Españoles en Viena: ayer y hoy (I)

PUerta del Alte Hofburg de VienaHace cuatrocientos años, cuando aún no había crisis (parece mentira) muchos españoles emigraron a Viena. Ha sido un flujo que no se ha detenido hasta hoy ¿Qué les traía?¿En qué se parecían nuestros tatarabuelos a nosotros? Este interesantísimo artículo, escrito por el historiador Luis Tercero, nos desvela algunas claves.

En lo que concierne a las relaciones hispano-austriacas, quizás los siglos XVI y XVII tengan más en común con la actualidad de lo que cabría esperar. ¿Y qué pueden compartir unas épocas tan distantes? –se preguntará el extrañado lector. Pues bien, nos referimos aquí al componente humano, es decir, a los españoles que entonces habitaron y habitan hoy en día Viena. Y es que, al igual que en la actualidad, donde se observa un goteo constante de nacionales en busca de mejores oportunidades frente al desolador escenario surgido de los zarpazos de la crisis, la bella ciudad del Danubio, a lo largo de la Historia, ha sido testigo de diversas oleadas migratorias de ciudadanos peninsulares. Pero no siempre se debieron a razones de estricta necesidad económica. Las motivaciones han sido de diversa índole: política, circunstancial o económica.

Emigración peninsular a Viena: un recorrido histórico

Los antecedentes de la emigración española actual se remontan a la política matrimonial de las dos ramas de la Casa de Austria –o de los Habsburgo, como se conoce a esta dinastía en Centroeuropa– durante los siglos XVI y XVII. Los diversos enlaces concertados entre las dos cortes de Madrid y Viena, propiciaron el traslado de voluminosas comitivas que emprendieron el viaje a unas tierras lejanas y extrañas con el objetivo de servir a unas infantas que habían contraido matrimonio con los soberanos del Sacro Imperio Romano, cuya sede se hallaba principalmente en Viena. Varios centenares de personas –familiares mayoritariamente– acompañaban a su vez a un abultado personal, compuesto principalmente por nobles. Motivado por las mercedes y beneficios que dicho empleo le podía otorgar a su regreso a la Península, este personal accedía de buen grado a seguir a sus amas. Aunque algunos de sus miembros llegaron incluso a echar raíces y entroncaron con algunas de las familias nobiliarias más importantes de Austria, la mayoría de estos residentes acabó por tomar el camino de vuelta al finalizar su cometido.

El fin de la conflictiva centuria del XVII trajo consigo un cambio drástico y traumático en el devenir de las relaciones entre las dos potencias: la línea española de los Austrias llegaba a su fin con la muerte del “hechizado” Carlos II (1661-1700). Su desaparición no logró impedir que se desencadenase un conflicto sucesorio entre los Borbones y los Habsburgo, el cual se saldaría con la entronización de Felipe V. Este avatar histórico conllevaría también consecuencias migratorias. Un numeroso grupo de españoles –en su mayoría provenientes del reino de Aragón– se vio abocado al exilio en virtud de su lealtad al pretendiente austriaco al trono, el archiduque Carlos, posteriormente coronado en Austria como emperador Carlos VI (1685-1740). Ésta constituiría la penúltima oleada significativa de la Península. Considerando las estrechas relaciones políticas habidas entre las dos monarquías, la huella de este colectivo, sin embargo, se diluyó pronto sin dejar apenas unos pocos rastros como algunas fundaciones , la trascendencia del llamado “ceremonial español de corte” en el carácter e idiosincracia austriacos y la perduración de algún que otro apellido de resonancias ibéricas .

Viena lápida conmemorativa de la familia Hoyos

Transcurridas dos centurias y media de esporádicas relaciones bilaterales, Viena volverá a ser testigo durante la segunda mitad del siglo XX de otro flujo migratorio. Hablamos de aquellos emigrantes que entre los 50 y 70 salieron de España con el objetivo de prosperar en los paises pujantes de una Europa que estaba cambiando a pasos agigantados al amparo del motor de una fuerte industrialización. No obstante, esta corriente fue muchísimo menor en comparación con la que llevó españoles hacia Alemania, Suiza, Bélgica o Francia. Llegados los años de bonanza con la integración en la Unión Europea, las llegadas volvieron a reducirse, si bien la creciente movilidad promovida por las instituciones europeas posibilitó una constancia en el número de residentes españoles. Esta misma había sido la dinámica hasta hace relativamente poco tiempo. La crisis financiera global, que comenzó a arreciar hacia 2008, ha alterado recientemente el panorama. Hoy en día se estima que la capital austriaca debe contar, entre aquellos ciudadanos registrados en la embajada y los que no lo están, con una cifra que va aproximándose a los 4.000 españoles, lo que se traduce en la constitución de una comunidad significativa dentro del multicultural paisaje vienés. Sin duda, este colectivo presenta en el siglo XXI día una visibilidad sin parangón: gracias a las nuevas tecnologías y, en concreto, a las plataformas sociales, su creciente presencia se va evidenciando cada vez más dentro de este “crisol” urbano.Bankgase

Decíamos al principio que, la Edad Moderna –época de pujanza mundial para la vasta monarquía de la poderosísima Casa de Austria–, quizás presente más rasgos en común con el período actual de lo que uno se pueda imaginar. Durante este período, el ascendiente del gobierno de Madrid sobre los asuntos de la línea austriaca de los Habsburgo era inmenso, no sólo políticamente, sino también religiosamente y, en cierta medida, también culturalmente. La clase nobiliaria vienesa era aficionada a la literatura del posteriormente conocido como “Siglo de Oro”, se interesaba por la cultura y la lengua castellana en general y ofrecía sus servicios al rey de España con el fin de hacer carrera en la corte imperial. Por ello, dada la alianza y los estrechos vínculos de parentesco entre los monarcas de ambas ramas, lo español gozaba de cierta reputación e impregnaba por completo –como venimos diciendo– la vida política de la sede cesárea. Es precisamente durante estos siglos donde los ciudadanos españoles tuvieron una mayor presencia física en las cortes europeas y, Viena, por supuesto, contaba con una relativamente nutrida comunidad al calor de las relaciones interdinásticas. Pero, ¿cómo eran los integrantes de este colectivo? En la segunda parte de esta entrada desvelaremos al lector algunas de sus características.

 

Luis

Luis es historiador, vive y trabaja en Viena y en la actualidad investiga las relaciones entre la corte madrileña y la vienesa durante el siglo XVII.

 

Y hoy, como la actualidad manda, aquí unas fotos del Danubio a su paso por Viena. Cuando el río crece, vaya.

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