Trabajando bajo el umbral de la pobreza: los working poors

Trabajadores de la revolución industrialLas estadísticas de empleo en Austria tienen un lado oscuro: el de las personas que, a pesar de trabajar, no ganan dinero suficiente para hacer frente a sus necesidades mínimas. Son los nuevos pobres: los working poors.

3 de Junio.- El viernes pasado saltó la polémica: el gobernador del Banco de España sugirió la posibilidad de “suspender” la obligación de aplicar el Salario Mínimo Interprofesional para determinados trabajos. O, lo que es lo mismo, en la alternativa sueldo o empleo, él se decantó por el empleo.

(Querido lector: desahóguese sin miedo, a calzón quitao: escriba en el espacio de libre expresión que le ofrecemos a continuación el epíteto que más le sulivelle para calificar las manifestaciones del excelentísimo sr. Director de ese Banco de España con sede en la castiza plaza de Cibeles. Venga, no se corte, que es gratis _________________________)

Gracias por su exabrupto.

En fin: el resultado de estas políticas es la aparición de una nueva clase social en las sociedades desarrolladas: los subempleados o, como se les llama en inglés, los Working Poors. O sea, personas que, de cara a las estadísticas, no están desempleados, pero que cobran a cambio de su trabajo un sueldo que les sitúa por debajo el umbral la pobreza cuando no, en la pobreza misma (se considera que viven bajo el umbral de la pobreza aquellas personas que perciben unas rentas equivalentes a menos del sesenta por ciento de los ingresos medios de los naturales de un país; en Austria, menos de 1031 euros al mes).

Las últimas estadísticas que yo he encontrado, procedentes de un estudio de la Arbeiterkammer (Cámara de los trabajadores austriacos), son del 2010 y se refieren a Austria como país entero (aquí, se puede consultar un estudio muy completo, algo posterior, referente a Viena).

En aquellos entonces, hace ya casi tres años, se estimaba que 206.000 personas en toda Austria podían considerarse Working Poors. De ellas, 112000 eran hombres y el resto mujeres. Un 5,5 % de la población activa.

Como el estudio se encargaba también de puntualizar, estas cifras eran solo de trabajadores y no incluían, naturalmente, a sus familias, sin duda las más afectadas por el fenómeno.

En total, la AK consideraba que, en 2010, más de cuatrocientasmil personas (en un país que tiene menos de ocho millones de población) estaban amenazadas por la pobreza.

En los últimos años, el número de Working Poors ha descendido en Austria. No, como podría pensarse, debido a las estupendas cifras de desempleo de las que puede hacer gala EPR (envidia y espejo en el que se miran otros países europeos, principalmente los del sur, como puede verse en este gráfico) sino porque un cierto número de los Working Poors, debido a la crisis económica, siguen siendo más  poors que ratas (los pobres) pero han dejado, desgraciadamente, de ser working. O sea, que se han pasado al grupo que saborea muy a su pesar los lunes más soleados (que en este país, con el asco de tiempo que nos aflige últimamente, ni siquiera hay). Es que los pobres tenemos una mala suerte que te c*gas. Nos ha mirao un tuerto, está visto.

¿Cuál es el perfil de los Working Poors austriacos?

Casi la mitad de las personas a las que no les llega el sueldo para subvenir sus necesidades mínimas y las de sus familias son empleados a jornada completa. Una minoría tienen empleos a tiempo parcial y el resto son personas que han alternado situaciones de empleo y desempleo.

Las personas más afectadas son las mujeres que son las cabezas de familias monoparentales (un veinte por ciento del total). La estadística también revela factores decisivos en cuanto a la educación y la procedencia. Vamos allá: tres cuartas partes de los Working Poors no tienen matura (el equivalente austriaco dle bachillerato). Naturalmente, las personas cualificadas y con estudios, tienen escasas o nulas posibilidades de padecer la amenaza de la pobreza (esto, naturalmente, reza para Austria, en España hay, desgraciadamente, sopotocientosmil universitarios que van sangrando lentamente de mostrador en mostrador, como doña Concha Piquer). Asimismo, el 75 por ciento de aquellos residentes en este país a los que no les llega el sueldo no nacieron aquí. Esto es tanto como decir que la mayoría de los lectores de este blog tienen tres veces más probabilidades de caer en la pobreza que un ciudadano austriaco medio.

Da que pensar, oiga.

 

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