Maria Cristina de Habsburgo: una de las mejores reinas de España

Maria Cristina de Habsburgo LorenaEn ella se unen dos cualidades que marcaron su destino: de un lado, fue sin duda una de las mujeres más sensatas que han ocupado el trono español, de otro, también fue sin duda una de las de vida más triste.

6 de Julio.- Durante los últimos días, por una de esas casualidades que uno no tiene más remedio que atribuir al destino, me he topado varias veces con un personaje al que no he tenido más remedio que tomarle simpatía: se trata de Maria Cristina de Habsburgo- Lorena la cual, si es verdad lo que de ella dicen sus biógrafos debió de ser, por un lado, una de las mejores reinas  que haya tenido España (sobre todo teniendo en cuenta la época convulsa en la que le tocó vivir) una mujer inteligente, práctica y de sólidos principios morales;  y, por otro lado, una de las más desgraciadas en el aspecto personal.

Primeros años

Cuando Maria Cristina nació, en Julio de 1858, nada hubiera hecho presagiar que, en algún momento, llegaría a ocupar el trono de España. Era prima segunda del emperador Francisco José y pasó su infancia entre Bohemia y la corte de Viena llevando una vida discreta, en el segundo plano de una corte que era sin duda una de las más glamourosas de la Europa del momento. A mí me da la sensación de que Maria Cristina, Christa, como la llamaba su familia, intentó siempre compensar su relativa falta de atractivo físico (no era fea, pero la verdad es que tampoco destacaba, como su madre, por lo contrario) con una esmerada educación. Tocaba varios instrumentos musicales con no mal oido, hablaba varios idiomas y poseía vastos conocimientos de historia y de literatura.

Cuenta la historia que Maria Cristina se encontró por primera vez con su futuro marido, Alfonso XII, cuando este era apenas un chavalín que pasaba el exilio en Viena, estudiando en el Theresianum. Cuentan también que la sensible austriaca se enamoró perdidamente de aquel joven bajito, simpático, de ojos aterciopelados, que debía de gozar de un desparpajo, una ligereza y una desenvoltura que a ella le fueron negadas siempre. Tras la restauración, Alfonso volvió a España y se casó con una prima suya, tan guapa como él y con la que parecía estar destinado a formar una pareja longeva y feliz, Maria de las Mercedes de Orleans-Montpensier.

Este matrimonio deshizo las esperanzas de nuestra Christa la cual se hizo abadesa (sin ordenar) de las canonesas de Praga.

Un giro imprevisto

Pero el destino volvió a mezclar las cartas: Maria de las Mercedes murió a los seis meses de casada y el joven Alfonso XII quedó sumido en el desconsuelo. Urgía sin embargo buscarle otra esposa, porque la monarquía recién restaurada en su persona estaba en una situación delicada. Cánovas del Castillo, uno de los genios políticos de la España del siglo XIX, se puso a buscar por Europa damas nobles casaderas y se topó con Maria Christina de Habsburgo-Lorena. Al rey, en el estado en el que se encontraba, le hubiera dado igual ocho que ochenta, así que se concertó un encuentro en Arcachon, en el sur de Francia.

Christa apareció junto con su madre y cuentan que puso sobre el piano que había en la habitación en donde se celebró la entrevista una foto de la difunta Maria de las Mercedes. Este detalle de exquisita sensibilidad terminó de inclinar la opinión del rey.

El destino, sin embargo, parece ensañarse siempre con las personas buenas como Maria Cristina de Habsburgo. El hombre del que ella reverenciaba y del cual estuvo enamorada hasta más allá de la muerte, jamás la quiso. Después de aquella entrevista primera, que tuvo por testigos a la madre de la novia y a Alcañices, mano derecha del rey, cuentan que este último empezó a ensalzar las cualidades de la austriaca. Pasados unos minutos, el rey le paró y dijo: “No te esfuerces, Alcañices, que no es guapa. Ahora, la que está “bomba” es mi suegra”.

En estos términos se desarrollaron siempre sus relaciones.

La novia fue puesta inmediatamente en manos de su futura suegra, la reina madre Isabel II, la cual empezó a adiestrarla para su nuevo papel. La reina castiza estaba encantada con la austriaca, una nuera discreta, tímida y que se dejaba llevar, pero es muy probable que Maria Cristina practicara la mejor virtud que tuvo siempre: ver, oír y callar.

La boda se celebró en la basílica de Atocha, un frío y soleado día invernal y el banquete se celebró en un Palacio de Oriente lujosamente alhajado. Por cierto, este salón, que es el que se usa actualmente, se inauguró en aquella ocasión. En el antiguo comedor de gala había estado expuesto el cadáver de Maria de las Mercedes, y Alfonso XII no quiso que fuera utilizado nunca más.

Christa tenía 21 años.

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4 Responses to Maria Cristina de Habsburgo: una de las mejores reinas de España

  1. Sole Soto Vicente dice:

    Una historia muy bonita y, como siempre, maravillosamente contada. Pero me confundo un poco.
    En uno de los últimos párrafos, escribes: “El destino, sin embargo, parece ensañarse siempre con las personas buenas como Maria Cristina de Borbón”.
    Creo que María Cristina de Habsburgo-Lorena, reina consorte de España y regente del Reino, segunda esposa de Alfonso XII y madre de Alfonso XIII, nada tiene que ver con María Cristina de Borbón (Dos Sicilias), que fue reina por estar casada con Fernando VII (consorte también) y madre de la reina Isabel II de España, de la cual ejerció la regencia entre 1833-1840. La Habsburgo nunca fue llamada “de Borbón”.
    Simplemente un apunte. Muchas gracias. Un saludo.

  2. victoria dice:

    Excelente reina, sí señor, en un momento muy, muy delicado (bueno, como casi todo el siglo XIX) de la Historia de España. Una pena que no pudiera o no la dejaran educar a su hijo como ella hubiera deseado, con muchísima más disciplina, y que éste apenas heredara casi ninguna de sus muchas virtudes, tantas que creo que su propia suegra, doña Isabel II, lo más opuesto en gusto y caracteres que uno se pueda imaginar, la llamaba así precisamente, «Doña Virtudes».

  3. Pingback: Maria Cristina de Habsburgo: reina (y además, señora) | Viena Directo

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