España 2009 – Austria 2013: un viaje

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14 de Noviembre.- España, primera mitad del año 2009. Jose Luis Rodríguez Zapatero vive, junto con Sonsoles y las niñas, en el Palacio de la Moncloa. Lehman Brothers y Fanny Mae, los bancos americanos, han caido ruidosamente hace unos meses. Como un dominó otras entidades van dando a conocer también que tienen problemas. El mapa de Europa se convierte en una constelación de lucecitas rojas. Cada punto, un banco en llamas.

El mundo se encuentra en los minutos posteriores a un once de septiembre financiero cuyas consecuencias son imprevisibles en ese momento, pero que van a cambiar la faz del planeta. Que la siguen cambiando.

Rodríguez Zapatero, al igual que muchos de sus pares de esos que se hacen las “fotos de familia” en las cumbres europeas  o pisan las moquetas de Bruselas, es un político con una formación muy exígua. En asuntos económicos, casi completamente inexistente. En lo político, asimismo, su estatura es también muy modesta, aunque convencidos por los éxitos de aprendiz de brujo de su primera legislatura, algunos turiferarios  han llegado a compararle con algunas vacas sagradas de la socialdemocracia europea del siglo XX como Olof Palme o con Bruno Kreisky.

Como los acontecimientos demostrarán más tarde, no hay tal.

House of cards

Para esas alturas de 2009, Jose Luis Rodríguez Zapatero es, además, un hombre cuya reputación política está ya seriamente tocada.

Ha iniciado un proceso que le llevará a parecerse, en sus últimos tiempos en la Moncloa, a un político en cuyo espejo, secretamente, Zapatero se mira con placer: ese Adolfo Suárez acosado y crepuscular que tan bien retrata Cercas en Anatomía de un Instante.

El desgaste se ha producido una razón principal: Rodríguez Zapatero ha pisado muchos juanetes en su camino y ha enconado la herida profundísima que dejò el 11-M en una sociedad que ya estaba predispuesta a polarizarse (y a la que la oposición también ha hecho todo lo posible por polarizar).

Durante su primer mandato, además, Zapatero comete otro error estratégico que, a la postre, habrá de costarle carísimo. Animado por su amigo Jaume Roures, el presidente ayuda a poner las bases de un grupo mediático a la izquierda de El País. Nacen la Sexta y el diario Público. El País, o sea, el grupo Prisa, empujado contra su voluntad a un espacio de centro-centro derecha pero, aún más grave, amenazados sus intereses comerciales, empieza a darle a Zapatero y a sus ministros hasta en el cielo del paladar.

Pensiones dignas YA

La estrategia de la negación

Quizá sea esta presión mediática sobre él lo que explique una de las decisiones menos hábiles de toda la gestión de Zapatero y probablemente la que más fuelle dará a sus oponentes: la negación de la existencia de la llamada “crisis” justamente cuando empieza a ser evidente para el ciudadano de la calle.

Zapatero y su equipo de asesores (de los que el Presidente se ve reducido a mero portavoz, como sucede siempre que uno habla de un tema del que no entiende una palabra) inventan toda clase de eufemismos para referirse a la debacle. El que hace más fortuna es “desaceleración”.

Como llamarle charco al Océano Pacífico, o sea.

Cuando el agua del charco empieza a llegarle a la altura de la nuez , Zapatero, asesorado por sus expertos, impulsa una serie de medidas (tímidas) de corte Keynesiano. El famoso Plan E.

El daño es ya irreversible y la rodada cuesta abajo, imparable.

Austria, cinco años después

Austria, segunda mitad de 2013. Después de las elecciones, se inician las conversaciones para la formación de una nueva coalición que rija los destinos del país durante los próximos cuatro años.

En el curso de esas negociaciones, se hace público (¿Es un globo sonda?) que, en los próximos cuatro años, y si sigue el ritmo de gasto actual, Austria necesitará entre 25 y 40 millardos de euros de los que no va a poder disponer. Se acuña el término “Agujero Presupuestario”.

Entre la ciudadanía y los políticos surge una sospecha, cunde la intranquilidad y aflora una pregunta evidente ¿Qué información se tiene ahora de la que no se disponía antes de las elecciones? El Gobierno, con su ministra de Economía al frente (ÖVP, retener este dato, que es importante) dice que, para calcular las necesidades de gasto de los próximos cuatro años, se han utilizado, antes de las elecciones, pronósticos de ingresos demasiado optimistas (o sea, erróneos) y que, el reajuste de estos pronósticos, ha sido el que ha llevado a la conclusión de que va a faltar dinero y de que va a ser necesario ahorrar.

Cunde el pánico.

El Partido Popular austríaco, que ostenta (aún) la cartera de economía del Gobierno austriaco y cuya ministra es la última responsable (aunque sea política) de los pronósticos erróneos sobre la evolución de la economía austriaca que han llevado a evaluar mal la situación futura del país, amenaza, indignado, con levantarse de la mesa de negociaciones si no se acometen los recortes necesarios y no se informa a la ciudadanía (!!!) de la gravedad de la situación.

El martes, Werner Faymann, canciller de Austria (una persona con muchos puntos en común con Jose Luis Rodríguez Zapatero, por cierto) cancela su viaje a París, en donde tenía previsto asistir a una cumbre sobre el empleo juvenil (fotos, fotos y más fotos, talegones, talegones y más talegones).

El obstáculo fundamental para el acuerdo es, aunque parezca mentira, la cuantificación de las necesidades de caja del Estado austriaco. Faymann se niega a decir, con luz y taquígrafos, que Austria necesitará, de aquí a 2018, recortar gastos por valor de 40 millardos.

Al final, tras un tira y afloja tensísimo, uno tiene la sensación de que lo que se ha acordado no es en qué pronóstico sobre el futuro de la economía austriaca se confía para planear las futuras necesidades financieras del Estado, sino qué versión se le va a dar a una ciudadanía que, por un momento, ha tenido el vislumbre de que no es oro todo lo que reluce.

De momento, se ha decidido que el ahorro deberá cifrarse en 18 millardos mas cinco para el salvamento del Hypo-Alpe-Adria.

También, como entonces, la consigna es insistir en que el llamado “agujero presupuestario” no existe, sino que es una eventualidad que, dependiendo de la evolución de la economía, podría producirse en el futuro.

No se a ti, pero a mí, la estrategia me suena muchísimo.

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3 Responses to España 2009 – Austria 2013: un viaje

  1. Bad Vöslauer dice:

    Evidentemente si la economía se recupera sea cual sea la causa ya no hay agujero que tapar o con la misma tela hemos tapado dos santos. Creo que al final sale la verdadera naturaleza del hombre (y de la mujer), negación de la evidencia, culpar al opositor o a las circunstancias, y total que más da si mis alubias están aseguradas en el consejo de administración de cualquier empresa amiga.

  2. Sole Soto Vicente dice:

    La tesis de Platón dice que existe un mundo de las ideas que es perfecto, y que la realidad material en la que vivimos no es más que una copia imperfecta que tiende a la degeneración. Esta visión la aplica no sólo a la realidad natural, sino también a la política y social. Me encanta la relación que hay entre el mito de la caverna y la película Matrix: dos mundos; uno falso, guiado por los sentidos; el otro, el verdadero, el que es captado por la razón. En el mito de la caverna, el hombre que consigue salir tiene que olvidar todos sus recuerdos para poder creer lo que ve……Nosotros…mejor que no olvidemos nunca esta época para ver si no se puede volver a repetir.

  3. Javi dice:

    El uso de la palabra talegón con minúscula me parece muy AC/DC: acidísimo y decorativo para el blog. Genial!

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