Austria y las abejas: mucho más que miel

Una abeja en una florA pesar de las apariencias, las abejas son un pilar fundamental de nuestro estilo de vida. La Unión Europea se ha propuesto preservarlas y el sector agrícola austriaco no ha estado muy de acuerdo.

5 de Mayo.- Sospecho que, en los próximos días, se va a hablar mucho del batacazo que los socialistas austriacos se han dado en las elecciones regionales de Salzburgo. Una vez se aclare un poco el panorama, y se sepan los resultados definitivos del guateque, igual también nosotros nos ocuparemos de contextualizar un poco el tema para los lectores de Viena Directo. Mientras tanto, nos vamos a ocupar de una cuestión que ha tenido bastante ocupada a los medios austriacos durante estos días: las abejas.

Hace unos meses, dentro de la época dorada que está viviendo la cinematografía austriaca, se estrenó un documental llamado More Than Honey que analizaba las consecuencias del peligro de extinción al que están sometidas las abejas. Parece un tema baladí, pero si se examinan las cifras se nota que la desaparición de las primas de Maya tendría unas consecuencias desastrosas sobre el ecosistema en su conjunto y sobre la vida de la Humanidad en concreto. Veamos: los economistas cifran en 53 millardos de euros el valor que, para la economía mundial (sector primario) aportan los insectos que son útiles al hombre. Figuran en lugar muy prominente las abejas porque, en su tarea de recolección de néctar que luego convierten en miel, polinizan muchas especies vegetales. De esta labor polinizadora resulta el 30 por ciento de los productos destinados a la alimentación humana. Por no hablar de la miel: la glucosa es en este país la droga nacional. No podía ser de otra manera que cada austriaco consume como media 1 Kg 200 gramos anuales de miel.

¿Y por qué mueren las abejas? La causa de la mortandad de estos útiles animalitos son dos: por un lado, un bicho más pequeño llamado Varroamilbe (su nombre latino lo dice todo Varroa Destructor), un animalito originario del lejano oriente que llegó a Europa –vaya por Dios- en los años cincuenta del siglo pasado. La otra causa, a la que la Unión Europea ha puesto remedio esta semana pasada son los pesticidas. Concretamente, los neonicotinoideos.

Se calcula que, en la última cosecha, se han utilizado solo en Austria diez toneladas de este producto que, si bien resulta beneficioso para la industria alimentaria al preservar de plagas las cosechas y, con ello, aumentar la producción, es letal para las abejas, porque ataca su sistema nervioso central y las mata incluso en dósis muy pequeñas. Y no sólo a ellas, también a las laboriosas hormigas o a las bellas mariposas (que también polinizan lo suyo, las mariposas, no las hormigas). El uso de estos productos está particularmente extendido en dos productos que, en muchas zonas de Austria, son prácticamente monocultivo: uno es la colza, de cuya flor amarilla se extrae el rico aceite que aquí se utiliza muchísimo y otro es el maíz que, en Austria, es maíz natural, no modificado genéticamente para ser inmune a según qué plagas (la modificación genética de variedades vegetales está prohibida en Austria).

La prohibición de tres pesticidas de la variedad de los neonicotinoideos (de verdad, qué palabro) ha puesto en pie a la agricultura austriaca la cual afirma que, sin el uso de estos pesticidas y sin la posibilidad de utilizar variedades modificadas, las cosechas caerán hasta en un veinte por ciento. Por no hablar de la desventaja competitiva que los agricultores austriacos tendrán con otros de la Unión, que sí que hacen trampas y utilizan plantas de maíz modificado genéticamente. Se prevé, además, una pérdida de casi 15000 puestos de trabajo a nivel europeo.

Casualmente, el mayor fabricante mundial de estos pesticidas (y, por lo tanto, el más interesado en presionar para que se vuelva a permitir su uso) es la multinacional alemana Bayer, la cual ha previsto para 2014 una caida de un 1% en su beneficio –unos ochenta millones de euros-.

¿Hay alternativas? Parece ser que sí: el organismo que agrupa a los agricultores biológicos dice que, para proteger al maiz se pueden usar, en vez de productos químicos dañinos, nemátodos, unos organismos que parasitan las raíces de las plantas y que, como son naturales, ni contaminan ni resultan dañinos para los humanos (porque, queridos lectores, no sólo las abejas se meriendan los neonicotinoideos).

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2 Responses to Austria y las abejas: mucho más que miel

  1. Thais dice:

    Muy interesante el artículo! En mis clases de biología vimos una vez un documental, sobre este mismo tema. Os lo dejo aquí para quien le interese documentarse más sobre los efectos en las abejas, en la agricultura, etc. Hay un caso real de una zona agrícola (perales) en que las flores de los árboles deben ser fecundadas a mano por el hombre, ya que ahora no hay abejas para hacerlo. También las hormigas hacen su trabajo! (los pimientos tan ricos por ejemplo, se los debemos a ellas). El documental está en inglés, se llama «Silence of the bees»: http://www.youtube.com/watch?v=tiOeaa44a-Y.

  2. Hola Paco – ¿ el bicho de la foto no me me parece ser una abeja, sino un abejorro ? Perdoname estas
    pedanterías, pero como te conozco por este blog maravilloso, sé que te gusta hacer la faena diaria ( ¿nocturna ? )seca, con mucha chispa y siempre ajustado al tema que sale. Por cierto, los abejorros sufren tanto como las abejas de estos neopitilloides, como yo, que desgraciadamente soy un adicto a la nicotina.

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