18 comidas

Latin Film LoungeUna película simpática que, gracias a Latinidade, se estrena en Austria.

23 de Mayo.- El foro Latinidade organiza una vez al mes una proyección de una película Española, Portuguesa o latinoamericana. Las sesiones de cine se celebran en el Film Casino –uno de los cines más bonitos de Viena, por cierto-. A estas proyecciones la organización las llama Festival In Progress, porque las proyecciones tienen carácter de muestra cinematográfica del cine que se hace en la parte del mundo que habla español o portugués. El cine se complementa con música latina y con una representación (de campaña, casi) de la rica gastronomía que pueden disfrutar los que viven del Río Grande para abajo.

La película de hoy (y, por lo tanto, de este mes) ha sido 18 Comidas, una película de Jorge Coira (aquí, la página web del flin). 18 Comidas (en adelante 18C) es una peli de episodios. Con todo lo que esto implica. Principalmente, la irregularidad. Hay episodios muy buenos y hay episodios menos buenos. Aunque en general predomina lo primero, también hay que decirlo y el respetable que poblaba el Film Casino, que iba ya predispuesto, lo ha pasado muy bien.

Por lo demás, el planteamiento no es la panacea de la originalidad, pero es simpatiquillo y eso: historias de amor y desamor contadas a través de gente que se encuentra para comer en diferentes circunstancias.

A mí, lo confieso, me ha costado entrar. Porque la primera hora de 18C es, por el estilo visual y de la interpretación, un serial de canal autonómico. Con pretensiones y tal, pero de canal autonómico. Yo, me jugaría el brazo a que el director se ha curtido en la tele. Vamos: la cosa consiste en poner parejas de actores que se encuentran en un bar ¡Ah, el bar! Qué harían los guionistas de Amar en Tiempos Regüeltos sin esas tabernas en las que los protagonistas se cuentan cosas. Pues aquí, igual.

En esa primera media hora de 18C también aparece Luis Tósar. Cantando, por cierto. Con un micrófono que jamás tendrá ningún cantante callejero en el mundo. Pero al director ni falta que le importa el realismo y Luis Tósar, lo tiene. Transcurrida la primera media hora de la cinta, uno ha pensado en salirse del cine, francamente (uno está muy mayor para que le hagan perder el tiempo) ¿Y por qué no lo ha hecho? Se preguntarán mis lectores. Pues porque en el minuto 35 de la peli empiezan a pasar cosas. Unas cosas no demasiado originales, también es verdad, pero muy simpáticas y sobre todo, muy bien interpretadas.

Y es que, a partir del minuto 35, aparece Luis Tósar en pantalla y, con él, el guión (hasta entonces,o no había o era de culebrón autonómico, ya digo). La peli da un bote para arriba y empieza a merecer la pena. Curiosamente, por cierto, Tósar es uno de los productores de la peli y quizá ahí esté el punto de que sus escenas estén especialmente mimadas. Pero también aparece Sergio Peris-Mencheta (un momento ¿Peris-Mencheta comparado con Tósar?). Pues sí: Peris-Mencheta hace un papelín y lo hace también muy bien. O sea, hace de Peris-Mencheta, como siempre, pero esta vez cuela.

Por lo demás, como la peli también pasa en Santiago de Compostela y Telegaita (TVGa) pone dinerico también, pues hala, la cuota-parte de personajes que hablan en gallego (sin que tampoco venga mucho a cuento, las cosas como son, además, los episodios hablados en gallego son como islas en medio de la acción).

Y así, la peli va remontando, cayendo a veces en alguna que otra irregularidad, pero en general dejando un buen sabor de boca. Que al fin y al cabo es lo que cuenta ¿No? En una cinematografía con menos apreturas económicas, una película como 18C sería un producto de una medianía muy decente, como para echarla por la tele un domingo y que a nadie le diera vergüenza verla. En una cinematografía como la española, que lucha para evitar su desaparición es una heroicidad.

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