El curioso caso de la austriaca y el amante nigeriano

Hombre subiendo a un MaibaumEn lugar de acudir al sano género local, una salzburguesa, cuyo nombre no ha trascendido, buscó novio en el extranjero. Aún debe de estarle pesando.

18 de Junio.- Ya lo cantaba Lola Flores (que en paz descanse) “Ay! pero qué maloh son loh hombreh, loh rubioh y loh “marenoh”, malísimoh malísimo, lo único que quieren es que te coma el tigre”.

Me imagino yo a una salzburguesa, cuyo nombre no ha trascendido, cantando esta copla en la soledad de su casa y, lo que es peor, con un agujero gordo en la cuenta corriente.

 Cariño, tienes un e-mail

 Nuestra historia de hoy empieza con uno de esos correos a los que, aunque parezca mentira, la gente sigue haciendo caso. Todos hemos recibido uno. Están redactados como por Yoda, el de La Guerra de las Galaxias, y son del tenor siguiente: “Querido hermano en el Señor (amén, gloria a ti): Macías Gayolas me llamo y soy americano millonario deTexas petrolíferos campos que estoy en Tobobo, Nigeria. Cuando iba de camino al callista a que me quitara un ojo de pollo me atracaron con violencia unos hombres malos que creen no en la Palabra y ahora me encuentro solo y sin poder volver a mi país. Estimado: ¿Podrías transferirme 2000 dólares  para comprar el billete de vuelta? El Señor derrame sobre ti gracias infinitas. Ya te los devolveré un día de estos( si eso)”. Y a continuación, un número de cuenta de American Express o FedEx.

Naturalmente, cualquier persona con dos dedos de frente, cuando recibe un e-mail así, pues lo tira al buzón de spam y aquí no ha pasado nada.

Pues nuestra salzburguesa, no.

Ella recibió un correo electrónico de un señor que dijo ser un ingeniero americano de ascendencia nigeriana.

El romeo afirmaba asimismo estar muriéndose incluso por huesos más insignificantes de su corresponsal. Nuestra señorita de Trevélez que era, esta vez, de las orillas del Salzbach, aceptó las atenciones del fogoso pretendiente. Que si qué bonitos ojos tienes debajo de esas dos cejas, que si besar tus labios quisiera salzburguesa salerosa, que eres linda y hechicera como el cándor de una rosa…Vamos, lo normal en estos casos

Por teléfono y por chat, la austriaca y el “ingeniero” fueron profundizando en su relación. El supuesto gringo se la camelaba utilizando palabras de amor que hubieran puesto a punto de caramelo el acero de un transatlántico; la salzburguesa, en cambio, recuperada la ilusión por la vida, sintiéndose deseada, ciega de amor, se dirigía sin saberlo a la trampa.Velas

Al rico cirio nigeriano

El resto es tan viejo como los homínidos de Atapuerca, y previsible para todo el mundo menos para la desgraciada víctima del timo: una vez la tuvo más caliente que los suspiros de una plancha, el “tigre” lanzó el anzuelo.

En Nigeria, le dijo, la cosa está muy mala. Hay una crisis tremenda y no hay trabajo incluso si eres americano, de hechuras apolíneas y tienes un trasero y unos pectorales sobre los que se podrían partir nueces a martillazos (esto no lo dijo, seguramente, pero se lo debió de dar a entender a la salzburguesa mediante la foto falsificada correspondiente). La única salida, amor mío –continuó el prenda- es…Ay, qué vergüenza decirlo… “Emprender”.

Pero para poder aspirar al sublime estado de “emprendedor” se necesitan fondos, amor. Como diría Melanie Grifith, “una hartá” de fondos.

Ay, cariño, pero es que aquí en Salzburgo tampoco atamos los perros con longanizas.

Anda, tontorrona, que seguro que tienes 190.000 laureles para prestarme.

Pero es que…

Cuando nos casemos, te voy a tener como una reina, ya verás.

La salzburguesa, como cantaba Bella Dorita, harta de ponerle velas a todos los santos pidiéndoles novio, e ilusionada con la perspectiva de probar con un cirio de proporciones más considerables, hizo la transferencia bancaria por los 190.000 machacantes.

Naturalmente, el burlador, nada más tuvo constancia de que el dinero estaba en la cuenta, tomó las de Villadiego y no se volvió a saber de él más nunca.

Sirva este caso de aviso a incautos e incautas a la busca de carne fresca en países pobres. Lo mismo del viejo que quiere hincar el diente en muslo de lozana rusa (este post le hace mucha gracia a mi amigo Luis) que de la insatisfecha que piensa en los productos de la industria cerera africana.

Estáis advertidos, hermanos en el Señor (amén) 😉

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2 Responses to El curioso caso de la austriaca y el amante nigeriano

  1. Francisco Javier Castillo dice:

    Lo de la Srta. de Trevelez me ha llegado al alma.

  2. Maite dice:

    Ahí queda demostrado el valor pedagógico de la canción cañí. El fenómeno de la señorita centroeuropea buscando galán hambriento se habría evitado de haber existido una buena Hannelore Blumen y su Fischl correspondiente jeje. En realidad, pobrecica. Le voy a poner una vela (rosa) para que encuentre pronto el amoooooooooor ♥♥

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