Empieza la carrera (por la poltrona)

piernas de corredoresHoy se ha presentado la cartelería con la que la formación ultraderechista FPÖ con un mensaje que no deja lugar a dudas.

12 de Agosto.- Como mis lectores saben y, si no lo saben, ya se lo digo yo, quedan 47 días para que haya elecciones generales en EPR (Esta Pequeña República).

Los partidos austriacos han empezado ya a presentar la cartelería con la que intentarán atraer al votante, así como lo que aquí se llaman wahlzuckerl (o sea, “caramelitos electorales”) que son esas cosas que los partidos prometen que harán bien cuando peguen el porompompero a la poltrona o bien si los electores, según feliz frase, “les vuelven a otorgar su confianza”.

Todo el mundo sabe que Austria se encuentra, en estos momentos, ante una encrucijada (o, como poco, ante un cambio de dirección).

Los dos grandes partidos coaligados (Popular y Socialista) cada vez son menos grandes y podría ser que, llegado el momento, no alcanzasen, ni siquiera juntos, la mayoría simple necesaria para volver a juntarse y poder gobernar de manera mínimamente estable el país. Se hacen cábalas con que, quizá, sea necesario el concurso de un trío de partidos para que lleven este país a las cotas de prosperidad y dicha que todos le deseamos. Y esta posibilidad hace que se les haga el chisme pepsicola a las fuerzas que andan, según brillante neologismo de una amiga mía, de “culochuponas” de los dos grandes: esto es, los verdes o los…Digo, el FPÖ.

Nos ocuparemos hoy de estos últimos.

Sigfridos y Walkirias

El FPÖ no pasa por su mejor momento de forma.

El tiempo parece estar dando la razón a los politólogos que predijeron hace un par de años que, con el 22% que llegaron a alcanzar, la ultraderecha había tocado techo.

Los nostálgicos de un mundo lleno de walkirias y sigfridos rubicundos  se encuentran actualmente, según los sondeos, solo un punto por encima de los verdes (o sea, al 17%, una mierdecilla) y Strache, que ya se veía a sí mismo siendo el primer canciller ario de la historia…(¡Uy, por Dios! En qué estaría yo pensando) que ya se veía a sí mismo como el primer canciller liberal de la historia de Austria y que, hace algunos meses, pedía a sus votantes un 33% de sufragios, ve alejarse la hora de su consagración política.

Para evitarlo y darle un poco de Viagra a las flácidas encuestas, el FPÖ ha presentado hoy el que será el motivo principal de su cartelería y el eslogan con el que intentará que la gente pierda el traste por votarle.

El cartel representa a Strache, sonriente, sin mirar a cámara (se pierden sus admiradoras el tono celeste de sus ojos “photoshopeados”).

¿Y dónde tiene los ojos Strache? No en el escote golosón de alguna de sus grupies, sino en los límpidos de una anciana que le acaricia la mejilla. La señora, como corresponde a todos los carteles de la ultraderecha, está vestida a la moda de 1985 (como si Reagan, de pronto, hubiera resucitado) y uno se la imagina horneando galletas llenas de ácidos grasos polisaturados en una cocina como la de Las Chicas de Oro.

El eslogan es: “Ama a tu prójimo” y, para que nadie se llame a engaño, abajo, en letras negras, pone: “para nosotros, nuestro prójimo son nuestros austriacos”.

O sea que imaginemos que va un votante del FPÖ por una orilla amena de este país lleno de ríos y, de pronto, ve a dos niños que bracean desesperadamente para no ahogarse. Uno de ellos es rubito y, en perfecto dialecto, grita “!Socorren, socorren!” y el otro, más morenito, grita lo mismo ¿Qué hará el arrojado votante de la formación que dirige HC Strache? Pues dejar que el morenito se ahogue y nadar, con dinámica brazada, hasta el que puede acreditar genes centroeuropeos hasta los tiempos de San Leopoldo. Que al náufrago morenito ya le ayudarán los verdes.

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