La nueva ofensiva de Strache en 3 claves

Strache und Gudenus
Gudenus y Strache en un cartel electoral (A.V.D.)

 

Después de terminarse el referendum sobre el futuro del Ejército Austriaco, Heinz Christian Strache se ha propuesto volver a recuperar presencia mediática.

28 de enero.- Una de las cosas más extrañas que han sucedido en los últimos tiempos ha sido la guadianesca desaparición de la escena pública de Heinz Christian Strache, líder del FPÖ. Partido que, como todo el mundo sabe, aglutina la “derecha populista” en este país.

Una ausencia de los medios que ha coincidido con el referendum sobre el futuro del ejército austriaco.

Es lógico: Strache –o sus asesores de imagen- querían restringir la batalla (y el desgaste consiguiente) a los partidos que actualmente gobiernan Austria (SPÖ y ÖVP). Por otra parte, están desarrollándose algunos procesos que, de cerca o de lejos, tocan al FPÖ, particularmente en su flanco más debilitado en estos momentos: el land de Carintia. Se está juzgando, por ejemplo, a Franz Koloini, ex mano derecha de Haider. En el curso del proceso han aparecido pruebas de que Haider pudo incurrir en el mismo delito por el que Uwe Scheuch, jefe del FPÖ en Carinita, ha sido condenado recientemente. O sea, el haber dado la nacionalidad austriaca a un par de ricachones rusos a cambio de que estos aportaran dinero para financiar los megalómanos proyectos del fallecido político ultraderechista.

De manera que, terminado el runrún del referendum, en el que ha ganado la opción que (si bien en sordina) defendía Strache, el político se ha lanzado a una carrera de relaciones públicas con la que ha intentado volver a ganar presencia mediática y minimizar el impacto en la opinión pública austriaca de la persona que se ha convertido en su peor dolor de cabeza: Frank Stronach. Un político con el que tiene poco en común pero el cual tiene la mala costumbre de pescar en el caladero de votos que, hasta ahora dominaba Strache.

Estas han sido las acciones:

La semana pasada, amplio reportaje-entrevista en la revista News –la más faldicorta de las publicaciones semanales austriacas -.

En News, Strache repitió el mantra que se ha convertido en su leit motiv de los últimos meses: “en las próximas elecciones no me conformo con otra cosa que con un 33% de los votos, lo cual me permitirá ser canciller y formar gobierno a mis anchas”. Para demostrarle al pueblo soberano que no está verde para hacerlo, Strache desplegó ante los periodistas de News su carta a los reyes magos y, por primera vez, dio los nombres de sus ministrables caso de producirse este suceso que hoy, a la luz de las encuestas, parece bastante improbable. La única de estas personas un poco conocida por el público era Johann Gudenus, delfín de la ultraderecha austriaca, cabeza del partido en Viena, al que Strache pondría en la cartera de exteriores. Quizá por sus extrañas experiencias en Chechenia.

-El sábado por la noche, Strache se dio un baño de multitudes personándose (oficialmente como ciudadano particular) en el baile que organiza la comunidad serbia de Viena, conocido como Heiliger Sava Ball o Svetosavski Ball. Más de uno de mis lectores habrá levantado la ceja al enterarse, pero es que Strache goza de gran prestigio entre la comunidad serbia. Incluso en el Österreich –gran periódico y casi boletín oficioso del FPÖ- se admiraban del hecho de que muchos jóvenes serbios se acercasen al líder que ha hecho de su cerrado rechazo al extranjero uno de sus banderines de enganche electorales. Pero tiene una explicación muy lógica: los serbios, en la última guerra yugoslava eran ferozmente antimusulmanes ¿Como quién? Equilicuá. Esta es la explicación de la popularidad de Strache entre esta comunidad. Tanta, que incluso ha aparecido en carteles electorales con una pulserita con los colores de la bandera serbia.

-Por último: Die Presse Stunde en la ORF, ayer. Este es uno de esos programas que la ORF tiene que hacer por cupo. Por aquella ley que dice que tiene que ser un servicio público al servicio de los ciudadanos. En Die Presse Stunde, Strache dijo otra vez aquello de que quiere ser canciller tras las próximas elecciones generales y preconizó el aumento de la democracia directa en Austria. La cual, según él, debería servir para dos cosas: la primera, para provocar un referendum para que Austria saliera de la Unión Europea (si el pueblo quisiera). Cosa que, por cierto, sería una cosa horrorosa para la economía de este pequeño país que vive, principalmente, de la exportación de bienes y servicios. La segunda, sería para preguntarle al pueblo si de verdad quiere que Turquía entre en la Unión (nuestros amigos los serbios del baile ¿Se acuerdan?)

Los periodistas le recordaron que el FPö va fatal en las encuestas y él (pa chulo mi pirulo) dijo que él no gana encuestas, que gana elecciones.

Al volver a su casa, se proclamó en Facebook “canciller de los corazones”  (toma ya) y luego publicó una serie de fotos suyas boxeando. En fin: cada uno desahoga sus frustraciones como puede.

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