¿La religión es un asunto privado?

Nacimiento
Un belén de Puerto de la Cruz (A.V.D.)

 

El viernes santo pasado, la iniciativa Religion ist Privatsache denunció a la cadena pública austriaca ORF por emitir un minuto de silencio. Hoy se ha conocido el fallo del organismo regulador austriaco Kommaustria.

21 de Diciembre.-  Recuerdo mis primeras navidades en Austria como una constante huida de cualquier aparato receptor de ondas herzianas.

Cada vez que escuchaba a Jorge Miguel cantar y contar que las últimas navidades le había dado su corazón a una chica (ahora sabemos que era un “maromen”) pero que la ingrata (el ingrato) le había defraudado en sus esperanzas de llevársel@ al Gemüsegarten (huerto), o cada vez que escuchaba a José Feliciano –el cantante favorito de mi señora madre- felicitarnos a todos la navidad y desearnos prospEro año (con acento en la E, para que le cuadrasen los compases) yo sentía como un pellizco en el estómago.

No podía con la vida, en definitiva.

No sé si será porque me estoy acostumbrando (contra todo se encallece el hombre) pero el caso es que este año tengo la sensación como de haber escuchado menos villancicos. Otra cosa, además, me ha llamado la atención.

Austria es un país muy católico. Mucho más católico que España, a pesar de lo que los austriacos piensan de sí mismos y muy a pesar de lo que los austriacos piensan de España (en donde, a pesar de declararnos todos “no practicantes” solo un treinta por ciento de los celtíberos se retrata en la intimidad de su declaración de la renta). Las navidades, obviamente, son una fiesta religiosa pero, a diferencia de lo que sucedía cuando (casi) todos éramos pequeños, la iconografía religiosa ha desaparecido de todo el material publicitario con el que se insta al personal a dejarse hasta los forros de la cartera en las tiendas.

El caso más paradigmático (y más hortera en estas fiestas que lo son tanto y tanto) es la publicidad de la cadena de tiendas Saturn. Saturn (creo que hay en España, pero lo explico “porsiaca”) es una de las marcas de Media Markt (por cierto, más cara en general). Hace un par de años, los publicistas de Saturn inventaron a un conejo y a un rapero que iban repartiendo regalos y, por aquello de hacer una concesión a la tradición, durante décimas de segundo, en los anuncios, aparece Santa Claus, Papá Noel, el Viejo Pascuero, o como quiera que se llame.

En otras palabras: las muñecas de Famosa ya pasan como de la caca de dirigirse al portal, y no sienten en sus cuerpos de plástico ninguna necesidad de hacerle llegar al niño su cariño y su amistad.

Sin duda esto se debe a que, la insistente política de Benedicto y sus boys de huir de la realidad, de alejarse de lo que hace la gente de verdad por la calle, ha producido que lo espiritual (no ya lo católico en particular, sino lo espiritual en general) se haya alejado de la vida de la gente hasta provocar que terminen resultando completamente marcianos rituales que, no hace tanto, se daban por sobreentendidos.

Estos días, se ha sabido que el organismo que regula las telecomunicaciones en Austria (Komm Austria) ha fallado contra la iniciativa de una asociación llamada “Religion ist Privatsache” (La religión es un asunto privado). Esta organización de personas no creyentes se quejó en Semana Santa porque la ORF, cumpliendo con una tradición que se remonta a los años sesenta  y a la que se unen todas las radios austriacas menos FM4 , emitió un minuto de silencio a la hora en que los cristianos creemos que fue crucificado Jesucristo. Para estas personas, la emisión de este momento silencioso (que, por desgracia, no se extiende a emisiones como Musikantenstadl) resulta un trato de favor intolerable a la Iglesia Católica, por no hablar de una ofensa tremebunda a su sensibilidad de ateos.

Komm Austria ha sancionado, en cambio, que la emisión de este minuto de silencio no viola en nada la obligación de objetividad que, por ley, debe guiar la programación de la ORF. Komm Austria ha recordado asimismo que en los estatutos de la ORF hay un fuerte componente católico y que en ellos se refleja la prohibición de emitir publicidad en tres señaladas festividades del calendario litúrgico. A saber: Viernes Santo, Todos los Santos y el 24 de Diciembre.

Los créditos de la música, aquí

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