The merry lady from Cuenca y la política austriaca

café vienés¿Se merece Austria lo bien que le va o en cambio una relaxing cup of café con leche in the Plaza Mayor?

La señora de Cuenca

10 de septiembre.-  Cuando yo trabajaba en la tele, la persona más famosa del audiovisual español era, paradójicamente, alguien a quien nadie ha visto. Se trata de la famosérrima “señora de Cuenca”.

Esta ilustre castellano-manchega era/es influyentísima. Si un redactor de “Flavour to you”, el inmortal programa de Anna Rous Quintana, llegaba a su jefe, Tony Ouks, y le proponía un tema para una pieza que rebasase, pongamos, el nivel de dificultad intelectual de un desfile de ropa interior en un programa de Jose Luís Moreno, Tony Ouks, hombre fatalista que sabe de tele un rato largo y no se hace ilusiones sobre el público de Anna Rous, decía con aire sentencioso:

No, no, Máik Einyel –por Máik Einyel Nícolas– esto lo tiene que entender hasta la señora de Cuenca.

Y claro, Máik Einyel se volvía a su mesa con el tail between the legs y escribía una pieza apta para párvulos.

Años y años de hacer televisión para la señora de Cuenca ha dado lugar a dos fenómenos que han tirado el uno del otro hasta llevarnos a la debacle actual. Por un lado, la tendencia a igualarnos a todos por lo bajo y, por otro, la instauración de la creencia de que no se pueden emitir por los medios mensajes que superen el nivel de comprensión de un orangután.

La supervivencia del más mastuerzo

En la política, esto ha hecho que también los mandatarios que nos mandatan hayan sufrido un fenómeno de “selección natural” en el que solo ha sobrevivido, en este caso, no el más apto, sino el más mastuerzo, ya que todos los que tenían la capacidad de emitir sonidos articulados eran expulsados del sistema más tarde o más temprano porque, nuestra ilustre conquense, por más que se concentraba, era incapaz de entenderles.

De rebote, además, la participación de la señora de Cuenca en los asuntos públicos ha provocado que cualquiera (o casi) pueda ser político hoy día, con tal de que domine las cuatro tonterías rupestres que forman el equipo imprescindible que hace falta para subirse a una tribuna o pegar el moneymaker a una poltrona.

La frase está en boca del pueblo: “con la mierda de políticos que tenemos, cómo va a ir el país” pero ¿Y en Austria? ¿Ha llegado aquí el “señoradecuenquismo”?

La formación de los políticos austriacos

Hoy el periódico viení Die Presse publicaba la formación de los cinco candidatos a la presidencia de EPR, así que mis lectores podrán juzgarlo.

Frank Stronach (Team Stronach): famoso por haber posado sin camiseta, con pecho de palomo, para una revista.  El millonario austro-canadiense, hecho a sí mismo, terminó la escuela primaria y, en 1946, cuando tenía catorce años, se colocó de aprendiz. Desde entonces, se ha hecho rico y, lo que no pudo conseguir con los codos, lo ha conseguido con la chequera. Herr Stronach, en cuyas audacias verbales se puede detectar perfectamente la falta de una instrucción sistemática es, sin embargo, doctor honoris (¿”Pecunis”?) causa por varias universidades, entre ellas la técnica de Graz, a la que donó una jugosa cantidad.

-Werner Faymann (Partido Socialista): el canciller actual de EPR hizo la selectividad en un instituto vienés y luego le dijo a su padre y a su madre “mama, papa, quiero ser abogao” y entonces se inscribió en la universidad. Algunos meses después, se produjo el siguiente diálogo:

-Werner, mainsón, ¿Qué te pasa, que te veo mohíno?

-Es que, mama, el libro este tiene muchas letras y no lleva dibujos.

-Anda, que no te lo dije yo ¡Todos los abogados se mueren de hambre! No seas modorro y métete a político, que con ese pico de oro que tú tienes y esa facha, llegarás lejos.

Faymann dejó la carrera de leyes y se dedicó a negocios más lucrativos, a pesar de lo cual, en su perfil de la web del parlamento austriaco dice “Carrera de Derecho (no terminada” ¡No te jiba, casi ni empezada!

Heinz Christian Strache (FPÖ, la ultraderecha, vaya): Strache creció en una familia de padre ausente, con lo cual la madre tuvo que meterlo en un internado, en Strebersdorf, en las cercanías de Viena. Tras pasar por la escuela de comercio, aprendió el oficio de técnico dental. Cuando terminó, se inscribió también en la universidad para estudiar historia y filosofía. A los pocos meses, como Faymann, lo dejó, que no están las cosas para andar perdiendo el tiempo cultivándose.

-Josef Bucher (BZÖ, la ultraderecha en extinción) vástago de una familia bien de hoteleros, fue a distintas escuelas, dejó sin terminar varios estudios hasta que con 21 añazos –ya tenía pelo abundante en la zona sur- consiguió pasar la selectividad. Hoy, está al frente de los negocios familiares.

Eva Glawischnig (Die Grünen, los verdes): la buena de Eva, espejo de sus votantes, es doctora en derecho por la Universidad de Graz. Para tener más éxito le falla quizá el elemento aspiracional. O sea, que es muy complicado identificarse con una mujer que es tan perfecta, tan guapa, tan alta, tan lista, que encima tiene un marido del que ella misma dice que tiene unos abdominales sobre los que se pueden partir nueces a martillazos.

Michael Spindelegger (ÖVP, Partido Popular): Spindelegger, Spindi, ese hombre que tiene la misma capacidad de excitar y de enardecer que una patata hervida (y pelada) es también doctor en derecho lo que pasa es que, fuentes consultadas por este blog, afirman que todo lo que se refiera a la biografía de Spindelegger a su electorado, en general, le produce bostezos (no hablemos de aquellos a los que ni se les pasa por la cabeza votarle.

Con estos políticos ¿Se merece Austria que le vaya tan bien? Ustedes tienen la palabra

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Un comentario a The merry lady from Cuenca y la política austriaca

  1. alba De Martino dice:

    Inicio de la cita «I no listen…no listen the ask. Which is the question?» fin de la cita. Tras casi tres meses en Austria y con los ojos como platos y la mandibula en el suelo con nuestra Annie…creo que somos insuperables. Mira que los expatriados intentamos (como nos pide nuestro presidente) exportar la «marca España»…y al menos en ciencia lo hacemos muy bien…lastima que como a nadie le interesa…ya se encargan los politicos de echarla por tierra, pisotearla y escupir encima. Veo que aqui en EPR…aunque con mas moderacion tambien «cook beans»…lo cual, no reconforta (mas que nada al pensar en lo que ganan para el CV que tienen) pero nos permite decir lo de «bueno pero que aqui en Austriaaaaa tambien tienen lo suyo!!» y salvar la papeleta.

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