Sebastian Kurz: talante y talento

Sebastian KurzParece una decisión ilógica, algunos la tildan de chorra o de banal, pero el que Sebastian Kurz se haya convertido en jefe de la diplomacia austriaca tiene su porqué ¿Quieres saberlo?

19 de Diciembre.- Una de las misiones de Viena Directo, si no la principal, es informar. E informar significa, según la Real Academia, “enterar, dar noticia de algo”. Y tratar de hacerlo, añado yo, de la manera más imparcial posible.

Digamos entonces que, el nombramiento de Sebastian Kurz (*1986) como Ministro de Asuntos Exteriores de EPR ha suscitado entre sus paisanos (y también en el extranjero) reacciones casi unánimemente adversas, que van desde lo abiertamente hostil hasta lo displicente.

Por qué Sebastian Kurz es ministro de exteriores

Los que se acuerdan de toda la parentela del vicecanciller y neoministro de economía, Sr. Spindelegger, principal artífice de que las jóvenes posaderas de Kurz sean acariciadas por el suave cuero de una poltrona ministerial, braman contra la bagatelización de la política y consideran una sinvergonzonería que un chaval sin oficio ni beneficio ocupe una cartera de tanto peso.

Esto, dicen, es la banalización total de la política. Es como si nos dijeran: “miren, señores: podemos poner de ministro a la mona Chita, que dará igual. Total: el trabajo lo hacen otros”. Ese tipo –y el “tipo” es Kurz- está ahí solamente por la foto”.

Los que se toman la vida con más tranquilidad ven en el nombramiento de Sebastian una estrategia a medio y largo plazo.

Yo soy de esta última opinión (aunque no deja de parecerme un pitorreo que un niño de 27 años sea ministro). Soy de esa opinión, digo, y lo he dicho aquí reiteradamente. En las filas del Partido Popular austriaco, sus mentes pensantes o sea, planean situar a Kurz como una suerte de anti-Strache.

En las cocinas del Partido Popular han diseccionado al político ultraderechista y han encontrado que su éxito reside en dos ingredientes que ellos consideran fundamentales (esto, obviamente, es la opinión de las cabezas que están planificando el futuro del Partido Popular austriaco). A saber:

A las mujeres, Strache les gusta porque les pone –Strache se ocupa de fomentar esta imagen de macho alfa, este y no otro era el objetivo de las famosas fotos sin camiseta– y

A los hombres les parece atractivo porque es agresivo y lo que aquí se llama “sachlich” esto es: que siempre tiene el gráfico preparado, el dato oportuno para machacar al adversario, etcétera, etcétera.

Les duele la cara de ser tan guapos

¿Qué puede ofrecerle entonces Kurz a esa nueva generación de votantes y votantas (¿votontos y votontas?) educados en el ipad y en el ipod? De momento, algo que Strache va perdiendo por momentos: lozanía física.

De hecho, no solo es que Strache parezca cada vez más un muerto viviente que, encima, ha sido apropellado por un tráiler, sino que, en las últimas encuestas de los periódicos para pobres –principal caladero de votos de Kurz y de Strache- el joven aventajaba siempre al veterano en la lista de los políticos más sexys (esas listas que resultan siempre tan lisérgicas porque siempre se las encargan al más tonto de cada redacción).

En cuanto a la segunda parte del Fenómeno Strache, la de la política, está claro que, incluso sus votantes, perciben a Strache como alguien que está “en el lado oscuro de la fuerza” ¿Qué hacer para contrarrestarle? Pues construir un personaje luminoso y benéfico. Una especie de Gandalf el blanco, si es que uno puede imaginarse a Gandalf con veintisiete años.

Vista a través de este prisma, la elección del Ministerio de Exteriores no solo es adecuadísima a los fines que se persiguen, sino que es de cajón (otra cosa es que nos parezca tristérrimo que la política funcione así, pero bueno).

Un Ministro de Exteriores tiene garantizadas, por su cargo, fotos con gentes importantes, de esas que contagian relumbrón. Además, no está sometido a las tiranteces que siempre conlleva la bronca política interior (“doméstica” como dicen y escriben algunos imbéciles al “anglófilo modo”).

Resultado de todo esto es que un Ministro de Exteriores tiene casi asegurado, en el imaginario colectivo, un nicho etéreo por encima del bien y del mal, y una reputación cuasi angélica.

De momento, para empezar a fomentar esta nueva “personalidad mediática” de Kurz, el departamento de relaciones públicas del Partido Popular austriaco ya ha iniciado una estrategia de comunicación para “vender” al nuevo ministro. Entrevistas en los principales medios (Der Standard y Die Presse) en donde Kurz ha ofrecido, a las preguntas a menudo irónicas de sus entrevistadores, un perfil bajo y humilde. Después, la noticia, hábilmente difundida, de que Kurz quiere implantar en “su” ministerio un estilo de Gobierno “colegial” con un “gabinete estratégico”. Sé que tengo poca experiencia, me dejaré ayudar, soy un hombre con (buen) talante…Etcétera, blablablá, funclan funclan funclan...Trololó trololó…. El equipaje imprescindible,vaya.

Un chimpún a pie de página

(Hasta que el anterior presidente del Gobierno del Reino de España, Sr. D. Jose Luis Rodríguez Zapatero, popularizó aquella chorradita, “talante”, para cualquier persona alfabetizada significaba simplemente estado de ánimo, disposición, voluntad –así lo recoge el DRAE-.

En ningún caso talante, a secas, significa «espíritu dialogante» o «especial benevolencia». Esto es: nadie que hubiera leido enteros más de dos tebeos de Asterix hubiera dicho que el presidente iba a gobernar “con talante” lo mismo que no hubiera dicho, al mirarse al espejo “hoy me he levantado con cara”. El talante y la cara necesitan algún churrillo detrás que los califique: se llaman adjetivos).

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4 Responses to Sebastian Kurz: talante y talento

  1. Sole Soto Vicente dice:

    Pincha el siguiente enlace y mira lo que dice éste diario español del ministro más joven de la zona euro…….Lo que más “repelús” me produce es la parte de “Con un Hummer negro”.

    http://www.lasprovincias.es/v/20131219/gente/ministro-yogurin-20131219.html?utm_source=lasprovincias.es&utm_medium=rss&utm_content=ultima-rss&utm_campaign=traffic-rss

    • Paco Bernal dice:

      Jajaja! Pues este también fue el autor de la campaña para que hubiera metro las 24 horas del día los fines de semana, mediante el Geilomobil (o «buenorromóvil»). No te digo más. El artículo, por cierto, muy bien escrito. He felicitado al periodista en su Facebook.

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