Estraperlo: la corrupción española que vino de Austria

Publicidad para VDUn granuja, un presidente cogido por los…»pendientes reales» (ejem, no son la misma persona), unos periódicos ávidos de emociones fuertes, una democracia vacilante…¿España 2013? !No! España 1935

15 de Julio.- El día de hoy es un perfecto ejemplo de la tónica que ha imperado en las relaciones entre el centro y el sur de Europa desde la última guerra mundial. Una tónica que ni siquiera la Unión, ni el trasiego de Erasmus hartos de sangría y de bunga-bunga, ha conseguido cambiar.

 La España inexistente

En España, no es arriesgado decir que el Gobierno se encuentra en estos momentos en un peligroso brete. Y diciendo el Gobierno, decimos también el país entero, cuya estabilidad depende también en cierta medida de la solidez del ejecutivo. El presidente, Sr. D. Mariano Rajoy, desayuna todas las mañanas con las revelaciones de un señor con una reputación que huele peor que el pis de gato pero que, paradójicamente, o quizá por eso, tiene muchísima más credibilidad que él.

Pues bien: si uno abre los periódicos austriacos (edición digital, que no está la vida como para tirar en papeles viejos) se llevará la sorpresa de darse cuenta de que, para el ciudadano medio austriaco, ese para el que se hacen los periódicos, España no existe y, por lo tanto, lo mismo Bárcenas que el mismo Mariano Rajoy podrían pasearse por cualquier zona céntrica de esta capital y a todo el mundo le chuparía un pie.

Quizá tanto el uno como el otro se llevaran una decepción al ver lo volátil que es una fama conseguida con tanto esfuerzo (ejem).

La situación actual con el extesorero del PP y el presidente cogido por, como diría Homer Simpson, “los pendientes reales” recuerda mucho a un escándalo que precipitó el final de la Segunda República española y que, quizá, alguno de mis lectores ya conozcan. Pero como es una historia curiosa que, de manera tangencial, se relaciona con Austria, pues yo la cuento.

Se trata del famoso escándalo del Estraperlo (o Straperlo).

Los tres choricetes y el presidente del Gobierno

Principios de 1934. Tres empresarios (habría que llamarlos quizá caballeros de fortuna) llamados Strauss, Perle y Lowan (el primero, según las versiones de más crédito era un austriaco que utilizaba pasaporte mexicano y los otros dos, un matrimonio de holandeses) se dirigieron al Gobierno español, formado entonces por miembros de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) y presidido por Alejandro Lerroux.

Habían inventado una pseudorruleta mecánica y fundado una empresa a la que llamaron Straperlo, juntando las primeras sílabas de sus nombres. La ruleta, por supuesto, era un fraude, ya que el dispositivo estaba concebido de tal manera que la banca ganaba siempre que quería.

España llamó la atención a los tres choricetes porque, a pesar de que los juegos de azar estaban oficialmente prohibidos, no se decía nada de los dispositivos mecánicos. Se frotaron las manos.

Strauss, Lowan y Perle se dirigieron al presidente de la República y firmaron con él y con otros socios un acuerdo secreto para explotar la maquinita engañabobos en el casino de San Sebastián. Según este acuerdo, el presidente Lerroux recibiría un 25% de las ganancias en tanto que otros socios tendrían que conformarse con un 5% de lo obtenido. La “sociedad” (banda, más que nada) se aseguró la cooperación del Ministro de la Gobernación (Ministro del Interior) mediante un sustancioso soborno de 100.000 pelas de la época (un pico).

Un luminoso con la palabra casino

Strauss tira de la manta

En octubre de 1935 el convoluto saltó a la luz pública.

El Straperlo, instalado entretanto en varios casinos españoles, como el de Formentor, fue prohibido por la policía la cual, a instancias de denuncias de personas que habían caido en el timo, declaró el aparato fraudulento.

Strauss, como Bárcenas hoy, al sentirse engañado (!) se dirigió al presidente de la República (Alcalá Zamora) y le contó la película. Alcalá Zamora habló con Lerroux, el cual quitó importancia a las acusaciones de Strauss (las “minimizó” como no se hartan de decir los analfabetos que escriben hoy en los periódicos o, peor, les “restó” importancia) bueno, eso: que Lerroux dijo que a Strauss le sería muy difícil probar que ni el contrato secreto ni otros acuerdos habían existido.

No fue así: por hacer corto un cuento largo, Strauss acudió a los medios y Niceto Alcalá Zamora forzó la dimisión de Lerroux mediante una comisión parlamentaria que declaró culpables a los investigados, incluyendo al expresidente del gobierno y a los amigos y parientes que se habían dado la vida padre a costa de la ruleta amañada.

El escándalo dejó seriamente tocado al Gobierno de derechas y provocó que se convocaran nuevas elecciones. Las ganó el Frente Popular.

El 18 de Julio de 1936 un grupo de militares se sublevó contra el Gobierno legalmente constituido. La incapacidad de los sublevados para controlar de una vez todo el territorio español y la incapacidad de la República para yugular la rebelión dejó España dividida en dos mitades.

Las consecuencias, las conocemos todos.

Lerroux, tras un exilio en Portugal, falleció en 1949, en Madrid.

(Por cierto, después de la guerra, al tráfico con bienes racionados se le llamó Estraperlo y a los que lo ejercían Estraperlistas, porque la palabra quedó como sinónimo de chanchullo, de negocio turbio).

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2 Responses to Estraperlo: la corrupción española que vino de Austria

  1. Javi dice:

    Paco, vaya pozo de sabiduria! Pues no sabia que a lo que se dedico mi abuelo, quien todavia pulula por la Tierra de Pinares, en los cuarenta tenia su origen en un tipo austriaco..Y es que al final, lo que digo yo a menudo, es que la culpa de la situacion actual no es solo de Zapatero, Aznar, Rajoy o la Merkel…simplemente tenemos la economia en negro incrustada en alguna combinacion de bases en algun rinconcito de nuestro extenso codigo genetico. Los cubanos, simplemente los negociadores individuales mas espabilados de este mundo mundial, en el fondo lo habran heredado de nosotros.. por cierto, cuando hablas del contingente de inmigrantes austriacos a Cuba en los veinte?

  2. Ay, cuantos paralelismos nos encontramos entre aquella época y hoy. No es sólo que el chanchulleo y chorizeo sean la norma entre los miembros del Gobierno (y de los gobiernos de todas las Comunidades Autónomas, que están teniendo la dudosa virtud de multiplicar por 17 el número de chorizos de altos vuelos en el país) sino que encima no hay alternativa posible 🙁

    Voy a tener que tomarme muy en serio lo de volver a estudiar alemán, porque a este paso…

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