«El pandeiro» de Angela y otros cuentos de espías

ojos misteriososDe vez en cuando, sale a la luz ese complejín que tienen los austriacos en relación con los alemanes, como de hermanos pequeños que tienen pelusilla de los mayores.

Señora García, nos espían

Mis lectores estarán al corriente –porque los medios llevan dándonos la turra una semana por lo menos- de que un tal Snowden, que trabajaba en el Servicio Secreto americano, ha decidido cantar la traviata y explicarnos a todos lo que, cualquier persona en sus cabales, estaba en condiciones de saber: o sea que, señora García, nos espían.

Noticias frescas.

Y, es más: nos espían utilizando programas de Microsoft, el buscador Google y las cuentas de Facebook. Curiosamente, todas empresas americanas, todas empresas que funcionan prácticamente monopolísticamente a nivel mundial. Vamos, que para ese viaje, no se necesitaban alforjas y hacemos votos por que las próximas revelaciones de Snowden tengan un poco más de chicha.

Asimismo, se ha sabido que Estados Unidos (¡Gran sorpresa!) ha espiado las comunicaciones de la Unión Europea (exactamente igual que la UE o sus miembros espían a los Estados Unidos) Bueno: y se ha sabido que, por supuesto, una de las presas más codiciadas por los Mortadelos yanquis ha sido la “cancilleresa” Angela Merkel.

Pues bien: al día siguiente, ya estaba el Österreich –gran periódico- en su portada “¿Habrá sido espiado Werner Faymann?” –el canciller nuestro de cada día-.

Y es que eso de que te espíen da caché, porque significa que pintas algo. Y si a ella, a Cruella, la espían ¿Por qué no nos espían a nosotros? ¿Qué pasa, que no pintamos nada?

Por debajo de la línea de flotación

 Asimismo, el líder del partido conservador austriaco, Sr. Spindelegger (al que incluso sus correligionarios conocen con el juguetón apocorístico de “Spindi”) ha puesto morritos y ha “exigido” una explicación al Gobierno de los Estados Unidos y, por supuesto (qué risa, tía Felisa) una lista completa de “los secretos” que los yankis han robado.

Las revelaciones de Snowden, como aquello de Wikileaks que fue luego el parto de los montes, quedarán en una lista de cosas que cualquier lector atento de la prensa diaria podría haberse supuesto. Como aquel famoso “cable” en el que se cotilleaba que Berlusconi (el presidiario este del pelo como un click de Famóbil) había dicho de Angela Merkel que tenía lo que viene siendo un “culo de madre”.

Pues señor ¿Es que eso no estaba a la vista? ¿Por qué si no lleva siempre frau Merkel ese uniforme de pantalón negro y chaqueta –por debajo de la línea de flotación- de diferentes colores? Pues para disimular que tiene menos cintura que un muñeco de futbolín.

Y es que, si la naturaleza le hubiera puesto el melocotón perfecto de Sofía Loren en sus tiempos, pues frau Merkel quizá se hubiera dedicado más al bunga-bunga y hubiera dejado de lado las medidas de austeridad.

Sus zonas erróneas

Yo creo que lo que pasa con estas cosas es que a los mandatarios que nos mandatan les fastidia que se destruya esa ficción de que, cuando van al baño, expulsan bolitas de mármol y que, en los “recesos” (qué bonita palabra) de sus reuniones al más alto nivel hablan solo de cosas sesudas, como la fisión nuclear o el impacto que las cruzadas tuvieron sobre el arte islámico.

Yo creo que lo que todos –y ellos- tememos de la revelación de los secretos es que nos dejan delante de los demás imperfectos como somos, vulnerables, desnudos. Que destruyen esa ficción que creamos para los demás en la que procuramos disimular las zonas erróneas. Al final, todo se reduce a lo mismo: si el rey es un ser humano como cualquier particular ¿Qué sentido tiene que exista un rey?

 

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