Ocho trucos para escribir bien

7 de Abril.- El título del post de hoy es un poquito pretencioso. El correcto hubiera sido “Cómo intentar no hacer el ridículo escribiendo” pero Google manda, y poniendo la verdad, este post no lo hubiera encontrado nadie. Así es la vida.

Quién más, quién menos, todos nos hemos enfrentado a ocasiones en las que nos hemos visto obligados a escribir un texto ¿Cómo encarar el encargo? He aquí unas pocas reglas avaladas por la experiencia que dan casi 3000 posts de Viena Directo.

Primera: escribir pertenece al mismo grupo de infinitivos que rascar, comer y f*llar. O sea, que lo importante es empezar. Hay que huir como de la peste del folio o la pantalla en blanco. Una vez en contrado el tema, hay que ir escribiendo lo que a uno se e ocurra hasa que se alcanzan un “trance” o una velocidad de crucero. Cuando uno acaba siempre hay tiempo para cortar.

(¿Y el tema? Ah, my friend. Esa es la madre del cordero).

Segunda cuestión ¿Qué se corta y qué se deja? Mi consejo es: ante la duda, tacha sin ningún cargo de conciencia. Porque, si tú tienes dudas ¿Qué puedes esperar que tenga un lector que te encontró en la calle? Otro truco es:

Tercera: atente a una extensión. Y aquí es donde yo revelo mi secreto. Todos los posts de VD –o la mayoría, este, por la pinta, va a ser una excepción- son matemáticamente igual de largos: un folio, letra arial 12. Para un hombre locuaz como yo, es muy poquito, me pueden creer mis lectores. Pero esta extensión me obliga, si no a ser conciso, a tachar disgresiones demasiado largsa o cosas que no sirven al propósito del texto (el interés del lector) sino a mi placer como escritor.

Cuarta: a no ser que seas tertuliano, procura escribir sobre temas a propósito de los cuales tengas algún conocimiento. Y si no, aprende antes de ponerte a escribir. Al fin y al cabo, Wikipedia está al alcance de todos los bolsillos. Por muchos motivos: porque escribir sobre algo que se domina es incomparablemente más fácil, porque da más gustito y porque te da credibilidad delante del lector. Siempre hay que estar preparado por si un texto tuyo lo lee alguien más listo o mejor preparado. Mejor que no te pillen.

Quinta: escribe el texto que a ti te gustaría leer y así, por lo menos, habrá alguien contento. Este consejo tiene otra redacción posible: sé tu primer lector y haz lo posible por gustarte. Si a ti mismo te gusta lo que escribes, siempre cabe la posibilidad de que a otro termine gustándole.

Sexta: muy importante: a no ser que sea necesario, no te metas en jardines. Párrafos demasiado largos, subordinadas farragosas, argumetos expuestos sin orden son piedras que tú mismo te pones para que tu lector tropiece. Y el lector, por lo general, tropieza una vez, dos si es paciente. A la tercera te dice que ahí te pudras, mundo amargo. El hombre es un animal vago por naturaleza y escribir debe ser una lucha sin cuartel en pos de la claridad. El texto ideal debe leerse con la misma facilidad con la que se bebe un vaso de agua.

Para lograr que así sea, también hay un truco fácil pero eficacísimo: una vez terminado el texto, léelo en voz alta. Con buena suerte, todos los nudos, las incongruencias, las frases demasiado largas, “te cantarán” y será más fácil la poda.

Siete. Escribir es un proceso que dura veinticuatro horas. Yo estoy escribiendo todo el día cada post de VD. Le doy vueltas, primero, al tema; y luego se me empiezan a ocurrir las frases que voy hilvanando.Lo último, cada tarde, es escribir, y por eso cada texto suele salir en menos de veinte minutos. Pero escribir es, sobre todo, estar alerta también cuando se lee. Excepto Dios Padre, que creó el mundo de la nada, todos los escritores han copiado de alguien. Y hay que hacerlo, por dignidad, procurando que no se note, pero es la única manera de aprender. A mí, por ejemplo, me gusta cada día más el estilo conciso, elegante y propicio de la periodista española Victoria Prego.

Ocho (y último, que este post ya se pasa de extensión): no te dejes timar. Las escuelas de letras, los talleres literarios y demás zarandajas NO SIRVEN PARA NADA. A escribir solo se aprende escribiendo y cada uno tiene su propio camino. Es más, y aunque suene un poco drástico: escribir no se puede enseñar. Todos los escritores que han salido de talleres de escritura se parecen a Espido Freire o a Lucía Echeverría (pongo dos ejemplos al azar de escritores industriales) lo mismo que todos los actores del método ponen la misma cara de estreñimiento que ponían Marlon Brando y Paul Newman en sus películas de los años sesenta. Luego, cuando, por suerte, se olvidaron de Lee Strasberg, empezaron a ser actores de verdad.

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2 Responses to Ocho trucos para escribir bien

  1. José Ignacio Bolonio dice:

    Hola, Paco:

    Entro en tu blog de vez en cuando, si tengo un ratito. Est post no me ha pasado desapercibido, ya sabes que me atrevo a escribir alguna cosa. Es una suerte que gente como tú dedique un tiempo a escribir, que es como darse a los demás, los conocidos y los anónimos. Cuenta con mi reconocimiento y estima.

    Un saludo desde Alcalá de Henares.

    José Ignacio Bolonio

    • Paco Bernal dice:

      Hola Jose Ignacio! Tengo tu libro en la mesilla y, por lo que he leido, creo que no tengo nada que enseñarte. Más bien al contrario 🙂
      Un saludo y cuidate mucho

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