3096 días con Natascha

Reja
A.v.D.

 

En 2006, Natascha Kampusch resucitó de entre los muertos. Su historia, que estaba pidiendo una pantalla grande, ya la ha conseguido.

25 de Febrero.- Uno de los primeros picos de visitas de este blog –qué tiempos aquellos- fue la primera entrevista que Christoph Feuerstein, un presentador más bien inane de la ORF, le hizo a Natascha Kampusch, entonces una jovencita delgada y vulnerable que concitaba la curiosidad mundial.

Natascha apareció con un pañuelito rosa en la cabeza, con un look a medio camino entre una campesina de Koljós de película soviética de propaganda y una judía escapada de las garras de la Gestapo. Feuerstein se llevó un par de premios por hacer una de las entrevistas más ñoñas de la historia de la televisión –y mira que Nieves Herrero dejó el listón alto- y Natascha quedó catapultada a un efímero estrellato planetario que duró lo que tardó en aparecer el más difícil todavía en materia de concriptos: la monstruosa familia Fritzl, otra troupe de reclusos que se hizo celebérrima.

Recordemos la historia: en 1998, cuando Natascha tenía 10 años, fue secuestrada cuando volvía del colegio por Wolfgang Prikopil, un tipo al que sus conciudadanos describían como la perfección hecha vecino. La historia sacudió a Austria entera. Se organizaron batidas buscando a la niña desaparecida. Fue inútil: se encontraba encerrada a cal y canto en el sótano de la casa de Prikopil, situada en una zona residencial de Strasshof, un suburbio de Viena que destaca a partes iguales por su insondable fealdad y por su vulgaridad inabarcable.

Como suele suceder en estos casos, conforme fueron pasando los meses, la gente fue empezando a perder esperanzas de encontrar a la niña con vida. La mayoría de la gente empezó a creer que el de Natascha sería un caso más que quedaría sin resolver o que, algún día, algún paseante, en un momento que ya ha pasado desgraciadamente a ser parte de la idiosincrasia de este país, encontraría un pie asomando de la tierra en algún claro del Wienerwald y se sabría lo que pasó con la muchacha.

No fue así, como saben mis lectores.

La inesperada vuelta de Natascha del otro lado de la laguna Estigia no provocó, sin embargo, simpatía hacia la muchacha. También porque Natascha no es simpática, las cosas como son. Tampoco ayudó que, conforme se investigaba el caso, se empezaron a levantar, como nubes de humo negro, serias dudas a propósito de la primera investigación y del comportamiento de Natascha durante su cautiverio.

Naturalmente, para el subconsciente colectivo era demasiado fuerte que la pobre prisionera (la cual, entretanto, había alcanzado las proporciones de una saludable becerrilla) hubiera tenido contacto carnal con su carcelero. En la mente de la gente permanecía el mito de la vírgen que aguanta impasible el acoso del minotauro.

Pasada la primera sorpresa (y sucesivas “exclusivas” del bueno de Feuerstein), Natascha permaneció hosca, sus formas se fueron haciendo cada vez más rotundas y su trato con los periodistas cada vez más tirante. Escribió su autobiografía y la tituló “3096 días” (3096 Tage). Hoy en día el libro es fácilmente encontrable en las ofertas de las librerías.

Un productor alemán, Bernd Eichinger (ya fallecido) vio el potencial de la historia y empezó a armar hace dos años un proyecto destinado al mercado internacional. Se rodaría en inglés, con actores ingleses (de Natascha hace la actriz inglesa Antonia Campbell-Hughes cuya apariencia hace preocuparse muy seriamente por su estado de salud). Se eligió para hacer de Prikopil al danés Thure Linhardt. Una vez terminada se compuso un tráiler impactante –llevan dando la brasa con él en los cines vieneses desde hace varios meses- pero en la película hay algo en general que suena a falso. Quizá sea el inevitable doblaje que convierte a la británica y al danés en hablantes de un acento con una perfección fuera de este mundo.

Un poco como Sharon Stone hizo en España una versión infame de “Sangre y arena”  y nadie se la creía (a la pobre).

Algo me dice sin embargo que este no será el final de la historia de Natascha, sino solo un continuará.

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4 Responses to 3096 días con Natascha

  1. Bad Vöslauer dice:

    Esto me suena a ver Vanilla Sky después de Abre los ojos…por cierto si quieres te cuento mi historia en Viena

  2. M. dice:

    Un apunte: es Feurstein, sin la segunda “e”. Como el Leticiaconzeta, pues Feuersteinsine. Se lo suelen escribir mal incluso en la prensa, porque el habitual es con e, pero el suyo es sin e.

    A mí no me pareció una entrevista ñoña para nada. Hay que tener en cuenta que estaba entrevistando a alguien que “dejó” el mundo ocho años atrás y volvió de sopetón. Una persona cambia mucho de los 10 a los 18, yo diría que es una de las etapas de crecimiento más importantes en la vida de una persona. Imagina si esos años te los pasa en un zulo. Imagina que en esos años el mundo sufre cambios históricos acojonantes. Las preguntas me parecieron acertadas, ciertamente. No le iba a preguntar a la muchacha por los circuitos de cine independiente o por lo caro que está todo desde que entró el euro.

    Lo que siguió después sí que fue ñoño y cansino. El reportaje a Barcelona (qué pena haberme enterado tarde, porque lo pillo por Barcelona y el mambo que le doy lo deja sexualmente traumatizado de por vida, ¡ay omá qué rico!), los reportajes de mi primera Navidad/clase de conducción/día en la universidad, el dos años después, un año después de los dos años después, el programa que presentó, las otras entrevistas, el libro… en fin: un personaje achuchable y admirable (yo no sé cómo resistió lo que le pasó) pero cansino. Y el otro… creo que tendría que haberse distanciado más. Una entrevista y se acabó.

    La película… pues… no sé. He visto trocitos y no tengo ganas de verla entera, la verdad. Actores británicos que además se parecen como un huevo a una castaña a los originales (excepto la niña pequeña… ésa sí que es idéntica) y mucho tufo a telefilme ala TVE1. Eso sí: la crítica la pone muy bien. Pero no, gracias.

    PS:
    ¡De inane ná! Que el mozo tenía su carrera y sus premios. No sé qué tiene el pobre que es blanco constante de linchamientos online (no lo digo por este blog). La que le está cayendo por Der talk es digna de la que le cayó a Jordi González en La Noria. En fin.

    Saludos, Paco, que hace tiempo que no vengo mucho por aquí.

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