En Bielorrusia no gusta la barba Nesquick

Top HatYa ves. Tienen ellos un problema con este estilismo. Ah ¿Que no sabes lo que es? Pues lee, lee…

12 de Noviembre.- Hace algunas semanas, durante un evento, tuve la oportunidad de saludar brevemente a Conchita Wurst, la representante austriaca  en el próximo concurso de coplas de Eurovisión.

Conchita, que estaba en modo promoción, estuvo amabilísima e incluso, cuando yo le dije que soy español, me dio hasta las buenas noches con su vocecita aflautada. Le di la mano (iba a poner que se la estreché, pero Conchita tiene una mano tan fina que es que da miedo romperle algún hueso del metacarpo si uno estruja demasiado). Le di la mano, digo y, suponiendo que estaría hasta la peineta de que le pidieran fotos y autógrafos, me despedí deseándole Alles Gute en su participación festivalera –aquí, entre nosotros, sin mucha fe porque Conchita, cuando no canta por Tina Turner, da bastante cosilla, las cosas como son-.

Conchita Wurst

De mujer a mujer

Una muchacha intrépida que me acompañaba fue, sin embargo, menos tímida y, después de hacerse una foto con la artista (¡Ay, esos móviles listos!) le preguntó a Conchita, de mujer a mujer, si la barba era auténtica o de palo.

(Al natural, tiene el aspecto de un cacho moqueta azabache que Conchita se hubiera pegado a la mandíbula con Superglue).

Conchi, lejos de molestarse por la pregunta, le contestó imbuida de espíritu didáctico  que no, que ella, cuando iba de Tom Neuwirth, iba con la cara cual culito de bebé y que solo cuando se transformaba en Gran Dama de la Canción se ponía aquella barba de vendedor machote de kebaps.

Mi acompañante le pidió a Conchita su secreto para la barba Nesquick –yo levanté las cejas, porque no me imaginaba a mi acompañante ganándose la vida de mujer barbuda- y Conchita le explicó que existe un gel con colores a elegir, que se aplica pour le mostache y que luego se puede peinar y queda como pelo natural

Después de decir esto, se hizo un silencio cómplice entre Conchita y mi amiga, las cuales se miraron sonriendo como Monalisa. Complicidad y sonrisilla que a mí, francamente, me parecieron algo alarmantes. Quién sabe qué sorpresas me deparará la vida.

En fin.

Nos despedimos y Conchita puso cero al cociente y pasó al fan (o a la fana) siguiente.

Conchita Wurst con públicoOla vegetariana en Bielorrusia

Lo curioso de estos breves encuentros es que te dejan la sensación (hiperabsurda si bien se mira) de que, de alguna manera, conoces al famoso o a la famosa de que se trate y que, de alguna forma, te afecta su destino en esta vida, cuando la realidad es que al famoso o a la famosa tú le chupas un pie (en el mejor de los casos).

De ahí que a mí me haya dado mucha corajina el leer que un energúmeno bielorruso ha llamado al boicot de la participación de Conchita en el festival de Eurovisión y a la prohibición de que el acontecimiento se retransmita en el territorio bielorruso.

¿Lo ha hecho por la calidad –cada año más discutible- de las coplas a concurso? ¿Quizá porque Conchita le parezca una persona que solo se merece cantar, como Epi, el de Barrio Sésamo, teniendo como público el patito de goma de su bañera? Pues no.

El abrazafarolas del bielorruso lo ha hecho porque considera que es un deber moral del Gobierno de Bielorrusia el defender a los tiernos infantes contra la visión de un señor en minifalda y con barba, no vayan a sacar conclusiones erróneas.

Yavestruz.

El bielorruso, que pertenece a una organización que lleva el sugestivo nombre de “Legión Lukatschenko” (por el oligarca que rige los destinos de Bielorrusia) ha echado sapos y culebras por la pretensión de los europeos occidentales (usted, yo, ya sabe) de imponer al sano pueblo bielorruso unas ideas liberales que considera corrosivas e indicio del grado de decadencia de la sociedad a este lado de los Urales.

Efectos adversos del vodka sobre las cabezas de las criaturas.

De momento, es poco probable que la petición de veto a Conchita prospere. Más que nada por razones político-futbolísticas (¿?! Si: yo me he quedado igual). Parece ser que Lukatschenko aspira a que la FIFA le otorgue a Bielorrusia la organización de un Mundial de Fúrgol y ya tiene Lukatschenko bastante con las acusaciones de pasarse los derechos humanos por el forro de la balalaika como para que encima, el movimiento gay le vaya a hacer un escrache a la puerta de su casa.

Y eso, a pesar de que los gays no le caen nada bien.

Respondiendo a las críticas que le acusaban de ser un dictador, Lukatschenko acuñó la famosa sentencia:

“Mejor dictador que maricón”.

Y se quedó tan ancho.

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3 Responses to En Bielorrusia no gusta la barba Nesquick

  1. Tiany Vivas dice:

    Hola es un placer escribirte y decirte que me encanta tu pinto de vista, no soy española mi tierra natal esta algo mas lejos que la tuya aunque la verdad dado el momento que se vive allí no la extraño para nada.
    Y por que en Bielorrusia? ???? Que de bueno hay ahi? Europa ok no es muy grande pero hay otros países mucho mejores para hacer un festival de esta índole.

  2. Maravilla! He empezado con mi blog. Primera cosa acordada: los primordios en Starbet con el blog que sigue exitosamente. Saludos del amigo desaparecido, pero siempre presente:
    http://brasilienserkurier.wordpress.com/

    • Paco Bernal dice:

      !Hombre amigo! Qué alegría saber de ti. Ahora mismo me paso por tu blog y le deseo la misma larga vida que a este y (modestia aparte) el mismo éxito !Un abrazo muy fuerte!

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