¿Por qué Viena no se ha inundado?

DonauinselfestMientras otras capitales europeas, como Praga o Budapest, han visto sus calles anegadas, Viena ha visto pasar la riada tan campante. Aquí te contamos el secreto.

13 de Junio.- Hoy, en Viena, se da una situación insólita: luce el sol. En Viena, que ha salido prácticamente indemne de las recientes inundaciones, se pueden hacer bromas. Unas bromas que resultarían de bastante mal gusto en Praga por ejemplo, o en este momento, en el territorio regado por el Elba –y lo de regado, esta vez, cobra todo su sentido-. Miles de personas han sido desplazadas y se han quedado prácticamente con lo puesto.

Ahora bien ¿Por qué Viena no ha sufrido Viena el destino que ha convertido otras áreas de Centroeuropa en grandes lagos?

La respuesta se llama Donauinsel o Isla del Danubio: uno de los logros más importantes de la ingeniería europea de todos los tiempos que cumplió, el año pasado, cuarenta años.

Gracias a la isla artificial que parte el Danubio en dos, y al ingenioso sistema inventado por el ingeniero August Zottl, cuando vienen las lluvias los vieneses solo tenemos que preocuparnos de encontrar el paraguas que tengamos más a mano.

La isla del Danubio empieza en Langenzersdorf, en Baja Austria, parte Viena por los distritos de Florisdorf y Donaustadt (a la zona que queda fuera se la llama, con un nombre que a mí me parece muy bonito, Transdanubia) y termina en el puerto fluvial petrolífero de la Lobau. En total, algo menos de 22 kilómetros.

El primer proyecto para una isla artificial que sirviese de protección contra las crecidas del Danubio lo presentó Zottl en 1957. Tres años antes, una riada había demostrado que el sistema de regulación del Danubio, que databa de la época imperial, se había quedado completamente obsoleto.

Desde el siglo XIX había habido hasta 25 proyectos para proteger Viena de los cambios de color del Danubio. Porque cuando el río se mudaba del azul de los valses al marrón y se transformaba en una torrentera impetuosa, con frecuencia sonaba la hora del sálvese quien pueda.

La mayoría de todos estos proyectos fueron rechazados por poco realistas, o porque limitaban el crecimiento de una ciudad que se sentía joven, joven rica y fuerte. Hasta que llegó Zottl.

Danubio

Las proporciones del proyecto son, aún hoy en día, faraónicas. Se trataba de crear una canalización artificial haciendo más profundo el limo del Danubio y, con el material obtenido hacer una isla de manera que el río pudiera alcanzar un caudal de hasta 14.000 metros cúbicos de agua por segundo sin que hubiera temor a que se produjeran mayores consecuencias.

14.000 metros cúbicos de agua por segundo era, por cierto, el caudal de agua que se había medido en la peor riada de la que se tenía registro en Viena. La que se produjo en 1501 (y cuyos niveles, por cierto, casi se han alcanzado esta vez).

No fue fácil convencer a los funcionarios del ayuntamiento de Viena de, primero, que el plan de Zottl era realizable y, segundo, de su utilidad final. Diez años de tiras y aflojas pasaron desde los primeros proyectos hasta que se empezó a mover la compleja maquinaria administrativa y de administración que el proyecto iba a requerir.

(Comentario a título personal: diez años pueden parecer una eternidad pero, considerando lo que está costando hacer que se haga realidad la peatonalización de Mariahilferstrasse parece una velocidad de decisión digna del Correcaminos).

Sigo.

Verano en la DonauinselUna de las cosas que no se tenía nada claro es qué iba a hacerse con la lengua de tierra resultante, lo que hoy conocemos como Isla del Danubio, hasta que se decidió que sería sensato convertirla en el paraíso natural que es hoy. Se plantaron 170 hectáreas de bosques en diferentes fases.

En Septiembre de 1869, el consistorio viení celebró la votación definitiva. Tras una pertinaz campaña del Kronen Zeitung y con los votos a favor del Partido Socialista y del FPÖ (el partido popular se opuso) la Isla del Danubio y todo el sistema de protección de Viena contra las inundaciones se hizo realidad.

Desafortunadamente, su principal impulsor, August Zottl, no vivió bastante para asistir a la inauguración del sistema: fue en 1988 (el ingeniero había muerto un año antes). En 1983, por cierto, se celebró la primera Donauinselfest, o Fiesta de la Isla del Danubio: el mayor evento al aire libre a escala europea. Este año, será la trigésima. En un terreno que, según los científicos, estará invadido previsiblemente por una plaga de mosquitos. Contra esto, Zottl no pudo inventar nada (el pobre).

 

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Un comentario a ¿Por qué Viena no se ha inundado?

  1. Bad Vöslauer dice:

    Fé de erratas: en 1869 el Kronen Zeitung no se si estaría fundado pero creo que no escribía acerca de la isla del Danubio. Un siglito de nada. Grüßen.

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