se olvide de las cartas): venga, ponte ahí, y habla con el tito Paco. Espérate que pongo el manos libres (clic).

Tito Paco: Hola Ainara.

Ainara: Hola, tío Paco.

Tito Paco: ¿Qué haces?

Ainara:Jugando con el abuelo.

Tito Paco: ¿Y a qué?

Ainara: Pues a las cartas.

Tito Paco: ¿A las cartas? ¿Y ya sabes?

Ainara: pues claro.

El abuelo (de fondo):  ¡Pero me hace trampas!

Ainara: Que noooo, que no le hago trampas.

Madre (cuchara en mano): toma, come, anda.

Tito Paco: qué cenas, Ainara.

Madre: sopita ¿Verdad hija?  Ainara está cenando sopita.

Tito Paco: anda, qué bien. Y de qué ¿De fideos?

Madre (soplando): Sí, tío Paco. De fideos con pollo.

Ainara: no me gusta el pollo.

Madre: si esto no es pollo, mujer, que es carne.

Tito Paco (intuyendo la necesidad urgentísima de cambiar de tema): ¿Y el cole?

Madre: (larga pausa en la que se oye el confuso rumor de Bob Esponja)¡Que te está hablando tu tío!

Un paje real
A.V.D.

 

Ainara: bien.

Tito Paco: ¿Y qué has hecho hoy?

La niña se queda pensativa al otro lado del teléfono.

Madre: ¿No le cuentas al tío Paco lo que has aprendido hoy en alemán?

La niña se queda algo confusa. La abuela le apunta: “los números”.

Ainara: Ay, sí: mira, tito Paco (y cuenta hasta diez en alemán, con mucho mejor acento que el de su tío, el cual –huelga decirlo- sufre una crisis grave de desprendimiento de baba en plena calle).

Abuela: pero hoy está muy contenta.

Tito Paco: ¿Y eso?

Madre: Pues porque hoy han venido los Reyes Magos al cole.

Tito Paco: ¡Anda! ¡No me digas! ¿Los tres?

Ainara: sí, y les hemos dado las cartas.

Tito Paco: ¿Y has sido buena este año?

Ainara: sí, y solo les he pedido dos cosas.

Tito Paco (inculcándole la niña la moral judeocristiana de que el que se entrega a francachelas, al final, lo termina pagando): eso está bien. Porque si no eres buena y no te comes la sopita, te van a traer carbón.

Ainara: Pero “ivánvelero” –sic, sin respirar- ha pedido muchas cosas.

Tito Paco (haciendo como si no se pudiese creer tamaña desfachatez) ¿De verdad?

Ainara: la carta entera.

Madre: Pues eso no está bien, porque hay niños pobres ¿Verdad, hija mía? Anda, come.

Tito Paco (esta vez en plan adalid del “regaleo” sostenible): claro, y a los reyes les tienen que alcanzar los juguetes para todos los niños.

Ainara: pero “ivánvelero”…(la abuela corta el alegato por el procedimiento tan maternal como expeditivo de enchufarle a la niña una cucharada de sopa bien cargada: el resto de la conversación se torna acuática e ininteligible).

Tito Paco: Oye Ainara ¿Y cuál es tu rey mago favorito?

El rey negro
S.M. el rey Baltasar (A.V.D.)

 

Ainara (se queda pensativa y luego le pregunta a la abuela, susurrando): oye ¿Cómo se llama el morenito?

Madre (susurando también): Baltasar.

Ainara: Baltasar.

El tito Paco está a punto de ponerse a saltar de alegría en plena calle pero, divertidísimo, se contiene.

Tito Paco: ¿Pues sabes que el domingo los reyes magos vienen a Viena?

Madre: ¿¿¿Sí??? ¡ Qué suerte!

Tito Paco: sí, y no te prometo nada, pero creo que les voy a ver y lo mismo te dejan un mensaje solo para tí. Para Ainara. Pero no te prometo nada ¿Eh? (“jejejé” piensa el Tito Paco para sus adentros).

¿Conseguirá el Tito Paco que el Rey Baltasar le deje un mensaje a Ainara en Viena Directo?Este post continuará el domingo. Permanezcan atentos a sus pantallas.

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