¿Habrá huelga en la enseñanza pública austriaca?

Foto austriaca antiguaLos profesores, en Austria, se encuentran enzarzados en un conflicto con el Gobierno que el tiempo no ha hecho más que enconar ¿Terminará en huelga como parece previsible? En VD te damos todas las claves.

24 de Noviembre.- Una de las cosas que mencionábamos ayer en el primer programa de Zona de Descarga es que en Austria está calando un fenómeno que lleva ya bastante tiempo sucediendo en España. Hastra prácticamente antes de ayer por la tarde, la Universidad austríaca se llevaba a las mil maravillas con el mercado de trabajo (bueno, sigue siendo así, solo que al idilio han empezado a salirle algunas grietas). Como decía, hasta prácticamente antes de ayer por la tarde, si uno era el feliz poseedor de un título universitario, de manera prácticamente automática tenía la posibilidad de acceder a un puesto de trabajo muy bien remunerado.

Enseñanza en Austria

Una de estas posibilidades de puesto de trabajo bien remunerado, especialmente para aquellas personas que, además de cualificaciones tenían vocación, era la enseñanza. Los profesores, en Austria, están socialmente muy bien considerados y no se consideraba un desdoro para el pundonor profesional de nadie hacer carrera en las aulas.Los austriacos son conscientes de ser un país pequeñito, cuya única posibilidad de competir en un mundo globalizado es una mano de obra bien cualificada (por la educación se empieza). Asimismo, si uno se sacaba su plaza de funcionario, podía estar seguro de que percibiría una retribución que soportaría sin problemas la comparación con la que hubiera obtenido en el mercado llamémosle libre.

Esto puede estar a punto de cambiar, y los profesores austriacos están revolviéndose como gato panza arriba para que no les cambien las condiciones de trabajo ¿Tienen razón al revolverse? ¿Está justificada una huelga de profesores como la que, previsiblemente, se convocará si el Gobierno austriaco saca adelante, sin el apoyo de los sindicatos, la nueva regulación del sector? Pues yo doy la información y mis lectores, que saquen sus conclusiones.Estampa pintoresca

Qué quiere el Gobierno austriaco

En la actualidad, los trabajadores de la enseñanza tienen la obligación de permanecer en las aulas entre 18 y 22 horas semanales. Pueden parecer pocas (naturalmente, le parecen pocas a quien nunca ha dado clase) pero yo, personalmente, creo que son bastantes. A estas 22 horas, hay que añadirle otro número de horas en donde uno tiene que estar presente en su centro de trabajo. Estas horas se utilizan para tutorías, preparar las clases, corregir exámenes, etc. Yo, que tengo contacto con maestros puedo decir que, con mucha tranquilidad, un maestro en Austria, a poco que sea un pelín comprometido, pasa de las cuarenta horas de trabajo semanales. Sin hacer mucho esfuerzo.

Pues bien: el Gobierno quiere subir de 22 a 24 las horas semanales de clase. A cambio, se compromete a que, los maestros que entren nuevos en estas condiciones, las tendrán para siempre en su carrera laboral (ese “para siempre” escama a los sindicatos, con toda la razón, visto cómo está el patio).

Otra cosa con la que quiere terminar el Gobierno austriaco es con la maraña de reglas para fijar las retribuciones de los maestros. En lugar del porrón de escalones salariales que hay en la actualidad, el Gobierno quiere dejar solo cuatro o cinco. Empeorando sustancialmente los escalones salariales más altos de la escalera (aquellos que corresponden a funcionarios con mucha antigüedad, directores de centros, etc) y subiendo, hábilmente, los salarios de los profesores que empiecen.

Qué argumentan los sindicatos

Los sindicatos argumentan que subir la cantidad de horas de clase perjudicará a la calidad de la enseñanza (porque, obviamente, los profesores detraerán esas horas de las que se dedican a otras cosas que no son dar clase pero que son igual de útiles o más para el alumno, como preparar las explicaciones, confeccionar material para las clases o preparar ejercicios). El Gobierno dice que los profesores buenos no tienen nada que temer, que los que protestan son los vagos, que no quieren trabajar más (no lo dicen así, pero los subtítulos del lenguaje oficial políticamente correcto son estos).

Entre los profesores que se sienten suficientemente cualificados para dedicarse a otros trabajos (algunos de mis amigos entre ellos) se habla de que la bajada salarial hará que la enseñanza deje de ser una alternativa atractiva. O sea, los mejores, aquellos que puedan irse al mercado de trabajo normal, tratarán, lógicamente, de encontrar trabajos en donde les paguen lo más posible (al fin y al cabo, todos somos mercenarios cada uno en nuestro cometido) por lo cual la enseñanza tendrá que conformarse con la mercancía B del mercado de trabajo. Una mano de obra peor formada redundará, a medio plazo, en una pérdida de competitividad del país al completo.

Por último, los sindicatos argumentan que, si no se optimizan ni se modernizan los centros educativos (que es lo que en realidad hace falta según ellos) el subirle las horas de docencia a los profesores no valdrá para nada.

Los sindicatos de la enseñanza son duros de pelar y el Gobierno ha caido ya en la tentación de utilizar métodos que, por ejemplo, ha utilizado el Gobierno español en otros casos. O sea, antes de meter la tijera, criminalizar al grupo profesional objeto de los recortes, para que la medida sea más aceptable por una opinión pública preparada al efecto.

Así, por ejemplo, al aludir a la jornada laboral de los profesores siempre se habla de las 18 o las 22 horas, sin decir que, el puro acto de dar clase, es solamente una de las tareas de un maestro (en esas horas no se incluyen, por ejemplo, las tutorías con los padres) y se trata de socavar el prestigio profesional de los docentes (capital, en mi opinión, para que una sociedad funcione) insinuando que los motivos de las movilizaciones ocultan en realidad la pretensión de proteger unas condiciones de trabajo que son una bicoca y de las que no disfruta casi nadie (“en el mercado libre ¿A quién no le cambián sus condiciones de trabajo?” Ha llegado a decir la ministra responsable).

Naturalmente, para responder a la señora ministra cabría una frase de la cantante española Ana Belén que a mí me gusta citar: “El comunismo no es que todos seamos camaradas, sino que todos seamos excelencias”.

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Un comentario a ¿Habrá huelga en la enseñanza pública austriaca?

  1. Vega dice:

    Lo curioso de todo esto, es que quieren que mejore la educación. En los estudios de PISA (no faltos de polémica) Austria no sale muy bien parada. Está claro que subir las horas de trabajo, bajar los sueldos y convertir a los profesores en los vagos de la sociedad, no va a atraer a personas bien cualificadas. Como tú bien dices, las horas de trabajo de un profesor van más allá del horario lectivo y si todo fuese tal chollo, por qué faltan profesores en secundaria?

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