¿Democracia directa o relaciones públicas?

Panorámica
El ayuntamiento de Viena (A.V.D.)

 

¿Debe Viena aspirar a celebrar unos juegos olímpicos? ¿Cómo debe organizarse el aparcamiento? ¿Qué hay detrás de la consulta popular que se celebrará entre el 7 y el 9 de Marzo? En Viena Directo te damos elementos para que te puedas formar una opinión.

26 de Febrero.- Entre el 7 y el 9 de Marzo se celebrará en Viena una consulta popular (Volksbefragung) impulsada por la coalición gobernante en esta ciudad (Socialistas-Verdes, Rojiverdes según la terminología más al uso por estos pagos).

La gran mayoría de los españoles que vivimos aquí no podremos participar por no tener la nacionalidad austriaca (se supone que servimos a potencias enemigas) así que no nos queda otra que contemplar el fenómeno con los curiosos ojos del espectador.

Para que mis lectores tengan elementos de juicio, pondré primero las preguntas que son objeto del interés del Gobierno municipal.

La prime: ¿Cómo debe mejorarse la falta de aparcamientos y la calidad de vida de los habitantes de cada distrito? Respuestas posibles:

a)    Debe haber un reglamento de aparcamiento igual para todos los distritos de la ciudad.

b)    Deben encontrarse soluciones para cada distrito tomando siempre en consideración los intereses de los distritos vecinos.

Esta pregunta enlaza con el tema famoso de la llamada Parkpickerl, o pegatina de aparcamiento. Para poder aparcar en donde viven los residentes de determinados distritos tienen que comprar una pegatina que les acredita como tales; el resto de los conductores deben gastar vales de aparcamiento (en Madrid el sistema más parecido es la O.R.A) que, en Viena, se compran en los estancos. Estos vales, naturalmente, enriquecen las arcas de la ciudad.

Al principio, las zonas de aparcamiento para residentes eran las de la almendra central de la ciudad. Paulatinamente, sin embargo, la zona de acción de este impuesto se ha ido ampliando.

Los caballeros Jedis rojiverdes dicen que para mejorar la calidad del aire e incentivar el uso del transporte público. El lado oscuro de la fuerza (FPÖ) y el lado café con leche de la fuerza (ÖVP, Partido popular austriaco) sostienen en cambio que la coalición que gobierna Viena está movida por el mismo afán recaudatorio que animaba a Luis Candelas. En fin: nada nuevo bajo el sol.

La segun: ¿Debe la ciudad esforzarse en organizar los juegos olímpicos del 2028? Respuestas posibles SI/No.

Por un lado, organizar unos juegos olímpicos (o aspirar a la candidatura) supone unos costes enormes. Por otro lado, si la jugada te sale bien, puede hasta subirte un punto de crecimiento del PIB (véase el caso londinense).

Los costes, en el caso de Viena, serían enormes, porque habría que empezar casi de cero. Las instalaciones deportivas de esta capital son bastante modestas (bueno, al nivel de una ciudad de apenas dos millones de habitantes) ¿Tomarán los vieneses en cuenta el caso de Madrid? Cualquiera sabe.

La terce: Las empresas públicas municipales ofrecen a la población de Viena importantes servicios. Por ejemplo, suministro de agua, canalizaciones, recogida de basura, energía, hospitales, viviendas públicas a coste reducido (Gemeindewohnbauten) y transportes públicos. Es usted partidario de que las empresas que prestan estos servicios sean protegidas de la privatización? Respuestas posibles: sí/no.

Los vieneses están muy orgullosos de sus servicios públicos (y con mucha razón, pro cierto) y aquí se ha vivido como un auténtico ataque al estado de bienestar la salva de directivas comunitarias que recomendaba a los gobiernos que se desprendiesen de todas las empresas públicas y encomendasen su gestión –pura política neoliberal- a manos privadas supuestamente más eficientes. A los vieneses les temblaron las canillas cuando se supo que, por ejemplo, podría llegar a privatizarse el suministro de agua (el agua de Viena es una de las cosas más hermosas que tiene esta ciudad: es salubre, límpia y viene directamente de los Alpes). Esta pregunta es jugar sobre seguro para la coalición, porque la certeza es casi total de que el resultado será en contra de la privatización posible de los servicios.

La cuarta (y última): Debe la ciudad, siguiendo el ejemplo de las plantas solares privadas colaborar en la financiación de nuevos proyectos de energías renovables llevados a cabo por los ciudadanos?

Esta última es la más complicada de explicar. El mecanismo, con las plantas solares, funciona así: en primer lugar, una empresa pública, en este caso Wien Energie, construye una planta solar. Ofrece a los ciudadanos la posibilidad de invertir dinero en ella financiando entre medio y diez paneles solares. A cambio, el ciudadano recibe un interés fijo por su dinero y la propiedad, por un tiempo determinado, de la infraestructura financiada la cual, al mismo tiempo, alquila a la empresa pública. Un poco lioso, pero espero que me hayan seguido mis lectores.

Para todas estas preguntas, y para la consulta en general, hay una doble valoración. La coalición gobernante sostiene que son un ejemplo acabado de democracia directa. La oposición, que es un ejercicio descarado de relaciones públicas.

Y mis lectores ¿Qué piensan?

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