San’s a Monn oda san’s kana? / Estás un hombre o no estás un hombre?

Oktoberfest in Wien

La versión castellana de este texto se encuentra debajo de la alemana

Artemio Cifuentes Gamero, 31 Jahre jung, lebt seit fast 2 Jahre in Wien. Er ist ein fescher, sportlicher Kerl, der gerne gesund lebt. In einen zentralen Fitness Studio das sich in der Donau-Hauptstadt befindet, hat er Brigitta Dankward, eine Vorarlbergerin, kennengelernt.

Das Mädchen, ein üppiges Beispiel der lokalen Rasse, ist die glückliche Besitzerin eines langen seidigen Haares, ein Paar schlanken Beinen, und  tiefe blaue Augen (von dem Beiden letzten, jeweils zwei Stücke).

Da wo unsere Geschichte beginnt, haben Alberto und Fräulein Dankward schon drei Monate Beziehung hinter sich und obwohl die Österreicherin sehr zufrieden mit der sexuelle Leistung ihres Freundes  ist, fühlt sie dass irgendetwas nicht stimmt mit dem Spanier.

Zum Beispiel: Jedes Mal wenn Artemio die Schwiegereltern besucht, mag er nur gespritzten Apfelsaft trinken und lehnt den Schnaps den der Opa von Brigitta ihn anbietet ab. Opa ist beleidigt aber er zeigt es nicht, schaut zuerst den Spanier an und dann Brigitta und natürlich merkt man was der sympathische Rentner über den Spanier denkt.

Dann natürlich, um sich zu trösten, schluckt  der Alte drei Stämperl Sligowitz.

Aber in einer Nacht entscheidet Brigitta Ihre Zweifeln zu zerstreuen und schlägt Artemio vor aus zu gehen. Kurz danach sitzt Brigitta elegant, mit Ihrem schonen schwarzen Kleid in einen italienischen Lokal und bevor Artemio etwas sagen kann, bestellt sie eine (große) Flasche Rotwein.

Artemio ist ein bisschen überrascht aber sagt kein Wort weil er merkt dass dies ein Risiko sein könnte.

Wenn der „camarieri“ die Flasche bringt, füllt Brigitta die Gläser (viel mehr Wein, übrigens, für unserem Artemio) und stoßt gleich an.

Kaum gegessen, sagt die erleichterte Österreicherin:

Ach, Liebling! Gott sei dank hatte mein Opa nicht Recht.

Artemio, ziemlich betrunken (er ist nicht an Wein gewöhnt) schaut Brigitta an mit einen fragenden Gesicht. Brigitta erklärt:

Du bist ein echter Mann, aber kannst du auch wie einer trinken.

Artemio ist erstaunt, weil er versteht nicht warum er nach drei Monaten Beziehung zeigen muss warum er „a Monn is“.

Dieses Beispiel ist basierend auf einer wahren Begebenheiten und zeigt die große Akzeptanz die die Österreichern gegenüber den Alkohol haben. Etwas, das mit der Zeit, ein riesiges Problem der öffentlichen Gesundheit zu werden droht.

Wie der ORF auf seiner Website berichtet, schätzt das österreichisches Gesundheitsministerium, dass es in dieser kleinen Republik, eine Million Menschen gibt die Probleme mit der Flasche haben. Auf rund drei Viertel davon ist das Problem sogar ernst.

Die Faktoren die diese Situation begünstigen sind vor allem kulturell verwurzelt. Zwei Zutaten kombinieren sich um dem „The Perfect Storm“ zu formen: Einerseits, die enorme gesellschaftliche Akzeptanz die für der Alkoholkonsum existiert. Ein Konsum den die Osterreicher als einen unverzichtbareren Teil der Männlichkeit wahrnehmen. Andererseits, gibt’s auch ein großes und dickes Schweigen in Bezug auf die Konsequenzen des Alkoholmissbrauchs.

Für den durchschnittlichen Österreicher, existiert der Alkoholismus nicht, weil  es undenkbar ist  dass der Alkohol schädlich sein kann (als Ausländer flippt man aus, wenn man die Mythologie erfährt über die angebliche Heilkraft der Schnäpse). Natürlich, wenn du  eine Kritik riskierst bekommst du das Gefühl  dass die Leute eine Vision haben bei der du „I will Survive“ in einer Disco in Sitges singst.

Die Alkoholabhängigkeit durchquert die österreichische Gesellschaft. Es gibt Süchtige aus jeder sozialen und ökonomischen Schicht und von beiden Geschlechtern. Und, noch ernster, viele Menschen die „nicht trocken“ bleiben können, arbeiten jeden Tag in einen Zustand von nur vortäuschender Nüchternheit. Natürlich, irgendwann kommt der Tag wo ihre Leber „Merci Cheri, es ist vorbei“ sagt oder sie begehen einen fatalen Fehler, der das Problem unweigerlich sichtbar macht.

(Deutschenfassungskorrektur: M. E.)

 

Cerveza

„Estás un hombre“ o „no estás un hombre”?

Artemio Cifuentes Gamero, 31 años, vive desde hace casi dos en Viena. Es un chico guapo y deportista, al que le gusta vivir sano. En un céntrico gimnasio que se encuentra en la capital junto al Danubio, conoció a Brigitta Dankward, una chica de Voralberg.

La muchacha, un vistoso ejemplar de la raza local, es la feliz poseedora de un largo pelo sedoso, un par de esbeltas piernas y profundos ojos azules (de las últimas dos cosas, dos de cada).

Cuando empieza nuestra historia, la Srta. Dankward y Alberto llevan ya tres meses de relación y, aunque la austriaca está muy contenta con las prestaciones sexuales de su novio, siente en su interior que algo no funciona bien con el español.

Por ejemplo, cada vez que Artemio visita a sus suegros, solo quiere beber zumo de manzana y rechaza el schnaps (aguardiente) que le ofrece el abuelo de Brigitta. El abuelo está ofendido, pero no lo demuetra. Mira primero al español y luego a Brigitta y naturalmente, uno puede darse cuenta de lo que el simpático jubilado opina sobre el español.

Después, naturalmente, el viejo se toma tres chupitos de sligowitz para consolarse.

Una noche sin embargo, Brigitta decide disipar sus dudas y le propone a Artemio salir a cenar fuera. Poco después, Brigitta, con su elegante vestido negro, ocupa una silla en compañía de su novio en un restaurante italiano. Y antes de que Artemio pueda decir cualquier cosa, pide una botella (grande) de vino tinto.

Artemio está un poco sorprendido pero no dice una palabra, porque se da cuenta de que podría ser un riesgo.

Cuando el “camarieri” trae la botella, Brigitta llena los vasos (mucho más, por cierto, para nuestro Artemio) e, inmediatamente, brinda.

Apenas han terminado de comer, dice la aliviada austriaca:

-¡Ay, amor mío! Gracias a Dios el abuelo no tenía razón.

Artemio, bastante borracho (no está acostumbrado al vino) mira a Brigitta con expresión interrogativa. Brigitta explica:

-No sólo eres un hombre de verdad, sino que, además, puedes beber como uno.

Artemio está perplejo, porque no entiende a santo de qué, después de tres meses, tiene que demostrar que es “un machote”.

Este ejemplo está basado en un suceso real y muestra la gran aceptación de la que el alcohol goza entre los austriacos. Algo que, con el tiempo, amenaza con convertirse en un enorme problema de salud pública.

Como informa la ORF en su sitio web, el Ministerio de Sanidad austriaco estima que, en esta pequeña república, un millón de personas tienen problemas con la botella. Para tres cuartos de ellos, el problema es incluso serio.

Los factores que favorecen esta situación son, sobre todo, culturales. Dos ingredientes se combinan para formar “la tormenta perfecta”: por un lado, la enorme aceptación social que existe para el consumo de alcohol. Un consumo que los austriacos perciben como parte inseparable de la masculinidad. Por otro lado, hay un profundo silencio en relación a las consecuencias del abuso del alcohol.

Para el austraico medio, el alcoholismo no existe, porque para él es impensable que el alcohol pueda ser dañino (como extranjero, uno flipa con la mitología a propósito de los supuestos poderes curativos del schnaps). Naturalmente, cuando te arriesgas a hacer una crítica, siempre te parece que la gente tiene visiones de tí cantando “I will survive” en una discoteca de Sitges.

La dependencia dle alcohol atraviesa la sociedad austriaca. Hay adictos de todas las clases sociales y de todos los niveles económicos y de ambos sexos. Y, todavía más serio, muchas personas que son incapaces “de permanecer secos” trabajan cada día en un estado de aparente sobriedad. Naturalmente, siempre llega el día en que su hígado dice “Merci Cheri, es ist vorbei”o en el que cometen el error fatal que hace el problema visible.

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3 Responses to San’s a Monn oda san’s kana? / Estás un hombre o no estás un hombre?

  1. Javi dice:

    Paco, me t’has repetio el post! ehte lla lo havia leio tiempo ha! Y si encuentras alguna falta me lo dizes..

    • Paco Bernal dice:

      Jajajaja! Alguna he encontrao, pero tú sabes que yo con esas cosas soy muy respetuoso. En cuanto a la repetición, los posts en alemán también deben servir para que, los que no entienden español, puedan disfrutar de Viena Directo. También cuando uno conoce un texto es más fácil saber qué quiere decir una palabra cuando uno tropieza 🙂

  2. Pingback: Cinco sencillos remedios contra los efectos de la falta de sol | Viena Directo

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