Iñaki

3 de Abril.- Querida Ainara: la vida de muchas personas transcurre en el intento de rellenar el hueco entre la idea que tienen de sí mismos y las expectativas de los demás que se sienten obligados a colmar.

Cuanto más amplio es ese hueco y menos son las posibilidades que la persona cree que tiene de llenarlo, más probable es que el afectado empiece a buscar atajos o, directamente, a olvidarse de la sensatez.

Iñaki Urdangarín Libaert se casó con la Infanta Doña Cristina el día 4 de octubre de 1997. En aquel momento, jugaba al balonmano. Era alto, era guapo y era vasco. Cosas las tres muy interesantes para el sostenimiento de la monarquía. Particularmente la última. Urdangarín padre era un militante histórico del PNV. Aparte de su prestancia física y de un linaje en el que se incluía un oscuro santo navarro, en Iñaki Urdangarín había poco material para hacer soñar a cualquier suegro. Posaba convenientemente impersonal al lado de una esposa forzada, ella misma, a la impersonalidad.

A partir de aquí, utilizo mi instinto de escritor. Quiero imaginarme a Urdangarín en esos cócteles llenos de personas que se conocen desde siempre, que saben que los hermanos Karamazov no son los nuevos presidentes gemelos de Polonia o que Benito Pérez Galdós no es una marca de pacharán. Quiero imaginármelo sintiendo las miradas de la gente sobre él. A las mujeres susurrando a propósito de sus fornidos hombros de balomanista, a los hombres hablando a sus espaldas a propósito del braguetazo que ha dado casándose con la infanta. Si yo fuera un novelista, me imaginaría la angustia de Iñaki Urdangarín, el deseo de demostrar que es algo más que el tipo alto y rubio que asegura la continuidad de la monarquía dejando embarazada a su mujer con cierta regularidad.

Pronto, sin duda, Iñaki Urdangarín quizá descubrió algo que debió de resultarle sumamente consolador: la sensación de impunidad que daba el pertenecer, en aquel momento, a la Familia Real. Años de propaganda y el consenso que reinaba en el mundo periodístico de que la Institución era intocable, habían extendido la especie de que los Reyes, sus suegros, y sus hijos eran una especie de santos en la Tierra. Personas de las que, si bien no se podían esperar grandes filigranas intelectuales (dejando aparte, claro, a la Reina), tampoco podían ser sospechosas de ser capaces de nada de lo que no se pudiese hablar delante de los niños.

Iñaki Urdangarín se encontró con un inesperado capital, un aura benéfica que pronto aprendió a desviar en su propio beneficio. No por dinero como pudieran pensar algunas mentes groseras (o no solo por dinero) sino yo creo que sin duda por acallar los susurros que sentía tras de sí, los que le recordaban lo que cada día él se decía cuando se miraba en el espejo del baño para afeitarse: que era un balomanista que había metido el gol de su vida casándose con una de las hijas del jefe del Estado. Y así Urdangarín empezó a ejercer de “yernísimo” como décadas antes Martínez-Bordiú había ejercido de yernísimo de Franco.

La inexperiencia, la falta de formación y la sensación de ser intocable –seguramente, cada vez que sentía el subidón de adrenalina de asumir un riesgo mayor que el anterior, Urdangarín se tranquilizaba pensando en el escándalo que supondría ver al yerno del Rey procesado- todos estos factores, decía, llevaron a que Urdangarín se convirtiese en una especie de imitación burda del tipo con éxito que aspiraba a ser. Todos los intentos de pararle que han quedado reflejados en el sumario del caso Noos resultaron infructuosos. Las élites están acostumbradas a retocar aquellas cosas que no casan, pero hay cosas que no hay quien esconda.

Se demuestra día a día en los juzgados.

Besos de tu tío.

Articulo publicado en Cartas a Ainara con las etiquetas: , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Un comentario a Iñaki

  1. Bad Vöslauer dice:

    Huelga decir que sin los ineptos políticos que también querían emparentar con la monarquía y esta que le proporcionaba contactos a través de su suegro no hubiera llegado a hacer nada, como bien dijo Mr. Matas: «…es que era el yerno de Rey»( y por ello le tenía que abrir las puertas y poner la alfombra roja).Todos sus proyectos y corruptelas se centran en Baleares y Valencia , en casualidades no creo es mejor hacerlo en las causalidades. Lástima que pese a ser vasco de nacimiento no lo hubiera intentado por sus tierras natales porque igual la respuesta hubiera sido diferente como bien sabía.

    Con respecto a su progenitor poco cabe decir, exitoso profesional de las finanzas (Pdte.Caja Vital) y afiliado al partido fundado por Sabino Arana (Pdte Araba B.B.), menos mal que perdió la cabeza antes de que se supiera de las actividades de su vástago, o mejor dicho la perdió cuando se hizo una somera idea lo que le podía venir encima. El resto de la estirpe, que son bien conocidos en Vitoria y alrededores NS/NC o como sabían por si a caso no hablan.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.